24 enero, 2010

Más idiotas que los loros


Alexander von HUMBOLDT

Siempre me conmovió esa preciosa historia de Humboldt, el gran naturalista alemán, que en su viaje de exploración por Centroamérica entre 1799 y 1804 se encontró con que una de las tribus que quería visitar, la de los atures, había sido exterminada por los caribes, y que sólo quedaba un pobre loro viejo y tiñoso que farfullaba una cantinela que nadie entendía, que era la lengua atur. Humboldt, sabedor del valor de lo perdido, invirtió infinidad de horas intentando transcribir al papagayo y rescató cuarenta palabras, es decir, cuarenta sonidos seguramente deformados por el animal y que nadie sabía lo que significaban. Pero por lo menos gracias a ese pájaro, y sin duda a Humboldt, hoy estamos siquiera mencionando a los atures.

Déjame que te diga que hay casos peores, como el de esos dos ancianos del Estado de Tabasco, en el sureste de México, que son los dos últimos conocedores de la lengua zoque que hay en el mundo. Lo malo es que están enfadados y no se hablan. Somos más idiotas que los loros.

Rosa Montero (El País, España, abril de 2008)


4 comentarios:

Lucio dijo...

Seguramente.

Víctor dijo...

Es un placer leerte, Eduardo, ya sea en tus textos o en los de otros. Vaya con esos dos, a ver quién consigue reconciliarlos.

Un saludo.

Eduardo Berti dijo...

Gracias, Victor. Un saludo para vos.

Tomás D. Rubio dijo...

"Algunos pueblos del Orinoco ya no existen; de su dialecto sólo perdura una docena de palabras pronunciadas en la copa de los árboles por loros de nuevo libres".

François-René de Chateaubriand, en la página 131 del libro "Las aventuras de un libro vagabundo", de Paul Desalmand, Destino.