09 mayo, 2011

Conversaciones con un amigo

Ya está en las librerías argentinas el nuevo libro que hemos editado con La Compañía: Alberto Manguel, "Conversaciones con un amigo" (introducción de Claude Rouquet y traducción de Pedro B. Rey).


En 1948, cuando se anunció la proclamación del Estado de Israel, Perón quiso que Argentina nombrase a un embajador antes que ningún otro país. Alberto Manguel acababa de nacer y eligieron para el cargo a su padre, que viajó a Tel Aviv con toda la familia. Quizá haya sido un signo de lo que vendría después, una vida llena de prodigios.

Manguel no aprendió castellano hasta que volvió a Buenos Aires, a los siete años; antes, casi no tenía forma de comunicarse con sus padres. A los quince, consiguió trabajo en una librería de la que era cliente Borges, para quien se desempeñó como lector (“estaba allí para prestarle mis ojos”). En sus primeros viajes por el mundo, conoció a Roland Barthes y Severo Sarduy y hasta le vendió un cinturón a Mick Jagger. En 1971, ganó el Premio La Nación, volvió otra vez a Argentina y fue testigo de un juicio a “subversivos” durante la dictadura de Lanusse. Luego de vivir en Italia, Francia, Inglaterra y Tahití, pasó diez años en Canadá, donde se nacionalizó. Ya había cumplido cuarenta años cuando publicó su primera novela, Noticias del extranjero, que Marcello Mastroianni fantaseó con llevar al cine. Hoy vive en Francia, en un antiguo presbiterio que encontró a la venta por casualidad.

Éstas son sólo algunas de las experiencias que Manguel, con la encantadora gracia y la aguda erudición que lo caracterizan, le cuenta al editor Claude Rouquet en Conversaciones con un amigo, libro publicado en francés y nunca traducido hasta ahora al castellano. Casi podría definirse como una autobiografía en la que el autor da sus opiniones sobre la infancia, la política, el racismo, la religión, la muerte, el arte contemporáneo. La literatura aparece en todo momento y se confunde con la propia vida. Así van mezclándose los nombres de San Agustín, Borges, Condoleezza Rice, Umberto Eco, Videla, Sophie Calle, Katherine Mansfield y Sarkozy.

“En realidad, la literatura es un lugar tan concreto como la pieza en la que estamos”, dice. No por nada George Steiner lo presentó como “un don Juan de las bibliotecas” y Bernard Pívot aseguró que “Alberto Manguel es un hombre-libro”.

1 comentario:

Juan Pablo L. Torrillas dijo...

Ya había leído a cerca de Manguel en "Bibliotecas llenas de fantasmas" y, sí, estamos ante un personaje interesante. Será un placer leer "Conversaciones con un amigo".

Un cordial saludo,
Juan Pablo L. Torrillas