28 octubre, 2010

Gershwin según Brian Wilson



Uno de mis músicos favoritos, Brian Wilson, acaba de editar un disco magistral en el que no sólo versiona con luminosa libertad el repertorio más sagrado de George Gershwin, sino que hasta se da el lujo de completar –con la debida autorización de los herederos– dos canciones que este último había dejado inconclusas, por ejemplo la siguiente: "The Like In I Love You", con letra especialmente escrita por Scott Bennett.



El CD se llama “Brian Wilson reimagines Gershwin” y es el encuentro entre dos de los mayores melodistas (y compositores) del siglo XX. En el blog www.efeeme.com, Alex Oró reflexiona en forma muy atinada acerca de los posibles paralelos entre las vidas de uno y otro:

Tienen puntos convergentes que, salvando las obvias diferencias espacio-tiempo, les acercan. George Gershwin murió a los 38 años víctima de un tumor cerebral. Brian Wilson, por su parte, se desenchufó del mundo real cuando todavía no había cumplido la treintena. Una incontrolable politoxicomanía acrecentó los problemas psíquicos que padecía y dejó en suspenso su carrera durante años. Ambos son dos de los creadores musicales más importantes de la Norteamérica del siglo XX. Gershwin y Wilson (en sus momentos de mayor lucidez artística) fueron capaces de conseguir el favor del público combinando melodía y armonía de manera magistral. Los dos artistas tienen más cosas en común. Tanto Wilson como Gershwin, conocieron la fama trabajando con sus hermanos. En el caso del talentoso compositor de origen ruso-judio, la colaboración con su hermano Ira fue totalmente fructífera. El mayor de los Gershwin fue el letrista de canciones como ‘I got rhythm’, ‘S wonderful’, ‘Some watch over me’ y de la opera “Porgy and Bess”. Fueron los reyes de Brodway y el talento de George era admirado hasta por los compositores de música clásica. Stravinsky y Ravel se negaron a darle clases por considerar que bien poca cosa le podían enseñar.

Para Wilson, en cambio, la relación con su familia fue tortuosa. Primero con su padre, que siempre envidió el talento de Brian. Posteriormente, con sus propios hermanos y especialmente con su primo Mike Love, que no digirieron bien los cambios estilísticos que el mayor de los Wilson impuso durante las agitadas sesiones de grabación de “Pet sounds” (1966), en las que los signos de desequilibrio mental de Brian empezaron a ser evidentes. El líder de los Beach Boys se obsesionó con la perfección y obligó a sus compañeros, que sólo aspiraban a grabar temas como ‘Surfin USA’ o ‘Help me Ronda’, a repetir tomas una y otra vez hasta la saciedad. “Pet sounds” fue un fracaso comercial y Wilson decidió apostar todo su capital creativo en la grabación de “Smile”. En ese período, el cerebro del líder de los Beach Boys dijo basta. Brian estuvo ausente mentalmente durante años, aunque aportó composiciones a los discos que los chicos de la playa grabaron en el tramo final de los sesenta y durante los setenta. En 2004 aparece “Brian Wilson presents Smile”, en el que Brian recupera el viejo material de “Smile”, su disco maldito y, arropado por un grupo de músicos soberbios, renace como artista. Es la resurrección del genio y el punto de partida para analizar su disco de versiones de Gershwin.



3 comentarios:

Miguel A. Zapata dijo...

"Smile" es una obra cumbre musical del siglo XX, y "Heroes and villains" una delicia de pop orquestal mayúscula. Menudo tándem: Van Dyck Parks y el señor Wilson.

Eduardo Berti dijo...

Si te gusta el tándem V.D. Parks-B.Wilson (a mí me encanta) creo que te gustará "Orange Crate Art", el CD a dúo de mediados de los 90. Un abrazo grande.

Miguel A. Zapata dijo...

Gracias por la recomendación, Eduardo. Indagaré a ver si me hago con esa obra. Un fuerte abrazo.