25 febrero, 2010

Los sueños de Richter


Pintor, cineasta y teórico del cine, el berlinés Hans Richter adhirió al movimiento dadaísta (fue uno de los fundadores de la Asociación de Artistas Revolucionarios, de Zurich) y dirigió a comienzos del siglo XX, entre los años 20 y los 30, una serie de cortometrajes experimentales como Rhythmus.21 (presentado como "el primer film abstracto" de la historia, lo cual no era totalmente cierto), Rhythmus.23, Rhythmus.25, Inflation ("contrapunto de gente menguante y ceros crecientes") y, ante todo, Vormittagsspuk o Ghost Before Breakfast ("Fantasma antes del amanecer"), un film de originales técnicas de animación que parece marcar un corte con sus experimentos previos (un cine geométrico y rítmico) y que resulta maravillosamente lúdico y onírico, como podrán ver:






Años después de este film, que se realizó entre 1927 y 1928, y cuya banda sonora (a cargo de Paul Hindemith) fue destrozada por los nazis, Richter se radicó en los Estados Unidos, donde dirigió, escribió y produjo el largometraje Dreams That Money Can Buy
(1947) con la colaboración, entre otros, de Max Ernst, Marcel Duchamp, Man Ray, Alexander Calder, Darius Milhaud y Fernand Léger. La versión completa de Dreams... puede verse aquí:

http://video.google.com/videoplay?docid=-6885641304025620481#

1 comentario:

hugo dijo...

Hola Eduardo:
Desconocía totalmente esta maravilla de Richter.

Interesantes estos "fantasmas" que se hacen presentes en ese momento de transición entre el sueño y el despertar que marcan los distintos ritmos del reloj ( no tienen desperdicio la escenas de señor de la pajarita -¡qué parecido con el Marlon Brando de los 60!- la del revólver y la diana o esos ascensos y descensos de la escalera -que habrán hecho aplaudir a su amigo Duchamp-

Interesante el valor funcional que se le otorga al sombrero. Los cuatro sombreros son esquivos y parecen sometidos al ritmo sincopado de algo similar a un tango, pero que tiene los aditamentos de Hindemith -supongo que, a pesar de la barbarie nazi se habrá conservado alguna partitura-. Sólo cuando los cuatro personajes se encuentran ante el desayuno, los cuatro sombreros coronarán esa entrada definitiva en la realidad. Pero, además, los cuatro sombreros, que tienen vida propia mientras sus propietarios duermen, le proporcionan al film, la única pauta de unidad narrativa.

Interesante, finalmente, el afán de experimentación técnica que tenía aquella gente -pienso no sólo en Buñuel, sino también en Murnau o Man Ray-. Lo que en esta cinta de Richter puede parecernos hoy un juego de niños -la pajarita que no se adapta al cuello del señor, la manguera de incendios o la escena del negativo de los cuatro acariciándose una barcba que no tienen-,todo eso, para la época era ambicioso, atrevido, de enorme riesgo técnico y toda una revolución a la hora de narrar. Ser dadaístas no signifcaba abdicar de la responsabilidad ante lo que exigía la técnica y lo que ellos exigían a la imaginación. Sin todo aquello, el cine hubiera sido algo bastante diferente a lo que conocemos.

Eduardo, gracias, una vez más, por regalarnos esta maravilla


salut,
hugo