02 mayo, 2011

La profecía


El río Fuji desciende a saltos desde la cúspide del monte sagrado. Un hombrecillo del lugar nos obsequió esta historia:

–En cierta ocasión se me envió a hacer un recado. Era un día muy caluroso y me eché a descansar junto a un arroyo cuando, de pronto, divisé algo amarillo que flotaba río Fuji abajo. Lo cogí y descubrí que se trataba de un pedazo de papel amarillo con unas palabras escritas elegantemente con cinabrio. Lo leí lleno de asombro. Era una profecía relativa a quienes iban a ser nombrados gobernadores de la provincia al año siguiente. Más asombrado aún, sequé aquel trozo de papel y lo guardé. Cuando llegó el día que se publicaban los nombramientos, comprobé que el papel no se había equivocado. El hombre nombrado en primer lugar falleció a los tres meses y le sucedió el otro que aparecía en el papel. Por extraño que parezca, tales cosas ocurren. Parece que los dioses se reúnen en la cima de esta montaña para decidir los asuntos del año siguiente.

Diario de Sarashina (anónimo japonés del siglo del siglo XI)


La traducción no corresponde a la edición de Atalanta ("Sueños y ensoñaciones de una dama de Heian"), sino a los "Diarios de damas de la corte Heian" (Destino, 2007), versión y notas de Xavier Roca-Ferrer.

2 comentarios:

Tomás D. Rubio dijo...

Esta es la traducción de Akiko Imoto y Carlos Rubio para Atalanta:
El monte Fuji vierte sus aguas en el río del mismo nombre. Un lugareño se presentó y nos contó lo siguiente:
"Una vez que fui a cierta ceremonia, como hacía mucho calor, me detuve un rato a descansar a la orilla de este río. Vi entonces que río abajo venía flotando un objeto amarillo que se quedó enganchado. Al fijarme bien, me di cuenta de que era un papel usado. Pude cogerlo y ver que en él estaban escritos trazos fuertes y nobles de color rojo. Me extrañó mucho y, leyendo atentamente, comprendí que era un documento con la lista de nombramientos de los gobernadores y altos funcionarios del año siguiente. En esta provincia el cargo de gobernador expiraba justamente al año siguiente; curiosamente, en el papel estaba escrito el nombre del nuevo gobernador y los nombres de los dos sucesivos. Me pareció todo tan raro que, asombrado, decidí secar el papel y guardármelo. Cuando, al otro año, se publicaron los nombres de los nuevos gobernadores, los nombres de éstos coincidían plenamente con los escritos en el papel del río. El gobernador de esta provincia, cuyo nombre estaba escrito en primer lugar, ocupó su cargo pero falleció a los tres meses, siendo su sucesor la persona cuyo nombre igualmente también aparecía en el papel del río. Parece increíble que ocurran cosas tan raras en el mundo. Cualquiera diría que los dioses se reúnen todos los años para decidir nombramientos. ¡Qué suceso tan extraño!"

Eduardo Berti dijo...

Muchas gracias, Tomás. Me parece colosal la tarea que está cumpliendo Carlos Rubio difundiendo y traduciendo la literatura japonesa.