26 junio, 2011

Cinco libros: Diego Muñoz Valenzuela



Estoy pidiéndole a diversos escritores y artistas que recomienden cinco libros de ficción a los lectores de este blog y por qué no, de paso, al autor del mismo. No se trata, para nada, de un ránking ni mucho menos de una lista canónica. Se trata, más bien, de cinco libros que repentinamente ellos quieran proponer y compartir con los demás.


El voto de Diego Muñoz Valenzuela:


"Mis cinco libros"

Responder a la invitación de Eduardo Berti demuestra que nada es imposible, ni siquiera lo irrealizable. Escoger cinco libros de ficción implica dejar fuera muchas maravillas, haciendo un acto de exclusión fenomenal, pero vamos… se puede, aunque me arrepienta en un rato. En todo caso, he escogido libros que me produjeron un gran desconcierto desde las primeras páginas.

LAS MIL Y UNA NOCHES. Cuando empezaba recién a navegar aguas afuera de la infancia, llegó a mis manos temblorosas una buena edición – quiero decir una exenta de pacatería- caí embelesado ante sus encantos, embrujado por la fábula de un mundo donde convivían magos, princesas de formas opulentas, ogros brutales, aves gigantescas y demonios carniceros, héroes indomables y hermosos. Soñé dormido y despierto – perturbado por esta lectura prohibida - con Scherazade narrando la trama interminable a Schahriar, domeñando su sed de sangre, derrotando su convicción sangrienta de desposar cada noche una mujer que no veía la luz del amanecer siguiente, para vengar la afrenta de una infidelidad pasada, pero vigente. Me prosterné ante ese libro donde la sensualidad emergía a cada paso, en una mezcla extraña de realidad y fantasía, magia y materialidad, lucha por la supervivencia y goce carnal.


EL LLANO EN LLAMAS. Entre la pléyade escritores latinoamericanos a los cuales rindo culto y releo continuamente por devoción, por simple placer y con ansias de continuar aprendiendo de ellos, está Rulfo en primer lugar, por esa maestría invisible para construir mundos complejos con una simplicidad que alcanza el punto del agobio. Aquella síntesis entre lenguaje culto y popular, entre tradición y novedad, entre fina y compleja poesía y narrativa, cruel, descarnada.

¿Cómo dejar fuera a Julio Cortázar de esta nómina? Imposible, ahora escoger un título, es tarea también compleja. Pero escojo HISTORIAS DE CRONOPIOS Y FAMAS, porque me pareció un compendio maravilloso de realidad y fantasía; pocas veces se encuentra una conjunción tan perfecta, y la exhibición de un humor tan juguetón, de apariencia tan inofensiva y tan letal efectividad. La tipología humana allí descrita me tuvo obsesionado mucho tiempo, clasificando a éste o aquélla en las categorías de fama, esperanza o cronopio. Todavía suelo jugar con placer esa clase de juego taxonómico.

CRÓNICAS MARCIANAS. Tenía que incluir un libro de ciencia ficción, aunque se distancie muchísimo del estándar del género. Es una colección de relatos asombrosos, impregnados de poesía y significados profundos, plenos de fantasía y no obstante tan asentados en la realidad, por momentos incluso ácidos, mordaces. La construcción del texto es deliciosa debido al fino trabajo con el lenguaje y las imágenes, pero las tramas son potentes, asombrosas, al igual que el trazado de los personajes y una fantasmagoría que impregna todo. Este libro de Ray Bradbury es una alegoría de nuestra realidad, más que un acto de imaginación fantasiosa del futuro.

EL CLUB DE LOS PARRICIDAS. Ambrose Bierce fue un descubrimiento extraordinario, de aquellos que se hacen a los quince años en un mesón de ofertas de una biblioteca de liquidaciones, contra todas las probabilidades. Podría haber puesto otro título de Bierce, como EL DICCIONARIO DEL DIABLO, una pieza notable de lucidez, ironía y ácida visión del mundo, pero EL CLUB DE LOS PARRICIDAS es –desde el propio título- una bofetada brutal de sarcasmo cargada de humor negro que no tiene equivalente.


Diego Muñoz Valenzuela: escritor chileno, cuentista, novelista. Entre sus libros se destacan los volúmenes de cuentos “Nada ha terminado” (1984), “Lugares secretos” (1993), “Ángeles y verdugos” (2002), “Déjalo ser” (2003), o “De monstruos y bellezas” (2007) y las novelas “Todo el amor en sus ojos” y “Flores para un cyborg”.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Je ne rappelle pas à quel âge j'ai lu Chroniques martiennes, je devais avoir quinze ans. Ce livre m'a ému d'une façon particulière mais j'ai peur de le relire et d'être déçu parce que j'aurais trop changé. Comme ces livres qu'on devrait lire à l'adolescence et qui ne peuvent plus jamais avoir le même goût. Je m'en rappelle comme d'aquarelles aux couleurs de sables et de soleil couchant. Je me rappelle que chaque histoire était comme un nouveau voyage vers Mars, qui n'avait rien à voir avec le précédent. Ce qui était décrit était impossible, invraisemblable, comme dans un rêve. Cela faisait quelquefois aussi peur qu'un cauchemar.

Jean Assémat