23 julio, 2010

¿Es o no es?



Un muy buen artículo de Ernesto Schoo (publicado la semana pasada en La Nación, de Buenos Aires) acerca de la disputada autoría de algunas obras adjudicadas (justamente o no) a William Shakespeare.


Parece ser que, a menudo, cuando afirman que sí, los personajes de Shakespeare no dicen yes sino yea o aye. Esta es una de las claves utilizadas por los eruditos Hugh Craig y Arthur F. Kinney para determinar cuál de ocho piezas atribuidas al Bardo son obra de él solo, y cuál fue escrita en colaboración o, decididamente, no le pertenece. El resultado es un volumen de 234 páginas, editado por Cambridge University Press, titulado S hakespeare, Computers and the Mistery of Authorship , del que da noticia Lukas Erne en el Times Literary Supplement del pasado 4 de junio.

Es sabido que Shakespeare colaboró con varios de sus colegas en lo que fue algo así como un pool de dramaturgos, una suerte de club informal de autores, obligados a proveer incesantemente de nuevos títulos a los numerosos teatros londinenses en tiempos isabelinos. La computadora es la herramienta usada hoy por los investigadores para dilucidar esas cuestiones de autoría, por cierto bastante intrincadas.

El método consiste en contar y en comparar la frecuencia con que aparecen ciertas palabras en los diversos textos. Un ejemplo es el ya comentado del yes, poco utilizado por Shakespeare; en cambio, la palabra más usada por él es gentle (amable, gentil), "una preferencia sugestiva -comenta Erne-, dadas las ambiciones de ascenso social del poeta". Y prosigue: "Craig y Kinney dividen las obras en segmentos de 2000 palabras, y aseguran que su método puede identificarlas como propias del Bardo, o no, con un 98 por ciento de acierto".

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Las ocho obras elegidas han sido: Enrique VI (primera y segunda parte), Arden of Faversham , Edmond Ironside, Eduardo III, Sir Thomas More, La tragedia española y Rey Lear . El resultado es que Shakespeare no tuvo nada que ver con Edmond Ironside , ni con Arden of Faversham . Sí, en cambio (y esto es conocido desde hace tiempo), intervino en Sir Thomas More y en Eduardo III (escena de la condesa). Esta última pieza ha sido incorporada, desde 2005, a las obras completas editadas por Oxford. "En cuanto a Rey Lear -concluye muy sensatamente Erne-, no creo que nadie haya supuesto jamás que otro autor fuera de Shakespeare sea su responsable".

La tragedia española, de Thomas Kyd, inmensamente popular en su tiempo, al parecer tendría agregados de Ben Jonson, o de John Webster, y tan sólo Coleridge las atribuyó a Shakespeare; hoy parece que acertó. Los investigadores proclaman que las dos partes de Enrique VI no son totalmente de su mano, sino que hubo colaboración del gran rival del Bardo, Christopher Marlowe, asesinado en plena juventud.


La versión original:
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1285459