30 noviembre, 2009

Paren las rotativas

El culex más famoso de la Argentina


"Paren las rotativas", fueron acaso las últimas palabras del mosquito.

Un axioma periodístico es que "perro que muerde a hombre" no es noticia, sino al revés: "hombre que muerde a perro".

Pero que un mosquito sea noticia destacada en la sección policial de un importante matutino no es, convengámoslo, asunto de todos los días.

La cosa ocurrió hace horas en el diario La Capital, de Rosario (Argentina), y fue advertida por un atento lector. Según se encarga de explicar la página web del periódico, el insecto inmortalizado no se trata de un mosquito cualquiera sino de un "culex".

"El vector quedó atrapado en la página 30", nos explican. Está muy bien, pero esto es sólo el comienzo: pronto veremos a los "culex" en las primeras páginas.


http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2009/11/30/noticia_0071.html

29 noviembre, 2009

Diferencia



Si el pelo es la principal diferencia ente lo bruto y lo racional, los hombres son, al menos por el estómago, las mejillas y el mentón, más estúpidos que las mujeres.

Cyrano de Bergerac (1619-1655), "Cartas satíricas y amorosas completas" (edición de Mauro Armiño)

27 noviembre, 2009

El síndrome


El sábado pasado fui a abrir una de mis bitácoras preferidas (“El síndrome Chejov”, de Miguel Angel Muñoz) y me encontré con un mensaje de despedida que empieza citando las tres frases finales del célebre diario de Cesare Pavese (“No palabras. Un gesto. No escribiré más”) y anuncia el final del blog.

Creo que si algo voy a echar especialmente de menos de “El síndrome Chejov” son, ante todo, sus largas entrevistas a los escritores españoles en actividad: Hipólito G. Navarro, José María Merino, Andrés Neuman, Mercedes Abad, Antonio Orejudo y una veintena más. Lo excepcional de estas entrevistas (que no dudaría en comparar con las que desde hace décadas realiza la "Paris Review") es que los escritores, en su mayoría cuentistas, hablan a fondo de su oficio y sus lecturas, son invitados a comentar un texto propio y ofrecen conceptos preciosos para cualquiera que desee no sólo escribir, sino internarse en alguna aventura artística.

“Cuando todo va bien, se dice que no ha pasado nada”, apunta Antón Chejov en sus fascinantes “Cuadernos de notas”. Tal vez un “síndrome Chejov” consista en decirnos que ha pasado algo, que algo va mal... Y tal vez, por esto mismo, porque ha pasado algo, tras el cierre de su blog Miguel Angel Muñoz recibió decenas de mensajes de apoyo (y otros pidiéndole que revea su decisión), muchos de ellos a cargo de escritores como Eloy Tizón, Paul Viejo o Juan Jacinto Muñoz Rengel.

No pocos mensajes sugieren que, por suerte, la bitácora seguirá allí, al alcance de todos. Pero hoy mismo, queriendo releer alguna de las entrevistas, no he podido acceder al contenido.

Es probable que las entrevistas del “Síndrome” terminen conformando un libro, y sería un acto de justicia. Pero también sería justo que hubiese un modo de preservar iniciativas como éstas que, dicho sea de paso, suelen llevarse a cabo por mero amor al arte. Me refiero a un tema que está empezando a debatirse con más y más fuerza desde hace un tiempo: lo efímero de los contenidos de Internet y la falta de políticas para presevar o archivar la “memoria” de ciertas páginas (todas es imposible, supongo) o ciertos blogs especialmente destacables.


26 noviembre, 2009

Próximamente en su sala

Casi un afiche de película (de película de miedo, claro) parece la impactante cubierta de la antología "Fantasmas", que hice para la editorial argentina Adriana Hidalgo y que en breve se distribuirá en las librerías del país.



Los fantasmas, podría decirse, son una hipérbole de lo desconocido. No sólo han muerto (nada más desconocido que la muerte), sino que por algún motivo extraordinario su muerte ha sido diferente de la mayoría de las muertes. Son muertos que se niegan a morir porque no saben o no pueden o no les permiten hacerlo; son almas en pena, difuntos sin paz a quienes por lo común les ha quedado algo por hacer (una venganza que cumplir, un consejo que dar, un simple acto pendiente) y que, al volver, ponen en jaque las fronteras entre el “mundo real” y el “más allá”.


(Fragmento del prólogo)

25 noviembre, 2009

Chema Madoz





Hablaba ayer de las greguerías inéditas de Gómez de la Serna, cuya flamante edición viene de la mano de unas fotografías de Chema Madoz. Personalmente, creo que la elección de Madoz fue muy acertada porque su trabajo tiene muchas cosas de Ramón: por un lado, descubre e inventa analogías; por el otro, posee el don de vislumbrar lo ignoto en los objetos más cotidianos.

José María "Chema" Madoz nació en Madrid, en 1958, y en el año 2000 recibió el Premio Nacional de fotografía. Su página personal, que recomiendo visitar es: www.chemamadoz.com

24 noviembre, 2009

Ramonerías inéditas



"Los pulpos son los guantes del mar"

"Las palabras son el esqueleto de las cosas por eso duran más que ellas".

"Capitalista: gimnasta de muchos teléfonos"


La editorial española La Fábrica acaba de publicar 400 greguerías inéditas de mi admirado Ramón Gómez de la Serna, descubiertas por la hispanista Laurie-Anne Laget, profesora de la Sorbona, en una de las 65 cajas llenas de manuscritos, apuntes, fichas y libros que la viuda del escritor, la argentina Luisa Sofovich, depositó hace 30 años en la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos. Las "Nuevas greguerías" vienen acompañadas de fabulosas fotos inéditas de Chema Madoz.

23 noviembre, 2009

Criar a un escritor

Henry JAMES

Según oí decir hace algún tiempo, Anthony Trollope sustentaba la teoría de que era posible criar a un niño para ser novelista, tanto como para cualquier otro oficio. Sobre este principio crió (o intentó criar) a su hijo, y el joven llegó a ser granjero en Australia. El otro día Miss Thakeray (Mrs. Ritchie) me dijo que ella y su esposo tenían la intención de criar de ese modo a su hija. De inmediato se me ocurrió (como se me ha ocurrido antes) que sobre esto se podría hacer una pequeña historia. Una dama de letras (endeble novelista), o bien un endeble hombres de letras -esto ha de determinarse- confiesa al narrador que ésa es la intención que alberga respecto de su hijito o su hijita. Posteriormente el narrador, a lo largo de varios años, encuentra de vez en cuando a padre e hijo en distintas partes del mundo, dándose por supuesto que la peculiar educación del niño está en marcha. Al fin, cuando el niño ha crecido, hay otro vislumbre: el pretendido novelista se ha entregado a alguna situación extremadamente prosaica, la cual constituye un comentario -una sátira- de las encumbradas miras paternas.

Henry James, "Cuadernos de notas (1878-1911)", traducción de Marcelo Cohen.

A partir de este apunte, aunque 14 años más tarde, James escribirá un relato titulado "Greville Fane" (1892)

21 noviembre, 2009

Los cuadernos de Henry James


Por Eduardo Berti

En el ocaso de su vida, Henry James tomó algunas decisiones drásticas. Una de ellas fue desprenderse de su pasaporte estadounidense y pedir la nacionalidad británica para protestar contra la escasa determinación de Estados Unidos en la primera guerra mundial. Meses más tarde, en febrero de 1916, moría en su casa de Londres y Ezra Pound proclamaba que el novelista había trabajado “toda la vida por su país y un año por el honor de su país”. Otra decisión tajante fue la de quemar gran parte de su correspondencia y de sus papeles personales, para desencanto de los futuros investigadores. De esa fogata se salvaron, por fortuna, nueve valiosos cuadernos que finalmente se hicieron públicos en 1947, autorizados por sus herederos.

Apuntes y croquis compositivos, ideas para diálogos, listas con nombres y apellidos para bautizar a sus personajes de ficción (Portier, Rotherfield,. Almond), fragmentos de cartas, impresiones personales, escenas de la vida social, autocrítica literaria. De todo esto y mucho más se componen los Cuadernos de notas que James escribió en sus años de mayor creatividad (desde 1878 hasta 1911) y que acaba de reeditar en castellano el sello Destino, con traducción del novelista argentino Marcelo Cohen, a partir de la edición que en su momento hicieran dos especialistas en James: F. O. Mathhiessen y Kenneth B. Murdock. La edición precedente en castellano (también con traducción Cohen) data de fines de los años ochenta y llevaba largo tiempo agotada.


"Tengo mi cabeza repleta de visiones”, dice James en estos cuadernos, aún más copiosos que los de Chejov o Somerset Maugham. Y hasta se jacta: “Eso que aquí no relato ni la décima parte de las historias que podría”. La exhibición de fervor y sensibilidad es tan grande, que su famoso biógrafo, Leon Edel, no dudó en decir que en ningún otro libro se está, como aquí, “más cerca” de Henry James.

Versión reducida del artículo publicado hoy en el diario Público de Madrid, España.

Enlace: http://www.publico.es/culturas/271578/laboratorio/henry/james


20 noviembre, 2009

Ganar la virginidad


Enseñar es pervertir. Ustedes vienen aquí a perder su virginidad literaria; pero sólo para recuperarla después. Lo difícil en verdad, no es perder la virginidad, sino ganarla, conquistarla. Hay que ir a los libros desde el conocimiento, para que ellos, si son realmente grandes, mediante su propio poder nos devuelvan la inocencia. ¿Puede entenderse eso?

Juan García Ponce, “El libro”

19 noviembre, 2009

Estados

La página web Omnivoracious tuvo la excelente idea de dar una especie de vuelta (incompleta, como ellos mismo reconocen) por los diferentes estados de EE. UU., pidiéndole a un escritor contemporáneo oriundo de equis estado que hable acerca de otro más clásico, o no, pero de su misma procedencia.

El proyecto se llama: "Books of the States" y, por ejemplo, Lev Grossman habla de John Updike, Tracy Kidder de Richard Todd, Richard Russo de William Kennedy, Jonathan Lethem de L.J. Davis o Jane Smiley de Jetta Carleton.

Una buena excusa para conocer a muchos autores que no han tenido tanta trascendencia en castellano.



John UPDIKE según Lev Grossman



John KENNEDY TOOLE según Michael Lewis

Enlace:

http://www.omnivoracious.com/books_of_the_states/

18 noviembre, 2009

Premio hormiga


Premio "Por favor, sea breve", de microrrelatos

Bases hormiga:

Los textos deben comenzar con la siguiente frase: "Por favor, sea breve, dijo…”

No deben superar los 500 caracteres.

Los originales deben enviarse a porfavorseabreve@ppespuma.com antes del 13 de mayo de 2010.

El premio consistirá en la edición de los 20 textos finalistas en un volumen no venal dedicado al premio y publicado por Editorial Páginas de Espuma.

El jurado estará integrado por Raúl Brasca, José María Merino y Ana María Shua.

El fallo tendrá lugar el día 13 de junio de 2010, en la Feria del Libro de Madrid.

17 noviembre, 2009

Regalos



Cuando la gente va amasando una fortuna, sus exigencias y su nivel de vida aumentan en forma proporcional, pero sus instintos en materia de regalos suelen permanecer en las condiciones subdesarrolladas de esos tiempos lejanos. Piensan que un regalo ideal es vistoso y no muy caro. Por eso, hasta las mejores tiendas tienen sus mostradores y vidrieras llenos de cosas que deberían costar alrededor de cuatro peniques, que lucen como si valieran setenta y seis y que ellos venden por diez como un regalo conveniente.


Saki, "Pieles" (fragmento del cuento).

Este cuento de Saki integra la antología "Felicidades (Los mejores cuentos de cumpleaños)" que he realizado para la editorial La Compañía, Buenos Aires, Argentina. La antología incluye también cuentos de Stephen Crane, Etgar Keret, Brander Matthews, Juan José Morosoli, Liliana Heker, Oscar Wilde y Mati Unt, entre otros.

15 noviembre, 2009

Elegantes gritos de desesperación

William GOYEN y la pintora Dorothy BRETT

Maximiliano Tomas, ayer sábado 14 de noviembre en el diario Perfil de Buenos Aires, Argentina.

Cuando en 2007 Eduardo Berti –junto a David Fajn y Eduardo Milewicz– creó el sello editorial La Compañía, uno de los títulos que eligió para darse a conocer (“somos una editorial independiente con el objetivo de rescatar autores y libros, textos olvidados o inéditos de escritores importantes”, declaran en su página web) fue La misma sangre y otros cuentos, del escritor estadounidense William Goyen. Especie de autor de culto involuntario (“Creo que merecía reconocimiento. No hablo de aprobación o desprecio. Pero levanto la mano y digo: ‘¡Oigan, aquí estoy! ¡Presente!’”), Goyen es uno de esos casos extraños que cada tanto saltan al mundo de la literatura desde algún lugar perdido del sur de los Estados Unidos. Nacido en 1915 y muerto en 1983, enseñó en Columbia y Princeton, se casó con una actriz y escribió algunas novelas. Pero, sobre todo, dejó sus Collected Stories (1975), del cual Esther Cross seleccionó y tradujo los relatos de este volumen aparecido hace dos años.

Cuando uno piensa en la literatura sureña, surgen de inmediato los fulgurantes nombres de William Faulkner, Carson McCullers, Flannery O’Connor, Truman Capote. A todos ellos respetaba Goyen, por ninguno decía sentirse influenciado. Menos aun, por la tradición literaria de las grandes ciudades: “No me interesan las infidelidades de las amas de casa de los suburbios de Nueva York. Sus vidas, sus encuentros sexuales y sus divorcios me parecen triviales en comparación con la vida de los sureños”. Lo que queda claro muy rápido, al sumergirse en el descarnado, mohoso universo ficcional de textos como Preciada puerta; El coyote; Arthur Bond (la escalofriante historia de un hombre que vive con un gusano en la pierna que lo arrastra a la locura) y, sobre todo, al leer el extraordinario Si tuviera cien bocas, donde un personaje expía un viejo pecado de clase y raza, haciendo que su culpa se eternice de una generación a otra.

Cross cuenta que Goyen solía declarar que nadie abandona nunca su lugar de origen, que no hay quien pueda liberarse de donde ha nacido y que hacía de esa creencia una máxima literaria. La época de muchos de sus cuentos es la del despertar industrial del sur, la migración del campo a las ciudades, la creación de nuevos núcleos urbanos. Los personajes: gente de pueblo a la que le cuesta adaptarse a la idea del progreso, que cuando se ven forzados a cambiar de hábitat enferman o enloquecen, granjeros, amas de casa, cazadores, temibles miembros del Ku Klux Klan. Los hechos: lazos de sangre que se deshacen, traiciones, enfermedades, manifestaciones epifánicas. Todo contado, como le gustaba describir al propio Goyen (apadrinado en su momento por Capote, amistad que, claro, tuvo a bien traicionar), mediante “un elegante grito de desesperación”.

Ahora, La Compañia acaba de lanzar un segundo tomo de Goyen con nuevos cuentos, titulado Angeles y hombres. En el posfacio, Marcelo Figueras intenta discernir la extraña pregnancia que generan estas historias: “La mayoría de los relatos de Goyen lidian con la cuestión del pasado o del origen (...) Y, a diferencia de lo que suele considerarse el paradigma del cuento perfecto, sus historias nunca cierran artificialmente. No le proveen al lector la catarsis del argumento redondo”. Tal vez sea eso: aquellos gritos desesperados y sus ecos, que resuenan y nunca se apagan.

Enlace original:
http://www.perfil.com/contenidos/2009/11/14/noticia_0041.html

14 noviembre, 2009

No hay tu tía

La expresión coloquial actual no hay tu tía (’no hay remedio’, ‘es imposible cambiar las cosas’) es un hermoso ejemplo de lo que los lingüistas denominan etimología popular.

Para que nos entendamos, la etimología popular consiste en intentar encontrarle una explicación a una expresión que no se entiende. Cuando el hablante no reconoce una estructura en una secuencia lingüística, reajusta esta para amoldarla a modelos conocidos. De esta forma se convierte en transparente lo que antes era opaco.

La expresión originaria era no hay tutía. El hablante actual normalmente no ha oído en su vida esa palabra. El DRAE nos dice que tutía es atutía, con lo que nos deja como estábamos. Si perseveramos y buscamos atutía, nos enteraremos de que es óxido de zinc y de que se fabricaba un ungüento con él.

Ahora todo encaja:

tutía = ungüento = remedio
o sea
no hay tutía = no hay remedio

El problema es que solo encaja ahora y el hablante necesita que todo encaje desde el principio y, si no, lo hace encajar él. Cuando se encuentra una expresión opaca, trata de hacerla transparente apoyándose en lo que conoce ( y tía). La etimología popular surge por afán de motivación y altera la forma de las palabras.

Alberto BUSTOS

Publicado originalmente por Alberto Bustos en su formidable "Blog de lengua española":

http://blog.lengua-e.com

12 noviembre, 2009

Instrucciones para comer un huevo frito


Una vez, en el Café Bonaparte, abajo del edificio en que –se dice— vivió Sartre, frente a la librería Le Divan (que hoy no existe más) y en diagonal con Saint Germain des Prés, Julio me contó sus dudas sobre cómo comer un huevo frito, en una conversación digna de sus mejores libros misceláneos. Era invierno y hacía frío. Julio llevaba un horrible pasamontañas sobre la cabeza, con ese desparpajo con que la gente se puede vestir en cualquier ciudad del mundo que no sea Buenos Aires.

El había pedido un Croque Monsieur, un tradicional sandwich francés que trae un huevo frito arriba. "Siempre se me enfría mientras decido cómo empezar. Si lo corto con cuchillo y tenedor, la yema se desparrama por el plato, el sandwich queda todo pegajoso, y el sabor del huevo se diluye entre el del queso y el jamón. Si mojo un pancito con la mano, lo disfruto mucho más, pero después me tengo que comer el sandwich sin huevo, que es lo que más me gusta del Croque Monsieur". Dicho esto se decidió por el cuchillo y tenedor, mientras yo retenía la explicación para anotarla poco después. Y con todo pudor, le tomé una foto. Se ve a Julio comiendo el huevo frito. La foto es muy mala, pero la tengo guardada.

“Diez Instantáneas de Julio Cortázar”, por Guillermo Schavelzon

Versión completa en la revista "Resonancias". Link online:

http://www.resonancias.org/content/read/324/diez-instantaneas-de-julio-cortazar-por-guillermo-schavelzon/

10 noviembre, 2009

El hijo de la hormiga y el dinosaurio


Son varias las antologías de microficción que se editaron en las últimas décadas y que han venido a demostrar, por si hacía falta, el auge y desarrollo del género.

De todas las antologías, hay tres que a mi juicio se destacan claramente: la fundacional (los "Cuentos breves y extraordinarios", de Borges y Bioy Casares), la que fue determinante para el impulso ("La mano de la hormiga", de Antonio Fernández Ferrer) y la que señaló un momento cumbre o de "consagración" ("Por favor, sea breve", de Clara Obligado).

Nueve años después del "Por favor, sea breve" (que en su cubierta traía un dinosaurio, en obvio tributo a aquel famoso cuento de Monterroso), Clara Obligado ha concretado la esperada secuela: "Por favor, sea breve 2", cuya tapa el dinosaurio ahora comparte con una impactante hormiga (homenaje a Fernández Ferrer).

En el libro se dan cita más de cien autores de España y de América Latina. Autores conocidos al lado de otros casi secretos. Cuentos famosos al lado de cuentos inéditos. Y, lo mismo que en la primera versión, los relatos aparecen ordenados en orden decreciente: desde el más extenso ("El conductor", de Rodrigo Soto) al más breve ("El fantasma", de Guillermo Samperio), tan breve que no tiene texto alguno más allá de su título.

El libro se presenta este miércoles 11 de noviembre, a las 19:30, en Casa de América, en Madrid. Estarán Clara Obligado, Luis Mateo Díez, José María Merino, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Patricia Esteban Erlés, Hipólito G. Navarro, Eduardo Berti (que soy yo, claro, quien "atiende" este blog), Francisca Noguerol y el editor Juan Casamayor.

Del libro hablaremos allí, en la presentación, y volveremos a hablar aquí, en este blog, a lo largo de los próximos días. Porque bien vale la pena.

08 noviembre, 2009

Pájaros en los cables



Un texto publicado el sábado pasado, en ADN (La Nación, Argentina), por Carlos Guyot.

Jarbas Agnelli se levantó y, como cada mañana, se dispuso a tomar el desayuno mientras hojeaba el diario. Ese día O Estado , el principal diario de San Pablo, incluía en su interior una foto en la que Jarbas escuchó música. Treinta y ocho pájaros descansando sobre cinco cables de electricidad. En esa imagen, el director de cine publicitario y músico amateur brasilero vio el pentagrama y las notas, la recortó, se sentó en su piano y dejó que los pájaros le dictaran la melodía. "Era una melodía simple y dulce -dice- y entonces decidí componer a partir de ella un arreglo clásico." Luego hizo un video (en el que claramente se ve el modo en que cada nota se corresponde con cada pájaro) y lo subió a Vimeo, una plataforma para compartir videos online. Desde entonces, su pequeño experimento se convirtió en una gran lección del modo en que la intuición creativa cobra vuelo a caballo de la revolución digital.

El video, titulado Birds on the wire , fue visto por casi un millón de personas, comentado por más de 250 y tendrá su versión cantada para la que el propio músico escribió la letra. Además, Agnelli intentará replicar la experiencia de manera colaborativa en el sitio birdsonthewire.com , donde permitirá que los usuarios suban sus fotos de pájaros sobre cables y que otros se animen a interpretar las melodías y componer temas a partir de ellas.

"La repercusión de este pequeño experimento se debe a la existencia de Internet y a la fuerza de las redes sociales", dice el realizador. De hecho, Facebook y Twitter fueron los principales motores de su propagación.

El video revela hasta qué punto la revolución digital, en su capacidad de traducir todo (texto, imagen, audio y video) a ceros y unos, diluye las fronteras de las disciplinas artísticas tradicionales y hace que para las nuevas generaciones aprender a editar video o música sea tan sencillo como hace décadas, para otros, fue aprender a usar una máquina de escribir.


El video puede verse en: http://www.vimeo.com/6428069

07 noviembre, 2009

Jephan de Villiers






Jephan de Villiers es escultor. Nació en Francia, en 1940. Hoy vive entre su país y Bruselas.

Su obra comenzó cuando, teniendo alrededor de 14 años, se puso a recoger hojas y ramas secas en el jardín de su abuela (cerca de Versalles); desde entonces, los materiales con que trabaja De Villiers son aquellos que la naturaleza deja abandonados o a punto de podrirse en el tierra.

Más en: http://www.jephandevilliers.be/

06 noviembre, 2009

Perla



De niño, solía dibujar un mapa del mundo hecho tan sólo con países imaginarios. El mío era un archipiélago llamado Perla. En Perla vivían unos hombres con la memoria en blanco. Todavía creo en la existencia de Perla. En mis sueños, vivo allí.

Linda Lê, "In Memoriam"

04 noviembre, 2009

Cuatro juguetes


Cuatro fragmentos de "Catálogo de juguetes", de la italiana Sandra Petrignani. Traducción de Guillermo Piro.

Barrilete

Era un juego otoñal. Iban juntos, grandes y chicos, por las colinas. Uno de los grandes conducía las operaciones y sostenía el cordel, aflojando cuando resultaba muy tirante, tirando y enrollando si era lento. Todos corrían detrás de ese pájaro extraño que agitaba sus cintas e independizándose les hacía frente a las corrientes de aire. Se contenía la respiración, preocupados por la evidente inestabilidad. Y la desilusión (¿o la satisfacción?) no tardaba, el barrilete moría enseguida, como golpeado por un cazador infalible. No era claro el sortilegio de ese objeto impalpable.

Casa de muñecas

La impresión de ser Gulliver en el país de Lilliput. El poder de espiar dentro de las casas de los otros, atrapar momentos privados de la vida de los otros. Un poco como cuando el tren disminuye la velocidad atravesando un pueblo, rozando las casas, y se mira por la ventanilla el ajetreo de los campesinos, la perezosa espera de un viejo, el bostezo de un muchacho aún en pijama que no sabe que está siendo visto. La casa de la muñeca no está hecha para jugar, sino para ser observada.

Barbie

Cayó en las vidas de las niñas nacidas a comienzos de los años cincuenta sorprendiéndolas en el inicio de la adolescencia. Niñas que habían visto Lo que el viento se llevó o las películas de Marlene Dietrich y se debatían entre dos alternativas: seguir el modelo materno o convertirse en aventureras seductoras. Barbie era bella, rica, independiente. Poseía objetos, vestidos y al menos un hombre, Ken, su novio. Y una serie de amigos. Seguramente tenía una profesión moderna: modelo publicitaria, periodista o actriz de cine. Su guardarropa revelaba viajes, responsabilidades, veladas elegantes. Comprarle un nuevo vestido a la Barbie con la cuota semanal era ganarse un adelanto de futura autonomía, una especie de ensayo general, una idea de futuro. Barbie no era una muñeca, era una aspiración.

Figuritas

Como los libros, los álbumes están pensados para la lectura. Los epígrafes de las imágenes enseñan y relatan. Cuando falta la figurita la frustración es doble, se contempla una forma vacía, la silueta rectangular de la pieza ausente, y leer no tiene sentido. Pero también son libros que deben escribirse. Desordenadamente. Primero un capítulo o una frase que en el diseño general se situará después. Y los agujeros que quedan son pasajes irresueltos de una historia que existe en alguna parte y que hace falta entender o rellenar. La satisfacción dada por el álbum es la de la creación. No hay un álbum igual a otro mientras está incompleto.


03 noviembre, 2009

Cinco libros: Ernesto Mallo



Estoy pidiéndole a diversos escritores y artistas que recomienden cinco libros de ficción a los lectores de este blog y por qué no, de paso, al autor del mismo. No se trata, para nada, de un ránking ni mucho menos de una lista canónica. Se trata, más bien, de cinco libros que repentinamente ellos quieran proponer y compartir con los demás.


El voto de Ernesto Mallo:


La cuarta espada, de Santiago Roncagliolo.

Seis propuestas para el próximo milenio, de Italo Calvino.

Los desnudos y los muertos, de Norman Mailer.

El lector, de Bernhard Schlinck

A tale of two cities, de Charles Dickens

Ernesto Mallo nació en Argentina, en 1948. Después de desempeñar diversas profesiones (entre ellas, guionista de cine), se volcó a la literatura. En 1974 publicó un libro de cuentos en editorial Eudeba. Sus dos últimas novelas son "La aguja en el pajar" (editorial Planeta, Buenos Aires 2006 - Editorial Tropismos, Salamanca, 2008) y "Delincuente argentino" (Planeta, Buenos Aires, 2007).

http://www.ernestomallo.com.ar


02 noviembre, 2009

Los dos lados


Una noche, en el pequeño teatro de Padua, el hombre que vendía las entradas nos ofreció el proscenio (el cual elogió sobremanera), hecho que nos permitió asistir no sólo a la obra de teatro, sino también a la escena que se desarrollaba detrás del escenario. Desde este particular punto de vista fuimos testigos de la importancia del apuntador en el drama (cosa que siempre sucede con el apuntador en el teatro italiano), y de cómo los tramoyistas pasaban a formar parte de los personajes principales. No podíamos evitar el ver cómo la esposa virtuosa, ardientemente perseguida por el villano de la obra, se tomaba sus pausas entre bambalinas para después salir corriendo a escena hecha un mar de lágrimas y de desesperación, y observamos con consternación cómo, detrás del escenario, el marido ultrajado y su enemigo jugaban alegremente a pelearse. El lado más pobre del teatro se hizo patente; vimos la vulgaridad de las pinturas y la irrealidad de los decorados. Y, aun así, puedo afirmar que la obra no perdió ni un ápice de su encanto y que el manejo de la maquinaria, a pesar de su inevitable torpeza, no me impidió disfrutar al máximo. Era tanta la belleza y la verdad que había en la actuación, que me despreocupé de lo engañoso de las cuerdas y los dorados y pronto dejé de prestarles atención. El caracter ilusorio, que me parecía tan esencial en un espectáculo dramático, se reveló como una condición sin importancia.

William Dean Howells, "Vida veneciana" (Traducción de Nuria Gómez Wilmes, prólogo de Henry James)