07 marzo, 2011

Los obreros no son tan finos...

Alphonse ALLAIS

Los señores del Observatorio de París y otros grandes bonetes competentes han tomado, se asegura, la viril resolución de aplicar el sistema decimal a la mensuración de los ángulos y del tiempo.

El ángulo recto tendrá cien grados, el grado cien minutos, etc.

Lo mismo para el cuadrante que, en lo sucesivo, sólo tendrá diez horas, pues cada hora tendrá cien minutos y cada minuto cien segundos.

Pese a que, en realidad, este desbarajuste en el orden establecido no me perce muy fértil en beneficios, no puedo reprimir un estremecimiento de alegría ante la esperanza de la puesta en práctica de este bello proyecto.

Un mal cambio, suelo repetir, vale más que un buen pataleo en el mismo sitio.

El joven ingeniero de Calais que me ponía al tanto de estas cosas, parecía igualmente muy contento.

- ¡Sin tener en cuenta –agregaba- que la medición decimal del tiempo liquidaría una de las más grandes dificultades de la cuestión obrera!

- ¿Cuál?

- La cuestión de las ocho horas.

- Confieso que no entiendo bien...

- Sin embargo es muy simple: los obreros reclaman enérgicamente la jornada de trabajo de ocho horas ... cuando el día entero sólo totalice veinte horas, nada impedirá que los patrones permitan esa fantasía a su gente.

- Pero, disculpe...

- Esa buena gente no se dará cuenta que sus nuevas ocho horas corresponden a nueve y media viejas, y listo el pollo.

- ¿Usted está seguro?

- ¡Claro, claro! Los obreros no son tan finos como se cree ...

Y el joven ingeniero agregó como en sueños:

- ¡Felizmente!

"Fausta influencia del sistema decimal en la cuestión obrera" (fragmento), Alphonse Allais.

1 comentario:

Adri dijo...

Gracias por subirlo!