07 diciembre, 2010

El plagiario



Eloi fue corriendo hasta la casa de un colega y le gritó:

–Señor, es usted un plagiario; me ha copiado y robado la nariz. Yo tenía una nariz toda para mí y sentía cariño por ella. Yo había nacido con esa nariz. Auténtica, heredada de mis padres. Aunque no fuese extraordinaria, la mostraba en público, no sin orgullo, y la llevaba de paseo por todas partes. Mi nariz no era grande ni pequeña, no era larga ni corta, no era gruesa ni fina, pero así y todo era de dócil, buen olfato, útil para sonarme los mocos, respirar o estornudar, según mis pequeñas necesidades. Yo la consideraba propia y me parecía inútil ponerle una etiqueta que dijera: Prohibida su reproducción: la nariz es propiedad de su propietario. Me río, señor, y no tengo ganas de hacerlo. ¡Vaya abuso! Esta mañana llevo a mi nariz a dar su paseo cotidiano, ¿y qué veo? La veo a ella, a mi nariz, en el medio de su cara. No lo niegue. Su nariz es la mía. Mírese un poco en el espejo.

En efecto, ambas narices se miraron, frente a frente, idénticas una a la otra, yuxtalinealmente.

El colega parece desconsolado. Se disulpa, se rasca "su" nariz y le dice a Eloi:

–Esto lo podemos arreglar.

Entonces, luego de retroceder un paso, da con todas sus fuerzas un puñetazo contra la nariz de Eloi.

Mientras Eloi tantea los restos llenos de sangre, el colega añade educadamente:

–De ahora en adelante, señor, espero que no las confundan más.


Jules Renard, "Le Mauvais Livre et autres tablettes", recopilación de historias breves y viñetas publicadas en diferentes revistas y periódicos franceses ("L'Echo de Paris", "La Nouvelle Revue", "Mercure de France", etc) entre 1892 y 1896.

6 comentarios:

Jesus Esnaola dijo...

Gracias, Eduardo. Pasar por aquí es una pequeña aventura de la que se sale siempre con un buen botín.

Abrazos.

Tomás D. Rubio dijo...

22 de abril. Una agudeza oída por el padre de Schwob.
En el teatro, un hombre está sentado al lado de un señor que tiene la nariz deforme. De repente, se vuelve hacia él:
-Mire, será mejor que se lo diga: ya hace un buen rato que su nariz me fastidia.
El hombre de la nariz deforme:
-¡Y a mí, caballero, ya hace veinticinco años!

En la edición De Bolsillo del "Diario" de Renard.

Esteban Dublín dijo...

Estimado Eduardo, quisiera saber si este texto está escrito en francés. Nos interesaría saberlo para armar una semana en La Internacional de minificción dedicada a autores y textos en otros idiomas. Avísame, por favor.

Eduardo Berti dijo...

Así es, Esteban. El texto está originalmente en francés y la traducción, en este caso, es mía. Un abrazo grande!

Eduardo Berti dijo...

Jesús: De nada.

Tomas: Gracias por la perla.

Esteban Dublín dijo...

Excelente. Te escribo al correo.