22 febrero, 2010

La breve felicidad de la lectura

Rudyard KIPLING

Soledad Quereilhac comentó el sábado pasado mi antología "Historias encontradas" en ADN La Nación, Argentina. La reseña se titula "La breve felicidad de la lectura".


Historias encontradas
Por Eduardo Berti (Comp.)
Eterna cadencia
200 Páginas

Historias encontradas es una atractiva compilación de breves relatos que nunca antes habían circulado de manera autónoma, dado que originalmente fueron "encontrados" en textos mayores como novelas y relatos, y en menor medida, ensayos y libros de misceláneas. Es una antología que, siguiendo el mismo gusto por el microrrelato de un antecedente como Cuentos breves y extraordinarios (1955), de Borges y Bioy Casares, logra ofrecer al mismo tiempo tanto un puñado de narraciones sintéticas y fugaces como el testimonio de una lectura que, en medio de su largo recorrido por el texto mayor, vio nítidamente cómo se trazaban los límites de un cuento interesante e independiente. Este efecto de lectura es reconocible para cualquier lector de novelas que, en más de una oportunidad, debió apartar apenas unos segundos sus ojos de la página para disfrutar del efecto unitario de una anécdota, o de una pequeña historia acontecida a un personaje, o incluso de un breve rodeo por una digresión, un sueño, acaso una somera impresión. La antología, elaborada por el escritor y traductor Eduardo Berti, es un compendio de esos momentos de lectura, representados por un centenar de historias "semiocultas o sembradas por sus autores en el agitado mar de un texto más amplio".

Algo de este efecto de lectura es mencionado, también, en el prólogo del compilador: "Los narradores saben o presienten que, como decía Bioy Casares, por las digresiones penetra la vida. No es de extrañar, en consecuencia, que de ciertos monumentos literarios nos quede, pasado un tiempo, la memoria de tal o cual relato digresivo, más que un recuerdo integral. La jerarquía de ciertos libros, de ciertas novelas, puede detectarse no sólo por el brillo innegable de su historia central, sino también por el atractivo de sus ´materiales de segundo plano´, de sus ´historias menores´". Así, fragmentos pertenecientes literaturas y épocas muy diversas, escritos por autores de la talla de Miguel de Unamuno, Charles Dickens, Italo Svevo, Voltaire, Honoré de Balzac, A. Conan Doyle, Thomas Mann, Rudyard Kipling, entre muchos otros, se van sucediendo como últimos vestigios de una lectura del pasado, en cuya economía y síntesis radica su vigencia.

Al sin duda prolífico hábito de lectura de Berti (textos clásicos y modernos, autores europeos, estadounidenses, argentinos), la antología suma otra virtud: la posibilidad de escudriñar, página a página, la técnica del relato brevísimo, tan necesaria en la narración escrita como en la más improvisada anécdota oral. Transcurrir por la historia y atender a la justa combinación de palabras, omisiones y remates es todo uno. En algunos casos, el relato -cercano a la fábula- persigue un fin moralizante; en otros, la crítica humorística; en algunos otros, el efecto inesperado de una estructura circular o paradójica. Pero en todos ellos se destaca el contraste entre la reducida extensión de la narración y la amplitud de lo narrado. Contraste cuyo cabal y mejor ejemplo lo constituye el fragmento "Vivir a solas" de Katherine Mansfield: "Incluso si por una espantosa casualidad yo encontrara un cabello en mi rebanada de pan con miel, sería cabello mío"


Enlace original:
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1233863

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