25 marzo, 2011

Mme. Lamort

Alejandra PIZARNIK

-Esa de negro que sonríe desde la pequeña ventana del tranvía se asemeja a Mme. Lamort -dijo.

-No es posible, pues en París no hay tranvías. Además, esa de negro del tranvía en nada se asemeja a Mme. Lamort. Todo lo contrario: es Mme. Lamort quien se asemeja a esa de negro. Resumiendo: no solo no hay tranvías en París sino que nunca en mi vida he visto a Mme. Lamort, ni siquiera en retrato.

-Usted coincide conmigo -dijo-, porque tampoco yo conozco a Mme. Lamort.

-¿Quién es usted? Deberíamos presentarnos.

-Mme. Lamort -dijo-. ¿Y usted?

-Mme. Lamort.

-Su nombre no deja de recordarme algo -dijo.

-Trate de recordar antes de que llegue el tranvía.

-Pero si acaba de decir que no hay tranvías en París -dijo.


-No los había cuando lo dije, pero nunca se sabe qué va a pasar.


-Entonces esperémoslo puesto que lo estamos esperando.


"Un cuento memorable" (Alejandra Pizarnik)