23 octubre, 2010

Estamos improvisando




La guerra había detenido el teatro en las piedras de la base y la fachada: un frontón neoclásico que abrazaba un rectángulo de hierba. En el recinto, por eso, y quizá porque las piedras de la base lo protegían de los perros y el viento, había crecido una hierba alta y gruesa, verde oscuro y prolífica, que incluso se asomaba en penachos desordenados por la puerta sin puerta.

Después de dos años de abandono, dado que el forraje costaba demasiado y no había hombres para cortar las cañas, Asmara fue a casa de Esperia y abrió el establo.

-Hoy te las llevaré a pastar -dijo-, porque, si no, van a palmarla de hambre.

Y se fue al teatro. A mediodía, el policía municipal pedía explicaciones.

-¿Qué está haciendo? -preguntó, sin entrar en el recinto.

-Ya ves, estamos improvisando -dijo Asmara.

Antonio Tabucchi, Piazza d'Italia.
(Gracias a Tomás David Rubio Casas)


1 comentario:

Miguel A. Zapata dijo...

Antonio Tabucchi tiene esa rara cualidad de convertir párrafos y fragmentos en narraciones de una significación dilatadísima, que excede el propio texto. Ocurría también en ese periplo alucinado que era "Réquiem".
Un saludo afectuoso, Eduardo.