19 diciembre, 2011

Libros del año


Ilustración original publicada en ADN/Nación


El suplemento ADN, del diario La Nación (Argentina), incluye mi novela El país imaginado entre los libros del año 2011 y dice:

En esta novela de aprendizaje, ganadora del premio Emecé 2011, Eduardo Berti crea uno de los personajes femeninos más sutiles de la literatura argentina. En la China de principios del siglo XX, un mundo que se debate entre los fantasmas de la tradición y el cataclismo de la modernidad, una adolescente se inicia en los secretos y las trampas del amor, y descubre el modo de encontrar su libertad pese al yugo de las reglas sociales.

La redacción de ADN elaboró una lista con los libros más destacados según su criterio (ver lista completa, aquí) y también le pidió a una serie de escritores que dijeran cuáles fueron sus lecturas favoritas a lo largo de este año. Esto es lo que escribí yo:

Por culpa de gratas relecturas y hallazgos tardíos ( El hombre invisible de Ellison, Todas las mañanas del mundo de Quignard, Elogio de la mentira de Patrícia Melo, la obra de Barbara Pym), leí este año menos novedades, pero festejé que se republicaran las deliciosas Nouvelles en trois lignes de Felix Fénéon y las Estelas de Victor Segalen, que se diera a conocer el Juego de cartas de Max Aub (historia contada en 108 naipes), que Ana María Shua presentara sus Fenómenos de circo y que se tradujese El arte de no decir la verdad de Adam Soboczynski. Cinco libros singulares y cautivantes.

De las últimas novelas destaco No hablemos más de amor, donde Hervé Le Tellier cuenta la historia de dos triángulos amorosos con una asombrosa precisión formal que traiciona su formación como matemático pero, a la vez, no atenta contra la emoción ni la inteligencia. También me ha atrapado la novela corta Tres luces, de la irlandesa Claire Keegan. Y Amour (que leí en francés) de la noruega Hanne Orstavik.

De los ensayos literarios me quedo con Cómo leer un poema, del siempre estimulante Terry Eagleton (en rigor, es de fines de 2010) y Escribir ficción, de Edith Wharton, textos sobre la escritura nunca antes traducidos al español y con sabias páginas sobre las diferencias entre el cuento y la novela; según Wharton, la situación es la preocupación principal del cuentista y el personaje es la del novelista. Un tema se expresa mejor en una novela que en un relato cuando se busca "el despliegue gradual de la vida interior de sus personajes" y cuando se desea "provocar en la mente del lector la sensación de transcurso del tiempo".

2 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Felicitaciones, Eduardo. Una y mil veces.

ana c dijo...

felicitaciones por el dibujo