22 marzo, 2010

De James a Faulkner

Marcelo COHEN


Para estos escritores (Henry James y Joseph Conrad), como para Faulkner mismo, lo central en la novela es el problema del narrador, el punto de vista. James medita estos asuntos a partir de Flaubert y de todo lo que Flaubert suscitó en autores como Turgueniev y otros, por un lado, y a partir de una tradición inglesa que incluye a novelistas como Jane Austen. Ideas como la del foco de conciencia o aquello que algunos críticos han llamado el narratario –el personaje que es receptor de fragmentos de historias que esconden una verdad y que se encarga de reunirlos, de darles una relativa organización gracias a la cual puede apuntar hacia esa verdad para intentar desvelarla– son invenciones de Conrad a partir de las ideas de James sobre el punto de vista. Faulkner llevará este procedimiento al extremo, porque su trabajo se inscribe en un clima de dislocación de la realidad por obra de las ciencias sociales y empíricas.

Faulkner se ocupa de la novela en un momento en que el mundo de las ideas, de los intelectuales, ya ha tomado conciencia de que lo real es algo mucho más problemático, inaprehensible y disperso que lo que piensa el positivismo. Por otro lado Faulkner –y esto es lo que hace de él un autor crucial para alguien que se inicia en la escritura–, a diferencia de sus coterráneos, se nutre de fuentes poéticas que ya no son las referencias de la poesía inglesa romántica –como en el caso de Scott Fitzgerald– sino los simbolistas más radicales como Mallarmé. A partir de esto, Faulkner incorpora la idea de que también en la novela la palabra podía ser suscitadora y dirigida a las evanescencias más que a la referencialidad. Eso que se llama la 'poesía', la 'lírica' de Faulkner creo que no es otra cosa que la voluntad de ser impreciso".


Marcelo Cohen entrevistado por Guillermo Saavedra. "La curiosidad impertinente" (Beatriz Viterbo, 1993).

7 comentarios:

Juliana González dijo...

Eduardo,
Llevaba varios años alejada del universo de los blogs y ha sido muy grato volver a recorrer mis viejos destinos y saber que todavía están ahí, como este, del que fui visitante durante mucho tiempo.
Y me ha gustado especialmente volver justo ahora para encontrar tus últimos posts, este que habla de Conrad, a quien justo leía la semana pasada, y el anterior de Maugham, que misteriosamente se había escapado de mi lista de urgentes en mi biblioteca de viajes...
Un abrazo!

Lalu dijo...

Me imagino que el gusto por Faulkner puede compararse con el gusto que la gente siente por el arte abstracto o surrealista.

A mì como que me gusta màs el arte figurativo

Lalu dijo...

Me imagino que el gusto por Faulkner puede compararse con el gusto que la gente siente por el arte abstracto o surrealista.

A mì como que me gusta màs el arte figurativo

Eduardo Berti dijo...

Hola, Juliana. Bienvenida de nuevo.

Sí, Lalu, puede compararse un poco con el cubismo incluso, por eso de "descomponer" una trama en diferentes ángulos y puntos de mira. Lo tuyo (lo figurativo) es más Hemingway, entonces....

hugo dijo...

Hola Eduardo:

Hay que celebrar que traigas la palabra de Marcelo Cohen a tu blog.
Solía leer sus artículos en Quimera, allá por las prehistorias de 1980, 81. Y, por supuesto, tengo más de un libro traducido por él (recuerdo, por ej. la que hizo de El alquimista de Ben Jonson, para Icaria).

En este fragmento se ocupa de algunos autores que ai no te marcan para siempre, mal lo tienes en estos ocios y neg-ocios literarios.
¡Qué no hubiéramos dado alguno de nosotros por ser quién les sirviera el té el día en que James se encuentra con Flaubert! Saben los dos que están revolucionando la literatura, quizá sea más conciente Henry James, porque "el idiota de la familia" sólo se lo dejaría entrever a doña Louise Colet y a pocos más.
Henry James en "el Arte de la Novela" ya sabe que "el punto de vista" será el "punto de toque" de la narrativa moderna, Flaubert se lo comenta Turgueniev: "el autor ha de ser como Dios estar en todas partes, pero invisible".

Sin duda a los dos, sobre todo a James, los leyó en su momento Faulkner, pensemos solamente en "Absalón, Absalón".
Sólo una duda: ¿voluntad de ser impreciso o una conciencia poética poco habitual en un narrador?

Y para callar y marchar, lo que Flaubert dice en Madame Bovary "...la palabra humana es como una caldera rota en la que tocamos melodías para que bailen los osos cuando quisiéramos conmover a las estrellas".

salut,
hugo

Lalu dijo...

Henry James serìa a Faulkner lo que Cezzane a los cubistas?

Y sì, me encanta Hemingway. ¿Què vendrìa siendo Paul Auster?

Eduardo Berti dijo...

Gracias, Hugo, por tu comentario. En cuanto a tu duda (¿voluntad de ser impreciso o una conciencia poética poco habitual en un narrador?): ¿por qué no las dos cosas?