19 febrero, 2010

Cartas para Ludovico


Dos mercaderes italianos que viajaban de Piemonte a Francia encontraron a un hombre de altura mucho mayor que la normal, quien los llamó y les dijo: “Regresen, vayan a ver a mi hermano Ludovico y dénle estas cartas que yo le envío”. Asombrados, preguntaron: “¿Quién es usted?”. “Soy Galeas Sforza”, les respondió y de súbito desapareció. Los dos mercaderes regresaron a Milán y de ahí fueron a Vigevano, donde se hallaba por entonces el duque Ludovico. Allá pidieron una entrevista con el duque, argumentando que debían entregarle unas cartas de su hermano. Los cortesanos se burlaron de ellos; pero al verlos insistir, ordenaron que los mercaderes fueran encarcelados. Como, al interrogarlos, repetían siempre lo mismo, los consejeros del duque discutieron qué hacer con esas cartas. Uno de ellos, el vizconde Galeas, decidió husmear las cartas, cuyo papel estaba plegado y atado con delgados alambres, y cuyo texto decía: “Ludovico, Ludovico, ten mucho cuidado; los venecianos y los franceses van a aliarse para vencerte y perdjudicarte. Pero si tu me das tres mil escudos, haré que sus corazones de reblandezcan y alejaré el mal que te amenaza. Debes creerme”. Y, más abajo, una firma: “El fantasma de tu hermano Galeas”. Unos quedaron boquiabiertos al leer este mensaje, otro rieron, pero en definitiva muchos aconsejaron que se le ofrendaran a Galeas los tres mil escudos que solicitaba. El duque estimó que se mofaban de él. Se negó a desembolsar el dinero y mandó de regreso a su hogar a los dos mercaderes. Sin embargo, al cabo de un tiempo, el
duque fue vencido, capturado y hecho prisionero.

Simón Goulart, “Tesoro de historias admirables”


Simón Goulart (Senlis, 1543-Ginebra, 1628) fue un teólogo y humanista francés que hizo sus estudios en París, que tradujo a Plutarco y Jenofonte, y a quien se recuerda principalmente como autor de un frondoso volumen publicado en Suiza, en 1620, bajo el título de “Trésor d’histoires admirables”. Este libro, que en castellano podría denominarse algo así como “Tesoro de historias admirables”, es un florilegio de casos extraños o sobrenaturales, algo habitual en su tiempo.

Goulart fue un compilador inquieto que recurrió, en muchas ocasiones, a autores más antiguos: desde Claudio Eliano hasta Aulo Gelio. Podría decirse que echó mano, sin pruritos, a sus precursores en el terreno de la así llamada “paradoxografía” (recopilación de hechos curiosos o inhabituales). Este breve relato integra mi antología "Fantasmas", publicada hace un par de meses por Adriana Hidalgo (Argentina).


3 comentarios:

Gervasium dijo...

Gracias por alcanzarme una vez más un cuento y un escritor que no conocía.

Lely Vehuel dijo...

Hoy con un poco mas de tiempo,ando de paseo y pasando por tu sitio uno se siente muy reconfortado,es un placer y por lo tanto seguire viniendo por aqui,de igual manera mi invitacion hacia ti para pasar por mi Peregrino de Sabiduria o por Cuentos y Orquideas,mucha luz y hasta pronto...

Eduardo Berti dijo...

Gervasium: de nada y un abrazo.

Lely: gracias y bienvenida!