21 septiembre, 2010

Jugar con fuego


Era tan guapo, tan inocente, despertaba tanta lástima tras haber perdido a sus padres en aquel pavoroso incendio que a los que le adoptaron ni se les ocurrió prohibirle que jugara con cerillas. Tampoco sus padres lo habían hecho.

De "Cuentos malvados" (Espido Freire)


1 comentario:

Víctor dijo...

Las seis últimas palabras incencian el micro, Eduardo. Me gustó.

Un abrazo.