11 junio, 2010

Brevedades

Eugenio MANDRINI


El fin de semana pasado, en la Feria del Libro de Madrid, varios autores incluidos en la antología Por favor sea breve 2 de Clara Obligado nos reunimos y firmamos ejemplares.

La antología, que contiene casi doscientos microcuentos, es la continuación del primer Por favor breve que hoy se ha convertido en uno de los libros de referencia de la microficción en castellano y que en su momento incluyó a los grandes clásicos del microrrelato en nuestro idioma: desde Rubén Darío y Gómez de la Serna hasta Borges y Cortázar, desde Arreola y Monterroso hasta Marco Denevi y Virgilio Piñera, entre muchos más.

Por favor sea breve 2 muestra que el género no sólo ha cobrado auge en los últimos años, sino que goza de muy buena salud en todo el ámbito hispanoamericano. Autores reconocidos como Ana María Shua, José María Merino, Raúl Brasca, Harold Kremer, Andrés Neuman, Hipólito G. Navarro, Guillermo Samperio, Care Santos, Luis Mateo Díez, Antonio di Benedetto, Luisa Valenzuela y Fernando Iwasaki, por citar algunos nombres, conviven con otros de menos difusión pero de gran calidad. A la variedad de edades y procedencias se suma, ante todo, la asombrosa diversidad de procedimientos, lo que viene a demostrar que el cuento hiperbreve lejos está de ser previsible: hay hiperbreves en forma de carta o de fragmentos de cartas, de diálogo o de conversación teléfonica, de lista de compras o de entrevista periodística, de palíndromo o de fe de erratas. Hay el relato de un sueño y la reescritura de un mito. Hay una cuenta regresiva, una conjugación verbal, un ejercicio de estilo con palabras que empiezan con "a", un texto dirigido al lector, una serie de instrucciones, una lección de teoría literaria y hasta un texto de dos palabras con un título de... treinta y siete.

Entre los bellos descubrimientos personales que me ha deparado este libro (gracias al cuidadoso trabajo de Clara Obligado, que ha buscado hasta en blogs y no ha excluido a un par de autores inéditos) están los textos breves de Fabián Vique, Juan Carlos García Rey, Carlos Vitale y Eugenio Mandrini, entre otros.

De este último me queda rondando "Prueba de vuelo":

Si evaporada el agua el nadador todavía se sostiene, no cabe duda: es un ángel.

Me gusta mucho y me hace pensar en una anécdota que le adjudican a Basho y de la que he dado cuenta en este blog (ver aquí). La sustracción y la adición en términos metafóricos es un arte sin dudas muy delicado.


3 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Muchas gracias por esta nota, Eduardo. Es necesaria y pertinente para los amantes de microficción que queríamos saber más acerca del concurso. Sin duda, es un bocado de sutilezas multiplicado por 200.

Espero conseguir el libro pronto.

Un abrazo.

Isabel González González dijo...

Eugenio Mandrini es maravilloso. También ha supuesto un descubrimiento para mí. Yo me quedo con su micro 'Raíces' también incluido en la antología. Lo vuelvo a leer y me doy cuenta de que también puede leerse en clave de sustracción y adicción. Muy interesante.
Me hubiera gustado saludarte, pero me tocó por la mañana. Un abrazo.

Eduardo Berti dijo...

Una pena no habernos visto, Isabel. No faltará otra ocasión. Un beso.