22 diciembre, 2010

Dios arroba punto com


De puro ocioso, hace unos años, me dio por escribirle un e-mail a Dios. Imaginé su posible dirección electrónica (las posibles): dios@yahoo.com; dios@hotmail.com; dios@altavista.com. Escribí un correo y lo envié a las tres direcciones a la vez. Decía así: “Estimado Dios, te escribo sólo por saber si ya estás en la onda de Internet. Imagino que sí, cómo no. Me interesa saberlo porque así podríamos conversar de otro modo, ¿no te parece? Saludos”. Pasaron tres años y nunca recibí respuesta, pero el mensaje tampoco rebotó. Hace poco, sin embargo, mientras estaba en misa pensé que Dios debía recibir muchos correos y quizás tardaba mucho tiempo en responder. Esa misma noche, al revisar mi buzón electrónico encontré su menaje de respuesta: “Querido señor, por lo pronto deberá entender que este medio es demasiado directo para mis gustos. En lo que resta, espero que siga comunicándose a través de padrenuestros. Gracias”.

Microcuento de Johann Rodríguez-Bravo


Johann Rodríguez-Bravo nació en Popayán (departamento del Cauca, Colombia) en 1980. Estudió Economía. Colaboró en las revistas Número, El malpensante, Gatopardo, Mefisto y Cuadernos hispanoamericanos, entre otros medios. Fue editor de la revista literaria La mandrágora y miembro del consejo de redacción de Mil mamuts. Estaba cursando una maestría en Literatura. Murió a principios de 2006, con sólo 25 años. Había publicado Aquella vida de mago y otros relatos y estaba en proceso de publicación la novela Ciudad de niebla, que apareció póstumamente. Quedaron inéditos La ardilla de Newton y otros microcuentos, una novela que había resultado finalista en dos concursos y el diario que llevaba en su computadora.


4 comentarios:

Susan Urich Manrique dijo...

Jejeje, está muy bueno.

Gerardo, alias Gervasium dijo...

Está muy bien, pero muy bien, este cuento de Johann Rodríguez-Bravo. Increíble que él haya muerto. Gracias, Eduardo, por haber posteado esta brevedad de Johann. Saludos.

Esteban Dublín dijo...

Johan Rodríguez Bravo era un escritor con un futuro increíble. Lo de su muerte fue muy triste, siendo tan joven.

Hace poco, en La Inter, publicamos uno de sus cuentos.

¿Conoces el libro La ardilla de Newton y otros microcuentos? Eso sí que es una novedad para mí.

flor dijo...

qué bueno, edu, que podamos recordar a johann así.