
Jose SARAMAGO, por Daniel MORDZINSKI
En América, hace poco, me hablaban de los epitafios. Mire, si yo pudiera redactar mi propio epitafio diría "aquí yace, indignado, fulanito de tal". La indignación es, digamos, mi estado habitual. Supongo que, en el caso del epitafio, a la indignación natural se sumaría otra: la de no estar vivo.
José Saramago, que falleció ayer, le decía esto tiempo atrás a Carmen Rigalt del diario El Mundo, de España. (La entrevista completa, aquí)
3 comentarios:
Lástima que ayer no ocurriera una de esas intermitencias de la muerte que nos relató hace años. Una gran pérdida, sin duda.
Un saludo, Eduardo.
Con la muerte de Saramago, se va uno de los grandes. Cada vez quedan menos.
Jeje, es un buen epitafio. La verdad es que yo también estoy indignado una (buena) parte del día, demasiado, quizás. Un vivo abrazo
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