30 septiembre, 2010

El pintor y el cura

Leonardo DA VINCI


Un sacerdote que un sábado santo recorría su parroquia para rociar las casas con agua bendita, como suele ser lo usual, llegó a la casa de un pintor y se puso a rociar algunas de sus obras. El pintor se sintió molesto y preguntó por qué lo hacía. El sacerdote respondió que así era la costumbre, que él cumplía con su deber de hacer el bien, y que quien hace el bien recibirá una recompensa ya que Dios prometió que el cielo devolverá cien veces el bien hecho en la tierra.

Mientras el sacerdote se retiraba, el pintor se asomó por la ventana, le arrojó el contenido de un gran cubo lleno de agua y dijo:

-Tal como habías predicho, aquí el cielo te devuelve cien veces el bien que hiciste con tu agua bendita, que arruinó la mitad de mis cuadros.



Fábula de Leonardo Da Vinci. La traducción, un poco libre, es mía.