08 junio, 2010

Editor


La editorial madrileña Trama tiene una colección consagrada a la edición en la que publican textos de Hubert Nyssen (fundador de Actes Sud) y de otros editores menos famosos pero igual de importantes o influyentes. Entre sus títulos más destacados está Editor, de Tom Maschler. Hijo de un editor de Berlín que huyó del nazismo, autodidacta y precoz, Maschler fue uno de los principales personajes de la industria del libro británica en la segunda mitad del siglo XX. Su relato es muy sabroso y para nada edulcorado. Podrá decirse que suena algo petulante por momentos, pero tiene de qué jactarse: inventó el premio Booker, creó el tándem Quentin Blake-Roald Dahl, lanzó al trío Amis-Barnes-Mc Ewan desde el sello Cape, introdujo a Kurt Vonnegut o Gabriel García Márquez a los lectores ingleses y, entre muchas cosas más, le propuso a John Lennon que publicara lo que se llamaría In his Own Write. Podrá decirse que hay pasajes chismosos, pero cuando el chisme es un encuentro cara a cara con el hombre invisible Thomas Pynchon o con Jean Genet apenas salido de la cárcel, mejor callarse y leer. Es imperdible el capítulo inicial en el que Maschler, recién incorporado a Cape con sólo 27 años de edad, viaja a reunirse con Mary, la flamante viuda de Hemingway, duerme en su casa (“no estoy seguro, pero creo que a ella le habría gustado que me metiera en su cama, aunque supuse que más por desesperación que por deseo”), es invitado o casi obligado a cazar empleando el rifle de “Papá” y entre tanto da forma a Paris era una fiesta.


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