19 marzo, 2010

Reencuentro




Luis Alberto Spinetta, Emilio del Guercio, Edelmiro Molinari y Rodolfo García se reunieron para tocar "Muchacha ojos de papel". Los cuatro integrantes originales de Almendra se juntaron, luego de casi tres décadas, para interpretar una de las composiciones mas bellas de la canción popular argentina.

El histórico reencuentro se realizó en el marco de la serie "Cómo hice...", que conduce Emilio del Guercio por Canal Encuentro, de Argentina:

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Por Eduardo Berti

El pasado mes de enero pasado se cumplieron cuarenta años de un momento fundacional para la música argentina. En enero de 1970, dos grupos de rock o de "música beat" (Manal y Almendra) editaron sus primeros álbumes: sus respectivos debuts con un “long-play”, luego de un puñado de simples publicados en los meses previos. Nada fue igual luego de “Porque hoy nací”, “Informe de un día” o “Una casa con diez pinos” (Manal), ni tampoco luego de “Figuración”, “Laura va” o “Plegaria para un niño dormido” (Almendra). Estos dos álbumes, que vinieron a sumarse a la tarea pionera de Los Shakers y de Litto Nebbia con Los Gatos y que encontraron ecos en Moris o en Vox Dei, impulsaron un movimiento que pronto conoció otros nombres (desde Gustavo Santaolalla hasta León Gieco) y aún perduran como testimonio vigente de los primeros pasos de dos compositores excepcionales (Javier Martínez en el caso de Manal, Spinetta en Almendra), dos de los pocos cuyas letras (como ocurre también, en el marco del rock argentino, con Miguel Abuelo o con el "Indio" Solari) pueden leerse con placer, en un papel, independientemente de la música.

Fue y sigue siendo usual oponer a Manal y a Almendra, como quien opone a los Rolling Stones y a los Beatles. El trío Manal (Martínez, Claudio Gabis y Alejandro Medina) ofrecía una música cruda y unas letras de imágenes “comprensibles”: “Vía muerta, calle con asfalto siempre destrozado, charco sucio...”, mientras que Almendra (Spinetta, Emilio del Guercio, Edelmiro Molinari y Rodolfo García) retrataba “mares de algodón” o “dedos que se vuelven pan” y postulaba hipótesis de otras posibles formas de realidad: “Figúrate que no eres más un hombre”, “figúrate que pierdes la cabeza”.

Desde luego que pintar a la ciudad y al suburbio como lo hacía Manal no excluía, de ninguna forma, los aciertos poéticos y las metáforas brillantes: “Y la grúa, su lágrima de carga inclina sobre el dock” (“Avellaneda Blues”). En sentido inverso, lo “volado” de Almendra no impidió una reflexión sobre la alienación urbana: “Tanta ciudad, tanta sed y tú, un hombre solo”. Las cosas no son tan tajantes, ni tan simples. Y, en tal sentido, si bien uno de los aportes de Spinetta fue su corte con cierto naturalismo, esto no equivalió a un corte total con el tango, mucho menos con lo más osado de éste. En la "voz de gorrión" de "Muchacha ojos de papel" se reconoce la "voz de alondra" del tango "Malena" (Troilo-Manzi). En los arreglos de voces de “A estos hombres tristes”, de Almendra, hay innegables ecos de la ópera María de Buenos Aires, de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer, quien entonces se atrevía a usar palabras como “supersport” en un género no siempre tan permeable. A lo mejor, puestos a buscarle un ancestro tanguero a Spinetta, éste haya sido Homero Expósito, como llegó a afirmar alguna vez Charly García. Ambos, Expósito y Spinetta, se vieron influidos a las claras por las vanguardias poéticas (el surrealismo, sobre todo); ambos osaron imágenes inusuales y exquisitas: “Los caballos del día sudan de pronto frente a mí” (Spinetta); “Trenzas de color de mate amargo que endulzaron mi letargo gris” (Expósito). Tan sólo las primeras letras de Miguel Abuelo (“Mariposas de madera”) pueden compararse por su osadía.

Fragmento de un texto más extenso, consagrado a Luis Alberto Spinetta y publicado a fines de 2009 en Radar, Página/12, Argentina:

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-5718-2009-11-29.html