
31 julio, 2010
Fotos robadas

30 julio, 2010
El montículo de los pájaros
En una aldea de Kashima, en la provincia de Hitachi, un hombre llamado Medama no Rinnai había escogido, entre todos los oficios posibles, el que consiste en cazar innumerables pájaros, y lo cumplía sin treguas, sin preocuparse siquiera por las tormentas de las noches de invierno, con la complicidad de los jóvenes vecinos.
Su mujer le aconsejaba que renunciara, pero él no acataba. Una vez, afligida, ella se acostó sola y, puesto que no podía dormir, se puso a meditar sobre la impermanencia de este mundo. De pronto, sus dos hijos que dormían a su lado comenzaron a hablar en sueños y el cuerpo de ella tembló treinta y siete veces de miedo.
Tarde en la noche, regresó su marido.
-Esta noche tuve suerte –dijo.
La mujer, entre sollozos, repuso:
-Sé que esta noche has cazado treinta y siete pájaros, entre ellos ocho medianos y tres grandes. ¿Hasta cuándo vas vivir así?
Rinnai examinó su cesta y comprobó, con estupor, que la cantidad de pájaros era ésa. Su mujer le contó entonces de los temores nocturnos de sus hijos. El también se puso a temblar y enterró esa misma noche sus utensilios de caza bajo un montículo. Ese sitio aún existe y se llama el “montículo de los pájaros”.
El montículo de los pájaros (Ihara Saikaku)

En materia de literatura japonesa, suele decirse que tres escritores marcaron el fin del siglo XVII y los inicios del siglo XVIII: un poeta (Basho, reputado por sus haikus), un dramaturgo (Chikamatsu, el “Shakespeare japonés”) y un narrador : Ihara Saikaku. Se sabe poco de la vida de Saikaku. Se cree que empezó como poeta, antes de volcarse a la narrativa ; se afirma que era comerciante en Osaka y que, tras la muerte de su mujer y de su única hija, hizo un periplo por todo el país que años más tarde deparó una suerte de guía de viaje: Hitomé tamaboko. Como novelista, su obra principal es “Vida de un hombre” (Kôshoku Ichidai otoko), publicada en 1682, a la que sigue dos años después una especie de secuela llamada “Vida de otro hombre” y, luego, “Vida de una mujer”. Llegó a escribir un par de obras teatrales, entre ellas Koyomi ("El almanaque"). Pero ante todo es recordado por sus cuentos, que en su conjunto conforman una especie de “Comedia humana”. En 1685 editó los cautivantes “Cuentos de provincia” (35 relatos divididos en cinco libros), en 1687 “El gran espejo del amor entre hombres» (40 cuentos bastante más extensos, repartidos en ocho libros) y el mismo año “La tradición de la vía de los guerreros” (32 cuentos en ocho libros), a los que siguieron “Historias de guerreros fieles a sus deberes” o “Nuevos cuentos para reír”, entre otros. El propio Saikaku ilustró varios de sus libros, pero en la mayoría fue Yoshida Hanbei el ilustrador.
Más acerca de Saikaku, aquí.
29 julio, 2010
Los argentinos, los portugueses y los griegos
Nora BAYES En 1920, un año después de haber grabado "Prohibition Blues" (con letra de Ring Lardner), Nora Bayes registró una de las canciones que más se suele citar como ejemplo de temática inmigratoria en la música popular norteamericana de comienzos del siglo XX: la canción se llama "Los argentinos, los portugueses y los griegos".
The Argentines, The Portuguese, and The Greeks
Columbus discovered America in 1492
Then came the English and the Dutch
The Frenchman and the Jew
Then came the Swede and the Irishman
Who helped the country grow
Still they kept a coming and now
Everywhere you go
There’s the Argentines and the Portuguese,
The Armenians and the Greeks
One sells you papers, one shines your shoes,
Another shaves the whiskers off your cheeks
When you ride again in a subway
Notice who have all the seats
And you’ll find they are held by
The Argentine and the Portuguese and the Greek
There’s the Ritz Hotel and the Commodore and
The Vanderbilt and the rest
All of them are classy, up to date hotels
They boast accommodations of the best
When you ask the clerk for a room and bath
He looks at you sarcastically and speaks
Why we’re all filled up with the Argentine
And the Portuguese and the Greek
There’s the Oldsmobile and the Huntmobile
And the Cadillac and the Ford
There are the motors you and I can own
The kind most anybody can afford
But the Cunningham and the Mercury
And the Rolls Royce racing free
Ah they all belong to the Argentine and
The Portuguese and the Greek
There are pretty girls, there are witty girls
There is every kind of a girl
Some you like a little, some a little more
But none of them will set your heart a whirl
When you really feel you’ve met your ideal
A girl with smart and chic
You will find she belongs to an Argentine or
A Portuguese or a Greek
They don’t know the language
They don’t know the law
But they vote in the country of the free
And the funny thing when we start to sing
My Country Tis of Thee
None of us know the words
But the Argentine, the Portuguese, and the Greek
28 julio, 2010
Las canciones de Ring Lardner

Además de gran cuentista y de famoso periodista deportivo, Ring Lardner (1885-1933) también llegó a desempeñarse como letrista de canciones, una faceta menos conocida de su obra.
La canción "Prohibition Blues" (1919) es un ejemplo destacado. La letra es de Lardner y la música es adjudicada a Nora Bayes (1880-1928), cantante y actriz de vaudevil muy célebre por aquellos tiempos.
26 julio, 2010
Jergas y más

El sitio "Jergas de habla hispana" se fundó en 1997 con la idea de ofrecer un vocabulario de localismos empleados en los distintos países de América Latina, organizados por país. Con el tiempo, a los términos jergales y modismos locales se fueron sumando también términos dialectales o "americanismos".
"Todo empezó hace más o menos diez años, cuando una amiga española, fanática de las telenovelas mexicanas, empezó a escribirme todas las palabras raras que oía en tan emocionantes episodios de los culebrones (telenovelas) y que no entendía", dice la responsable e iniciadora del sitio.
Algunos ejemplos:
Un "gafo", en Venezuela y en Perú, es un tonto, un idiota.
"Agarronear" es, en Bolivia, "tener una relación sexual sin compromiso".
"Mitakuera" (palabra derivada del guaraní) es como se llama a los niños en Paraguay (los "botijas" se dice en Uruguay).
Una "ranfla" es, en Bolivia, una mujer promiscua.
"Hacer un enjache" equivale, en Costa Rica, a una mirada fija de ira o desprecio.
Un "perol" es , en Venezuela, un vehículo en malas condiciones.
Más palabras en:
http://www.jergasdehablahispana.org
25 julio, 2010
Recuerdo
23 julio, 2010
¿Es o no es?

Un muy buen artículo de Ernesto Schoo (publicado la semana pasada en La Nación, de Buenos Aires) acerca de la disputada autoría de algunas obras adjudicadas (justamente o no) a William Shakespeare.
Parece ser que, a menudo, cuando afirman que sí, los personajes de Shakespeare no dicen yes sino yea o aye. Esta es una de las claves utilizadas por los eruditos Hugh Craig y Arthur F. Kinney para determinar cuál de ocho piezas atribuidas al Bardo son obra de él solo, y cuál fue escrita en colaboración o, decididamente, no le pertenece. El resultado es un volumen de 234 páginas, editado por Cambridge University Press, titulado S hakespeare, Computers and the Mistery of Authorship , del que da noticia Lukas Erne en el Times Literary Supplement del pasado 4 de junio.
Es sabido que Shakespeare colaboró con varios de sus colegas en lo que fue algo así como un pool de dramaturgos, una suerte de club informal de autores, obligados a proveer incesantemente de nuevos títulos a los numerosos teatros londinenses en tiempos isabelinos. La computadora es la herramienta usada hoy por los investigadores para dilucidar esas cuestiones de autoría, por cierto bastante intrincadas.
El método consiste en contar y en comparar la frecuencia con que aparecen ciertas palabras en los diversos textos. Un ejemplo es el ya comentado del yes, poco utilizado por Shakespeare; en cambio, la palabra más usada por él es gentle (amable, gentil), "una preferencia sugestiva -comenta Erne-, dadas las ambiciones de ascenso social del poeta". Y prosigue: "Craig y Kinney dividen las obras en segmentos de 2000 palabras, y aseguran que su método puede identificarlas como propias del Bardo, o no, con un 98 por ciento de acierto".
Las ocho obras elegidas han sido: Enrique VI (primera y segunda parte), Arden of Faversham , Edmond Ironside, Eduardo III, Sir Thomas More, La tragedia española y Rey Lear . El resultado es que Shakespeare no tuvo nada que ver con Edmond Ironside , ni con Arden of Faversham . Sí, en cambio (y esto es conocido desde hace tiempo), intervino en Sir Thomas More y en Eduardo III (escena de la condesa). Esta última pieza ha sido incorporada, desde 2005, a las obras completas editadas por Oxford. "En cuanto a Rey Lear -concluye muy sensatamente Erne-, no creo que nadie haya supuesto jamás que otro autor fuera de Shakespeare sea su responsable".
La tragedia española, de Thomas Kyd, inmensamente popular en su tiempo, al parecer tendría agregados de Ben Jonson, o de John Webster, y tan sólo Coleridge las atribuyó a Shakespeare; hoy parece que acertó. Los investigadores proclaman que las dos partes de Enrique VI no son totalmente de su mano, sino que hubo colaboración del gran rival del Bardo, Christopher Marlowe, asesinado en plena juventud.
La versión original:
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1285459
21 julio, 2010
Cinco libros: Michel Lafon
El voto de Michel Lafon:
Mis cinco álbumes de Tintin preferidos :
- Le Lotus bleu ;
- Le Secret de la Licorne ;
- Les Sept Boules de cristal ;
- Tintin au Tibet ;
- Les Bijoux de la Castafiore.
Mis cinco historietas clásicas (francobelgas) preferidas, fuera de Tintin :
- S.O.S. Météores, de Edgar P. Jacobs (Blake y Mortimer) ;
- La Flèche noire, de Peyo (Johan y Pirlouit) ;
- La Voiture immergée, de Tillieux (Gil Jourdan) ;
- L'Ombre de Saïno, de Jean Quimper y Pierre Forget (Thierry de Royaumont) ;
- L'île maudite, de Jacques Martin (Alix).
Michel Lafon (Montpellier, 1954), catédratico de literatura argentina en la universidad Stendhal de Grenoble, ha publicado numerosos ensayos, desde Borges ou la réécriture (Seuil, 1990) hasta Escribir en colaboración – Historias de dúos de escritores (Beatriz Viterbo, 2008, en colaboración con Benoît Peeters). Ha editado en Francia las novelas completas de Adolfo Bioy Casares (Robert Laffont, 2001), así como las Clases de literatura inglesa de Jorge Luis Borges (Seuil, 2006). Ha traducido al francés once novelitas de César Aira, De un mundo a otro, de Bioy, y Cinco, de Sergio Chejfec. Su primera novela es Una vida de Pierre Menard (Gallimard, 2008, premio Valery Larbaud 2009), que será publicada antes de fin de año por Lumen, con traducción de César Aira.
19 julio, 2010
El martirio de un poeta
18 julio, 2010
El mal menor

Dos expertos en vino se ponen a conversar y muy pronto constatan que tienen dos amigos en común: uno enfermo de Alzheimer, otro aquejado de Parkinson. “Si me tuviese que ocurrir a mí, preferería lo primero”, afirma uno de los expertos. “Más vale olvidar el nombre del vino e irse sin pagarlo que derramar continuamente el contenido del vaso”.
(Chiste popular en Francia)
17 julio, 2010
Penelopismo

Teje un echarpe interminable la pasajera del camarote de lujo. Teje con la beatitud de un alma obesa. De vez en cuando suspira como un fuelle y teje que teje… Hace diez años la abandonó el esposo. No tiene pretendientes… Se trata de un caso de “penelopismo” puramamente amateur…
Juan Filloy, Periplo (Cuenco de Plata, 2007)
Se cumplen diez años de la muerte del longevo y heteróclito Juan Filloy (1894-2000) y, desde el blog "Ficción Mínima", Graciela Tomassini y Stella Maris Colombo le rinden tributo con un muy interesante ensayo que concluye con una serie de textos breves y fragmentos como el que copié aquí arriba.
Para leer el ensayo completo, que recomiendo:
http://ficcionminima.blogspot.com/2010/07/en-homenaje-juan-filloy.html
15 julio, 2010
Johnny Cash

Dos canciones de la etapa final del monumental Johnny Cash (1932-2003).
"Hurt", un cover de Nine Inch Nails:
I hurt myself today
To see if I still feel
I focus on the pain
The only thing that's real
The needle tears a hole
The old familiar sting
Try to kill it all away
But I remember everything
"Personal Jesus", una personalísima versión de Depeche Mode:
14 julio, 2010
Internacional Microcuentista
Lo que sigue es un texto que ellos mismos me han enviado (a pedido) presentando su propuesta:

La Internacional Microcuentista, revista dedicada exclusivamente al género de la microficción, atraviesa fronteras y océanos para ofrecerte la mejor literatura hiperbreve.
Todo lo que es pequeño es esquivo. Su misión es reunirlo todo, desde el virus más microscópico, hasta la célula más grande. Si es literatura y es breve, les interesa: desde las raíces a la más rabiosa actualidad, sin olvidar la crítica y la reseña de publicaciones, eventos y concursos.
El Comité Editorial, integrado por Martín Gardella, Esteban Dublín, Víctor Lorenzo, Fernando Remitente, Daniel Sánchez y Luis Gonzalí, selecciona el mejor contenido relacionado al género, dividido en las siguientes secciones:
a) Dos veces bueno - Selección de microrrelatos de autores consagrados, extraídos de sus libros en papel,
b) Neomínimos - Las nuevas voces de la microficción, conocidas a través de los microrrelatos extraídos de sus blogs o páginas personales,
c) Microconcursos - Toda la información referida a los concursos sobre microrrelatos que se encuentran en curso,
d) Interbreves - Los miembros del Comité Editorial de la Inter comparten sus microficciones,
e) Microscopio - La microficciòn bajo la lupa. Sección de crítica literaria,
f) Breviario de autores - Una sección para conocer a los microrrelatistas desde otro ángulo, a través de breves cuestionarios.
g) Reflejos - Todo lo que sirve de inspiración o influencia a los autores en el proceso creativo de la ficción breve.
h) Microagenda - El calendario internacional más completo sobre los eventos relacionados con la microficción.
Bienvenidos a un mundo distinto, un mundo donde el talento sujeto a la extensión lo es todo. Señores y señoras, ¡bienvenidos al mundo de lo breve!
12 julio, 2010
La biblioteca de Hitler

Ryback tuvo una idea genial: obtener los permisos necesarios y consultar los mil doscientos libros que alberga la Biblioteca del Congreso, en Washington, que una vez descansaron en los estantes de tres elegantes bibliotecas que Hitler tenía en sus residencias de Munich, Berlín y Obersalzberg, cerca de Barchtesgaden. En la actualidad, esos libros están apretujados en unos anaqueles de aluminio en una sala sobria y mal iluminada que aloja la sección libros raros de la Biblioteca del Congreso. También acudió a la Universidad de Brown, en Providence (Rhode Island), donde encontró otros ochenta libros que pertenecieron a Hitler.
El libro comienza con una imagen impactante: Hitler, a los 26 años, sirviendo en el frente en el norte de Francia, durante la Primera Guerra Mundial, entrando a un pueblo, una tarde de licencia, para comprar un libro. El libro en cuestión resulta ser una historia de la arquitectura de la ciudad de Berlín, de Max Osborn. Treinta años más tarde Albert Speer, el arquitecto megalómano de Hitler, estudiaba los modelos a escala de la Berlín del futuro, hecha a la medida (o la vez superando la medida) de Osborn. Ryback encontró ese libro de entre los de la Biblioteca del Congreso y lo consultó por primera vez en 2001. Al abrirlo descubrió entre sus páginas “un hirsuto pelo negro de unos veinticinco milímetros que parecía de un bigote”. El hallazgo, que parece pueril, no lo es.
En abril de 1986 la revista Punto de Vista publicó un artículo de Walter Benjamin: "Desembalo mi biblioteca. Discurso sobre la bibliomanía". Según Benjamin, los libros que atesora una persona permite deducir mucho acerca de ella. No sólo los libros que ha leído, sino, justamente, también los que no ha tocado, dado que los que una persona decidió no leer dicen mucho acerca de quién es. Benjamin, filósofo alemán y judío –“nacido en una época en que era posible ser alemán y judío”, acota Ryback–, amaba la palabra escrita, pero sentía devoción por la palabra impresa y encuadernada. Sostenía que un bibliómano es capaz de leer en un libro como un fisonomista es capaz de descifrar la esencia del carácter de una persona a partir de sus rasgos. “Años y lugares de edición, formatos, anteriores propietarios, tipos de encuadernación, todos estos elementos le deben hablar no sólo por la árida desnudez del dato, sino también por la forma en que armonizan entre sí.”, dice Benjamin en ese ensayo. Resumiendo: a un coleccionista se lo puede juzgar tranquilamente por su colección. Benjamin citaba una frase de Hegel: “El búho de Minerva extiende sus alas sólo al ocaso.” Según él, lo mismo puede afirmarse de las bibliotecas personales: la biblioteca sólo puede hablar por sí misma una vez que el coleccionista ha muerto, “sin la presencia pedante y molesta del coleccionista”. Algo debe de seguir vivo del propietario en ellos. A lo mejor, dejó su impronta garabateando su nombre y la fecha en que fue adquirido en la primera página, o estampando un ex libris que mandó a hacer con ese fin, eligiendo entre los miles de motivos que estaban a su disposición; a lo mejor una vez, bebiendo café, una gota cayó sobre una de sus páginas; y otra vez, tal vez, en ausencia de un señalador, golpearon a la puerta y antes de correr a abrir el coleccionista hizo un doblez en una esquina. Los libros hablan.
La estrella polar. Su biblioteca representaba para Hitler una fuente de saber e inspiración. Que en ella haya ahogado sus ambiciones fanáticas y sus complejos intelectuales no es culpa de ellos. O al menos no de todos ellos. Hitler consideraba a Don Quijote de la Mancha uno de los grandes libros de todos los tiempos. Igual suerte le tocó al Robinson Crusoe, a La cabaña del tío Tom y a Los viajes de Gulliver. Veía en Robinson Crusoe “la evolución de la historia de la humanidad” y a su juicio Don Quijote reflejaba con ingenio el final de una época. Poseía las Obras completas de Shakespeare en una edición alemana publicada en 1925. Hitler consideraba a Shakespeare superior a Goethe y a Schiller, ya que el inglés (el que habla ahora es Ryback) “se había alimentado de las fuerzas proteicas del incipiente imperio británico, mientras que los dos dramaturgos teutónicos habían malbaratado su talento en historias que trataban de crisis personales y rivalidades entre hermanos”.
Ryback cataloga también aquellas lecturas que reforzaron las opiniones racistas que ya habían germinado en él y estaban fuera de toda duda. Tenía una traducción alemana del tratado antisemita de Henry Ford, El judío internacional, y los Ensayos alemanes de Paul Lagarde, libro éste prudentemente anotado, en el que Lagarde reclama trasplantar a los judíos alemanes y austríacos, a los que tilda de “pestilencia”, a Palestina. “Estas aguas pestilentes deben ser erradicadas de nuestros ríos y lagos”, escribe Lagarde, y al margen Hitler escribe con lápiz: “El sistema político en que esto existe debe ser eliminado.”
La magnífica biblioteca. Hitler no dejó ningún ensayo del tenor del de Walter Benjamin respecto a su propia biblioteca. No me refiero a la lucidez implacable, inimitable, de Benjamin, sino, menos pretensiosamente, a un relato, aunque más no fuera, de la forma en que adquirió algunos volúmenes, o de la importancia emocional que algunos libros tenían para él. Nada de eso. Pero el libro de Ryback da cuenta de la cantidad de historias que estos libros siguen contando para nosotros.
En 1935 la biblioteca de Hitler había adquirido tal magnitud que ese año, Janet Flanner escribió un artículo para el New Yorker estimando que poseía alrededor de seis mil volúmenes. Años después, un corresponsal en Berlín de la United Press International calculaba que la colección ascendía a 16.300. En una foto se lo ve leyendo en su escritorio del cuartel general del partido nazi. No sabemos qué está leyendo, pero poco importa. Sí sabemos hoy que la lectura de lo bueno y lo mejor no hace a la gente mejor y más buena.
La versión completa:
http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0485/articulo.php?art=22884&ed=0485
10 julio, 2010
La imagen del libro

Además del placer que le brinda, ¿cuál cree usted que sea su tarea como escritor?
Vladimir Nabokov: La misión de este escritor es el simple acto subjetivo de reproducir con tanta fidelidad como sea posible la imagen del libro que tiene en su mente. El lector no tiene por qué saber y, de hecho, no puede hacerlo, cuál es esa imagen; no puede distinguir qué tan fiel es el libro a la idea que el autor tiene en su cabeza. Es decir, el lector no tiene por qué molestarse con las intenciones del autor, y al autor nada le importa si al comprador le gusta o no lo que consume.
07 julio, 2010
Dos frases

El ají es la mostaza de los pobres (Eugenio Díaz).
Un túnel no es otra cosa que un bostezo de piedra (Juan Manuel Roca)
Las dos frases son citadas por Luis H. Aristizábal en su "Diccionario Aristizábal de citas y frases colombianas", cuyo descubrimiento debo a Camilo Jiménez y su blog "El ojo en la paja" (aquí)
Más:
http://www.lablaa.org/
http://elojoenlapaja.blogspot.com/2009/11/devaneos-historias-de-un-diccionario.html
05 julio, 2010
Una vuelta al mundo

La editorial argentina Adriana Hidalgo acaba de publicar en su colección infantil (Pípala) mi traducción de "El cuento de los cuatro niños que dieron la vuelta al mundo", de Edward Lear.

En este cuento, cuatro niños deciden dar la vuelta al mundo y para ello se llevan a su gato como timonel y a un kuango-mango para que les prepare té. En cada página conocerán distintos personajes y lugares: peces con frío, moscas que viven en botellas azules, ratones que comen flan.
En este mismo blog ya consagré más de una entrada a Edward Lear (ésta, por ejemplo), que además de escritor fue un eximio dibujante, tanto es así que este libro trae ilustraciones originales del autor.


