02 octubre, 2010

Las soledades de Richard Yates


La editorial español RBA ha publicado el libro de cuentos "Once maneras de sentirse solo", de Richard Yates, el mismo autor de la novela “Revolutionary Road”, elogiada en su momento por Tennessee Williams, William Styron o Dorothy Parker, y llevada al cine hace dos años por Sam Mendes.

La versión original de "Once maneras..." (“Eleven Kinds of Loneliness”), libro publicado en 1962 (al año siguiente de "Revolutionary..."), había pemanecido inhallable en inglés durante años, hasta su reedición en 1989, y ya contaba con una muy buena traducción al castellano, a cargo de
Esther Cross, bajo el título de “Once tipos de soledad” (Emecé Argentina, 2002).

Considerado como uno de los precursores de Richard Ford o Raymond Carver, comparado con Salinger o Cheever, Richard Yates (1926-1992) nació en Yonkers, Nueva York, trabajó como publicitario y como guionista en Hollywood, escribió los discursos de Robert Kennedy hasta 1963 (año en que John F. Kennedy fue asesinado), y fue notoriamente uno de los autores decisivos de la literatura norteamericana de los ’50 y ’60.

En “Some Very Good Masters”, un artículo publicado en el New York Times Book Review, en 1981, Yates enumeró algunas de sus influencias y gustos en materia literaria: Thomas Wolfe, Ernest Hemingway, Ring Lardner y J.D. Salinger, entre otros, pero sobre todo Francis Scott Fitzgerald y su novela “The Great Gatsby”, “la novela más enriquecedora de cuantas leí”.

Muchos críticos, por cierto, vieron en Yates al gran heredero de Fitzgerald. Kurt Vonnegut fue aún más lejos al afirmar que, aparte de sus semejanzas artísticas, ambos se parecían físicamente. Pero Yates también solía afirmar que su mayor divisa como narrador era la famosa frase de Flaubert: "La relación entre el escritor y lo que escribe debe ser como la de Dios con el universo: omnipresente e invisible”.


"Eleven Kinds of Loneliness" es un libro altamente recomendable, en el que algo arbitrariamente destaco tres de sus once cuentos: "Lo mejor de todo", "Luchar con tiburones" y "Él se lo buscó". Este último –una de esas historias "perfectamente neoyorquinas"– permite entender por qué en su momento se llegó a decir que estos relatos eran a Manhattan lo que "Dublineses" de Joyce era a Dublín.


Pequeña anécdota final: mucho antes de ser el guionista de Seinfeld, Larry David salió con la hija de Richard Yates (quien, al parecer, podía ser alguien de muy pocas pulgas). Un episodio de la serie (el que se titula "The Jacket") rinde homenaje a esos días y se basa en cierto encuentro que David tuvo con Yates en el mítico Algoquin Hotel. El personaje ficticio de Alton Benes (padre de Elaine) está directamente inspirado en Yates.

Más información en:

http://www.richardyates.org


2 comentarios:

Fernando dijo...

es muy bueno tu blog, Eduardo.

Miguel Ángel Muñoz dijo...

¡Qué fantástico que hayas recordado aquel capítulo mítico, de los mejores de la primera temporada, del encuentro con el gran escritor insoportable! El actor que lo interpretaba, Lawrence Tierney, secundario del cine negro de los cuarenta, tuvo una última aparición recordable en Reservoir dogs. Sólo le dieron dos papeles en su vida: gángster y escritor. No está mal.
Abrazos.