03 abril, 2010

Los mundos de papel de H. C. Andersen




Ayer, 2 de abril, se cumplieron 205 años del nacimiento del fabulista y poeta danés Hans Christian Andersen, y el sitio Google le rindió tributo cambiando (como suele hacerlo) su logotipo habitual por otro, que en este caso fue así:


Todo el mundo (o casi todo el mundo) conoce al menos uno de los cuentos más famosos de Andersen, como "El patito feo", "La sirenita", "El sastrecillo valiente" o "El traje nuevo del emperador"; pero menos gente sabe que otra gran pasión de Andersen fue la de hacer siluetas de papel blanco recortado, que en muchos casos se vinculan temáticamente con la escritura de sus relatos.

Así lo cuenta, por ejemplo, Beth Wagner Brust en su libro The Amazing Paper Cuttings of Hans Christian Andersen.


Wagner Brust recopila y examina gran parte de las figuras o "kirigami" (como dicen los japoneses) de Andersen, hechas con "un enorme par de tijeras"—según testigos—, sin ningún trazado o esquema previo, y cuyos originales se exhiben actualmente en el museo consagrado al escritor en Odense, su ciudad natal.

Autodidacta y eximio contador de sus propios cuentos, Andersen también llegó a fabricar marionetas. Y a menudo empleaba ambos recursos (las marionetas o las figuras recortadas) como complemento a sus narraciones en voz alta, que hacían las delicias de los niños. Sin embargo, como apunta Wagner Brust, nunca usó estas figuras de papel para ilustrar sus libros.

Aun cuando nadie puede asegurar cuántas figuras llegó a hacer Andersen, se calcula que sobrevivieron unas 250 figuras que representan desde brujas, demonios, elfos o duendes hasta palacios, castillos, árboles o cisnes.


Más de un cuento de Andersen hace referencia a esta pasión del autor. Se recordará que el gran amor del soldadito de plomo era ni más ni menos que una bailarina de papel recortado. Y en un cuento menos célebre ("La flores de la pequeña Ida") puede leerse, en las primeras líneas:

-¡Mis flores se han marchitado! -exclamó la pequeña Ida.

-Tan hermosas como estaban anoche, y ahora todas sus hojas cuelgan mustias. ¿Por qué será esto? -preguntó al estudiante, que estaba sentado en el sofá. Le tenía mucho cariño, pues sabía las historias más preciosas y divertidas, y era muy hábil además en recortar figuras curiosas: corazones con damas bailando, flores y grandes castillos cuyas puertas podían abrirse. Era un estudiante muy simpático.


Más siluetas de papel de Andersen, aquí.

2 comentarios:

Lucio dijo...

Cada vez mejor, Berti.

Eduardo Berti dijo...

Gracias, Lucio. Un saludo!