
Era tan guapo, tan inocente, despertaba tanta lástima tras haber perdido a sus padres en aquel pavoroso incendio que a los que le adoptaron ni se les ocurrió prohibirle que jugara con cerillas. Tampoco sus padres lo habían hecho.
De "Cuentos malvados" (Espido Freire)
1 comentario:
Las seis últimas palabras incencian el micro, Eduardo. Me gustó.
Un abrazo.
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