03 septiembre, 2010

Almas perdidas


Aquella vez, en la cantina de Don Claudio, perdí hasta el alma jugando a los dados. En una segunda oportunidad, no sólo la recuperé, sino que, incluso, regresé a casa con mucho dinero y otras tres almas que metí dentro de una caja de cartón y guardé en el compartimento superior del clóset. Uno nunca sabe el valor que puede adquirir lo que no se ve.

"Almas perdidas", Ricardo Sumalavia (de su libro de relatos breves Enciclopedia mínima)

1 comentario:

Lucio dijo...

Un gran cuento, digno de bertigo. Me alegra que hayas vuelto, Eduardo. Gracias y saludos.