09 febrero, 2010

Un rayo que no cesa


España festeja este año el centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández y, en el marco de estas celebraciones, Joan Manuel Serrat lanzará el próximo 23 de febrero un nuevo CD, Hijo de la luz y de la sombra, en el que casi cuatro décadas después de su ya célebre disco de 1972, aquel que traía “Para la libertad”, “Elegía” y “Nanas de la cebolla”, ha vuelto a musicalizar otros trece poemas de Hernández, desde textos de juventud como “La palmera levantina” hasta otros más famosos como “Tus cartas son un vino” o “Canción del esposo soldado”.


Serrat define el nuevo álbum como “una prolongación y también un complemento” del anterior, y en una carta abierta publicada en su sitio oficial (www.jmserrat.com) reconoció que su idea original era “apenas refrescar el viejo repertorio con un par de nuevas canciones (…), pero a medida que los viejos versos me devolvían nuevas emociones y las ideas se iban materializando en canciones fue creciendo mi entusiasmo”.

El nuevo tributo de Serrat a uno de sus poetas favoritos, si no “el” favorito (otros que musicalizó a lo largo de su carrera, iniciada en 1964/65, fueron Antonio Machado, Joan Salvat-Papasseit, Luis Cernuda, Joan Barril, Eduardo Galeano o Mario Benedetti), llega en un momento en que es Serrat el encargado de recibir andanadas de homenajes: se lo ha nombrado Doctor Honoris Causa en varias universidades (desde la Complutense de Madrid hasta la de Córdoba, en la Argentina), es Caballero de la Legión de Honor (Francia) y “profesor honorario” de la UBA; y en diciembre del año pasado vio la luz el CD Señora: Ellas cantan a Serrat, donde 18 mujeres (como Tania Libertad, Omara Portuondo, Andrea Echeverri, Dulce Pontes, Martirio o Maria de Medeiros) interpretan algunas de sus canciones. Con Señora… se ha completado, por cierto, una trilogía reciente de álbumes-homenaje iniciada con Cuba le canta a Serrat y Per al meu amic.

Grabado a mediados del año pasado, Hijo de la luz y de la sombra iba a editarse en principio entre noviembre y diciembre de 2009, sin embargo, el lanzamiento se vio demorado “por problemas surgidos durante el proceso de producción”.

La nueva fecha de salida es “azarosa”, asegura el cantante, pero parece de todo menos inocente: el 23 de febrero se cumplen 29 años de lo que Serrat denomina “el día en que el franquismo perdió su última batalla”, es decir: el “Tejerazo” o cuando un teniente coronel de grotescos bigotes llamado Antonio Tejero encabezó un fallido intento de golpe de Estado contra la incipiente democracia española y tomó el Congreso al mando de unos 200 hombres.

Al lanzamiento del nuevo disco de Serrat se sumará una gira cuyo inicio está previsto en marzo próximo, en Elche, y cuyo cierre será en Orihuela, ciudad natal del poeta homenajeado, el 30 de octubre. Otra vez, se trata de una fecha especial: ese día se conmemoran los cien años del nacimiento de Hernández, quien falleció en la cárcel antes de cumplir 32 años de edad, como preso político de la dictadura del general Francisco Franco.

En su corta vida, Hernández, de origen pobre, autodidacta, se convirtió en una de las voces más destacadas de una excepcional horneada de poetas: desde García Lorca y Gerardo Diego a Pedro Salinas y Rafael Alberti --por citar algunos nombres de la famosa generación del 27--, hasta Luis Rosales, Leopoldo Panero y otros miembros, como él, de la camada del 36. También llegó a escribir diversas obras de teatro (El torero más valiente, El labrador de más aire) y fue amigo de Vicente Aleixandre, José Bergamín o Pablo Neruda.





Hijo de la luz y de la sombra lleva el título del que, según Serrat, es el “más hondo y ambicioso” de todos los poemas hernandianos. “Probablemente su obra maestra, cuya lectura recomiendo de manera especial”, afirma. El extenso tríptico (“Los muertos, con un fuego congelado que abrasa, laten junto a los vivos de una manera terca”) fue publicado de forma póstuma, tras la muerte del poeta alicantino, en Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941), y en él hay versos tan extraordinarios como en otros de los poemas que escogió Serrat para esta nueva aventura: “El silbo del dale” (“Dale al aspa, molino, hasta nevar el trigo/ Dale a la piedra, agua, hasta ponerla mansa/ Dale al molino, aire, hasta lo inacabable”); “Las abarcas desiertas” (la llegada de los Reyes Magos a casa de quien nunca tuvo zapatos); “El hambre y canción” (dedicada “a las Brigadas internacionales”) o “Ay del ay por el ay” :

El mundo me duele: ¡ay!
Me duele el vicio, y me paso
las horas de la virtud
con un ay entre los labios.

En la edición mexicana de su álbum de 1972, Serrat escribía: “Que el destino mantenga fresca la memoria y nos libre de aquellos que asesinan a los poetas y a la poesía”. Recogiendo su propia iniciativa, Serrat regresa al admirado Hernández, convencido de la “intemporalidad” de unos versos que “siguen sonando tan sólidos y frescos como si hubieran sido escritos ayer y aquí”. Como un rayo que no cesa, precisamente.


Versión resumida de mi texto publicado el pasado domingo 7 de febrero en el diario Crítica de Argentina.

Enlace:

http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=38134


2 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Qué maravilla. De nuevo los poemas de Hernández en la voz de Serrat. Imperdible.

Lucio dijo...

España querida, nación de poetas.