31 agosto, 2009

Borges y Francia

El Departamento de letras, el Centro de estudios de literatura comparada "María Teresa Maiorana" y el Centro de Investigación en literatura argentina de la Universidad Católica Argentina, con el patrocinio de la Embajada de Francia en la Argentina, invitan al "Cuarto coloquio internacional de literatura comparada: Borges - Francia", que se llevará a a cabo del 2 al 4 de septiembre de 2009 en el campus universitario de Puerto Madero: Avenida Alicia Moureau de Justo 1500, Buenos Aires, Argentina.

Programa de conferencias:

Miércoles 2/9
16 a 17: conferencia inaugural de Pierre Brunel (Université Paris-Sorbonne IV), "De Baudelaire a Borges"
17 a 17:45: video-conferencia de Daniel Balderston (University of Pittsburgh)

Jueves 3/9
19:15: conferencia de Sergio Pastormerlo (Universidad nacional de La Plata): "Borges, por una ruptura antivanguardista")
20:00: conferencia de Annick Louis (Université de Reims/EHESS): "Un Borges difiere de otro. El objeto literario entre tradición nacional, autor monumento y apropiación"

Viernes 4/9
16 a 16:45: conferencia de Norma Carricaburro (Conicet, UCA): "Los enciclopedistas y el enciclopedismo de J. L. Borges"
18:30: Martín Kohan (Universidad de Buenos Aires): "Lo que entiendo por Borges"
19:45 a 20:30 conferencia de clausura a cargo de Michel Lafon (Université Stendhal, Grenoble 3): "Borges y Francia"

más información

29 agosto, 2009

Cuento de hadas

Il était un grand nombre de fois
Un homme qui aimait une femme
Il était un grand nombre de fois
Une femme qui aimait un homme
Il était un grand nombre de fois
Une femme et un homme
Qui n'aimaient pas celui et
celle qui les aimait

Il était une fois
Une seule fois peut-être
Une femme et un homme
qui s'aimaient

Robert DESNOS


Hubo una vez y varias veces

un hombre que amaba a una mujer
Hubo una vez y varias veces

una mujer que amaba a un hombre

Hubo una vez y varias veces

Un hombre y una mujer

Que no amaban a aquel

O a aquella que los amaba


Hubo una vez

Una sola vez quizás

Una mujer y un hombre

Que se amaban

"Conte de fées"

Robert Desnos (1900-1945)





28 agosto, 2009

Más últimas palabras

Si el éxito de un blog puede medirse por la calidad de sus lectores, este blog es exitoso.

Hace unos días publiqué aquí una entrada acerca de un libro dedicado a las últimas palabras, epitafios y despedidas de hombres más o menos célebres: "El libro de los finales", de Albert Angelo (leer más).

Gesualdo BUFALINO

Un fiel lector, Tomás D. Rubio, me ha enviado una breve colección de últimas palabras proveniente de "El malpensante", de Gesualdo Bufalino:


"Oíd una cosa terrible: en tres días seré fusilado por los fusileros de Dios" (Radiguet); "Viejo tonto" (Toulouse-Lautrec, al padre que lo asistía en la agonía y, para no aburrirse, cogía moscas al vuelo); "Ya no es tiempo para esto" (san Ignacio, a un amigo que le había llevado un libro); "Temo que mis frases comienzan a volverse gramaticalmente insensatas" (Gide); "Por lo que parece, me estoy convirtiendo en Dios" (Vespasiano); "Bah, me acordaré de este planeta" (Villiers de l'Isle-Adam); "Máteme, de lo contrario usted es un asesino" (Kafka); "Oh, ya empiezo a aburrirme" (Francis de Croiset); "Fasano, me siento mal" (De Amicis); "Rápido, una escalera" (Gogol); "El problema está resuelto" (Enrico Cairoli); "Vienen guerras: En guardia... Vienen guerras" (Gorki); "Sudo" (Garibaldi); "Morir a los cincuenta años, !qué vergüenza!" (Petrolini); "Feliz estadía" (Maiakovski, en el billete de adiós); "¡Yo moriré! ¡Vamos! Hablaremos más tarde, con calma" (Laforgue); "Ya dejen de joder" (Léauteaud).
Por otra parte, mi querido Edgardo Cozarinsky me ha escrito el siguiente mensaje también vinculado con esto de las últimas palabras.

Querido Eduardo: Me atrevo a proponer una adición para bertigo.
En los cuadernos de mi amigo Alberto Tabbia, que nunca acabo de editar pero algún día daré a la imprenta, encuentro algunas últimas palabras de interés.

De Lady Mary Wortley Montague (siglo XVIII inglés, amante de Swift y de Pope):

"It has all been very interesting..."

Y desde luego las poco prestigiosas de Claudel:

"¿Qué opina doctor? ¿Habrá sido el salchichón?"

Mil gracias a Tomás y a Edgardo.




26 agosto, 2009

La anciana del corazón quemado



Un día, en el marcado de Bagdad, estalló un violento incendio. Todo el mundo se puso a gritar. El fuego provocó un enloquecimiento como en el Juicio final.

Una anciana afligida, bastón en mano, llegaba de no se sabe dónde. Alguien le dijo: "Estás loca, no sigas; el fuego ha prendido en tu casa".

"Cállate", respondió ella. "Tú estás más loco que yo. Dios nunca hará arder mi casa".

Extinguido el fuego, vieron que había consumido muchas casas, pero que la de la vieja se había salvado.

Le preguntaron: "¿Cómo sabías tú, anciana, que iba a ser así?"

Ella repuso humildemente: "Yo sabía que el fuego consumiría mi casa o mi corazón. Pero Dios, que ya ha quemado mi corazón en la prueba, no habría permitido que ardiera también mi casa".


Attar, "El libro divino¨

Citado en "75 cuentos sufíes" (antología de E. de Vitray Meyerovitch), José J. de Olañeta Editor.

25 agosto, 2009

Cinco libros: Esther Andradi



Estoy pidiéndole a diversos escritores y artistas que recomienden cinco libros de ficción a los lectores de este blog y por qué no, de paso, al autor del mismo. No se trata, para nada, de un ránking ni mucho menos de una lista canónica. Se trata, más bien, de cinco libros que repentinamente ellos quieran proponer y compartir con los demás.


El voto de Esther Andradi:



Vértigo, de W.G. Sebald


El último encuentro, de Sandor Marai


Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar


El zorro de arriba, el zorro de abajo, de José María Arguedas


Silencio, de Clarice Lispector


Escritora argentina residente en Berlín, Esther Andradi ha publicado "Come, éste es mi cuerpo", "Sobre Vivientes" y "Tanta vida", entre otros. Es editora de la antología "Vivir en otra lengua: literatura latinoamericana escrita en Europa". Su nueva novela se titula "Berlín es un cuento."


www.andradi.de


22 agosto, 2009

Cuerpos


En la guerra y en el sexo los cuerpos son intercambiables.

Jorge Volpi, "El jardín devastado" (Alfaguara).

21 agosto, 2009

Paradojas de Chesterton


Nacido en Londres, Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) empezó ganándose la vida como crítico de arte, publicó algunos poemas y alrededor de 1900, cuando tenía 26 años, comenzó a llamar la atención no sólo por su inmensa estatura y por la romántica capa con que solía vestirse, sino por la fuerza y la originalidad de sus ideas.

Según André Maurois, Chesterton escribía alegorías más que novelas o relatos. De idéntico modo, sabía cultivar el arte de la paradoja de forma osada y admirable, con frases como: "Lo más increíble de los milagros es que ocurren". O: "La aventura podrá ser loca, pero el aventurero ha de ser cuerdo". O: "Lo malo de que los hombres hayan dejado de creer en Dios no es que ya no creen en nada, sino que están dispuestos a creen en todo".

Llamado el "príncipe de las paradojas", Chesterton publicó en 1936 publicó el libro de cuentos "Las paradojas de Mr. Pond", donde cada relato se basa o inspira en una paradoja puntual.

Al margen de este libro en particular, Chesterton solía incluir en todos sus textos ideas desconcertantes como “Todo salió mal porque la disciplina era demasiado buena” o “Es un gran error suponer que el amor une y unifica a los hombres. El amor diversifica, porque el amor se orienta hacia la individualidad. Lo que realmente une a los hombre y los hace parecidos es el odio”.

Las paradojas de Chesterton suelen basarse –aunque no siempre-- en palabras de significados múltiples y ambiguos. Y son tan asombrosas como mordaces. No en vano decía Cicerón: "A eso que lo griegos llaman paradoja nosotros le decimos ‘cosas que maravillan’ ".

Más paradojas de Chesterton:

La paradoja del coraje es que un hombre tiene que descuidar un poco su vida con tal de protegerla.

Una vez conocí a dos hombres que estaban tan de acuerdo que, lógicamente, uno mató al otro.

El optimista cree en los demás; el pesimista, en sí mismo.

Muchos críticos de hoy han pasado de la premisa de que una obra maestra puede ser impopular, a la premisa de que si no es impopular no puede ser una obra maestra.

La imaginación no engendra locura. Lo que engendra locura es la razón.

Una buena novela nos dice la verdad sobre su protagonista; pero una mala nos dice la verdad sobre su autor.

20 agosto, 2009

Cuatrocuentos

El proyecto "Cuatrocuentos" (revista online de cuento hispanoamericano) existe en la red desde abril de 2009, creado por la argentina Pía Bouzas (autora del libro de relatos "El mundo era un lugar maravilloso") y por el venezolano Gustavo Valle, autor (entre otros libros) de la novela "Bajo tierra" (Norma, 2009)

La idea es tan simple como atractiva: cada mes, cuatro cuentistas que escriben en lengua castellana se dan cita virtual, cada cual con un relato.

Ya pasaron por "Cuatrocuentos" autores como Ebe Uhart, Javier Sáez de Ibarra, Eduardo Muslip o Patricia Suárez, entre otros.

Y en la última entrega, la flamante de agosto de 2009, los cuatro textos corresponden a Federico Vargas (Venezuela), Alejandra Laurencich (Argentina), Antonio García Angel (Colombia) y Eduardo Cobos (Chile).

Para leer:

http://cuatrocuentos.wordpress.com/


19 agosto, 2009

Escribir según Julio Ramón Ribeyro

Julio Ramón RIBEYRO

Una nueva forma de narrar no implica necesariamente innovaciones espectaculares de carácter técnico o verbal sino un simple desplazamiento de la óptica. El asunto consiste en encontrar el ángulo novedoso que nos permita una aprehensión inédita de la realiad. Pienso particularmente en el caso de Kafka –por oposición a Joyce.


Yo establezco una diferencia muy nítida entre escribir y publicar. Escribir es para mí un asunto personal, una tarea que me impongo porque me agrada o me distrae o me impulsa a seguir viviendo. Publicar, en cambio, es un fenómeno diferente, una gestión que encomiendo a otra parte de mi ser, el administrador, bueno o mal, que todos tenemos dentro.

Escribir es inventar un autor a la medida de nuestro gusto.

Textos correspondientes al magnífico y muy recomendable diario personal del escritor peruano Julio Ramón Ribeyro: “La tentación del fracaso” (diario 1950-1978), Seix Barral, 2003.



18 agosto, 2009

Los pasos perdidos


En mi jardín crecen zapatos. De todos los modelos, estilos, materiales y colores. De tacón de aguja, de ante, de hebilla, de piel, de charol, de suela de goma. Negros, rojos, marrones, verdes, amarillos. Calados, de bota, planos, con lunares, dibujos o rayas.

El primero brotó, sobre la petunia preferida de mamá, justo después de enterrar a tío Mario en el panteón familiar al fondo del jardín. Los demás asomarían, como flores de un mundo extraño, en los días siguientes.

Tío Mario nació sin piernas. Tío Mario pidió que nunca lo olvidáramos. Hoy hemos inaugurado la zapatería familiar que lleva su nombre.

Microcuento de Miguel Ángel Zapata Carreño (Granada, 1974), escriror y profesor de geografía e historia. Ha publicado el libro de relatos Ternuras interrumpidas (fabulario casi naïf) y un volumen de microficciones: Baúl de prodigios (Traspies, 2007).


17 agosto, 2009

Wellerismos


Las frases y los proverbios que se ponen en boca de cierto personaje (casi siempre imaginario), como es el caso del famoso “Veremos, dijo un ciego”, suelen denominarse “wellerismos”, en homenaje a un personaje de Dickens apellidado Weller, quien cumplía un rol comparable al de Sancho Panza en las aventuras algo quijostescas del señor Pickwick.

En "Los papeles póstumos del Club Pickwick", el personaje de Dickens suelta a menudo frases como: “Qué demonios quieres de mí, dijo el hombre cuando vio al fantasma” o “Ya es tarde para volver atrás, como dijo el verduro luego de cortarle la cabeza al hombre equivocado”.

En cuanto al ejemplo que ofrecí antes (el del ciego) es uno de los más famosos en nuestro idioma pero dista de ser el más repesentativo. En verdad, los “wellerismos” suelen componerse por lo general de tres partes: (a) un enunciado conocido (al borde del lugar común) , (b) un personaje que lo dice y (c) una acción que suele definir la ironía o el humor de la situación.

El resultado es algo así:

(a) Sobre gustos no hay nada escrito, (b) dijo un sapo (c) y se comió una mosca.

U otra de las tantas variantes alrededor de este mismo proverbio:

(a) Sobre gustos no hay nada escrito, (b) dijo la bruja (c) y besó a su sapo.

Están los que llaman “proverbios apologéticos” o “provebrios adjudicados” a los wellerismos. Y existen, desde luego, tratados y antologías al respecto, en especial “A Dictionary of Wellerisms”, editado por Wolfgang Mieder y Stewart A. Kingsbury (Oxford University Press, 1994).

El fenómeno es universal, aunque especialmente extendido en lengua inglesa. Los holandeses suelen emplear un wellerismo que reza (perdón si cometo algún error) algo así como "Alle beetjes helpen", zei de mug en hij pieste in zee" (“Todo sirve de ayuda”, dijo el mosquito y meó en el mar). En varios idiomas se encuentran variantes casi idénticas en torno a “Todo vuelve, dijo el capitán y escupió contra el viento”.

Por supuesto que en castellano hay wellerismos famosos; no podía ser de otra manera en una cultura tan adicta a los refranes. Desde "Algo es algo, dijo un calvo al encontrarse con un peine” (y sus variantes: “Algo es algo, dijo un calvo y se encontró un peine sin púas” o “Algo es algo, dijo un calvo cuando le creció un pelito”) hasta "Más vale prevenir que curar, dijo el cerdo al huir del carnicero”.

Por último están los wellerismos en rima (“Algo es algo, dijo al ver un hueso el galgo”), los que introducen la variante de no apelar a refranes conocidos (“Aramos, dijo el mosquito y estaba en el lomo del buey”) y los atribuidos a personajes históricos. Es el caso de chistes como: “Me haces perder la cabeza”, dijo María Antonieta”.

15 agosto, 2009

La inocencia del hombre invisible


Jerusalén, 31/7/09 (AFP) - Un israelí que el viernes pasado corría desnudo por las callex de Tel Aviv explicó a los policías que lo detuvieron que lo hacía porque él era un "hombre invisible" y que, por lo tanto, no cometía ninguna ofensa.

"Un hombre de 38 años fue detenido desnudo en una calle peatonal", indicó una portavoz de la policía. "Y explicó que era un hombre invisible y que, en consecuencia, no cometía ninguna clase de ultraje al pudor".

El hombre, un reincidente, será sometido a un examen psiquiátrico, indicó la policía israelí.

14 agosto, 2009

Ultimas palabras

Hace ya tiempo hablé aquí mismo acerca de un libro llamado "Escritores contra escritores" (El Aleph, 2006) de Albert Angelo.

El mismo autor ha publicado por la misma editorial, en 2007, una curiosa antología llamada “El libro de los finales”. Se trata de una recopilación de epitafios, despedidas y últimas palabras de escritores, filósofos, artistas, dignatarios y demás hombres más o menos famosos.


El capítulo titulado “Ultimas palabras” incluye algunas perlas:

1.
Rodeada de todos los miembros de su familia, lady Nancy Astor (1879-1964), la primera mujer en la cámara de los Comunes, llegó a decir: “¿Me estoy muriendo o es mi cumpleaños?”

2.
Antón Chéjov (1860-1904) pidió champán justo antes de morir. Le sirvieron una copa. “Se la bebió a pequeños sorbos, de manera tranquila y silenciosa”, escribe Angelo, pronunció: “Hace mucho que no tomo champán”, puso la copa en la mesita al lado de la cama y dejó de respirar.

3.
Nostradamus (1503-1566) fue visionario hasta el final. Se cuenta que cuando su criado se despidió con un “¿Nos veremos mañana, maestro?", él repuso: “Mañana ya no estaré aquí”.

4.
Antes de morir, el estadounidense William Saroyan (1908-1981) llamó a la agencia Associated Press y dictó sus últimas palabras: “Todo el mundo tiene que morir, pero siempre creí que en mi caso se haría una excepción. ¿Y ahora, qué?”.

5.
Estando Karl Marx (1818-1883) en su lecho de muerte, su criada le preguntó si tenía algunas últimas palabras para decir. La respuesta (y tal parece que fueron, en efecto, sus últimas palabras): “¡Vamos, fuera! ¡Las últimas palabras son para estupidos que todavía no han hablado lo suficiente!”.

13 agosto, 2009

Metafísica



A mi juicio, los mejores pasajes de Dostoievski son los metafísicos más que los religiosos. La metafísica es un área que siempre me ha interesado. Entiendo por ella el deseo de reflexionar acerca de las cosas que están alejadas de nuestro universo. Siempre me ha parecido lamentable y, en cierto aspecto, estúpido que los filósofos decidieran un buen día, en medio del siglo XIX, que la metafísica no era una disciplina respetable, que tenían que arrojarla por la borda, y que después todos ellos se contentaran con la lógica o la estadística. Para mí, eso constituyó en algún sentido un terrible empobrecimiento.


Entrevista de Joseph Cuomo a W.G. Sebald.
Incluida en “L’archéologue de la mémoire” (Conversations avec W. G. Sebald) de Lynne Sharon Schwartz y otros autores, Actes Sud, 2009.

(La versión original del libro ha sido editada en inglés como “The Emergence of Memory. Conversations with W. G. Sebald”, Seven Stories Press, New York)

11 agosto, 2009

La hora del té


Por Eduardo Berti


Hay casos de encuentros entre hombres notables que, aun siendo decepcionantes, resultan útiles a los historiadores llegado el turno de delimitar etapas. Algo por el estilo ocurrió el 1° de noviembre de 1878 cuando Henry James fue a visitar a George Eliot, una autora que admiraba públicamente, aunque no por las mismas causas que su contemporáneo Thomas Hardy, más conservador y provincial, si caben estos términos.

George ELIOT

La escritora acababa de dar a conocer "Daniel Deronda", su última novela, y vivía en Witley con George Henry Lewes, consejero literario y amante. James ya se había entrevistado con ella en 1869, en su primera visita a Gran Bretaña; ahora tenía 35 años, se había instalado desde 1876 en Londres y había cifrado grandes expectativas en esta segunda cita, según puede leerse en sus memorias "The Middle Years".

El encuentro, no obstante, estuvo lejos de lo que James aguardaba: el té nunca fue servido, Eliot aceptó con aire distraído los dos tomos dedicados de "The Europeans" ("Los europeos") y, a punto de despedirlo, Lewes le dio para que leyera en el viaje de retorno, quién sabe si a propósito o por accidente, dos libros que resultaron ser los mismos tomos de "The Europeans".

Existe, a decir verdad, otra versión algo cambiada y menos agradable del episodio; en ella Lewes se limita a devolver los libros murmurando casi molesto: "Lléveselos, por favor, lléveselos". Como sea, en su historia de la novela británica Malcolm Bradbury postula una explicación para la amarga escena. Dice que Lewes estaba muy enfermo y que moriría a las pocas semanas. Dice que la propia Eliot también se hallaba cerca de su muerte, que simbólicamente marcó el fin de la novela victoriana.

En cuanto a James, al año publicó "The Portrait of a Lady" ("Retrato de una dama) y tal vez, aventura Bradbury, "no sea accidental que esa novela abra con una famosa referencia a la hora del té".

09 agosto, 2009

Sistema de Babel

Salvador ELIZONDO


Ya va a hacer un año que decreté la instauración de un nuevo sistema del habla en mi casa. Todos somos considerablemente más felices desde entonces. No hay que pensar que lo hice porque el lenguaje que habíamos empleado hasta entonces no me pareciera eficaz y suficiente para comunicarnos. Prueba de ello es que lo estoy empleando aquí para comunicar, aunque sea en una medida remota e imprecisa, la naturaleza de esta nueva lengua. Además, su materia es esencialmente la misma de que estaba hecho el otro, ahora desechado y proscrito. Pero fueron, justamente, esa eficacia y esa suficiencia del antiguo lenguaje las que me lo hicieron, al final, exacto, preciso y, sobre todo, extremadamente tedioso. ¡Qué estupidez trágica, me dije, qué aberración tan tenaz de la especie es la de que las palabras correspondan siempre a la cosa y que el gato se llame gato y no, por ejemplo, perro!

Pero basta con no llamar a las cosas por su nombre para que adquieran un nuevo, insospechado sentido que las amplifica o las recubre con el velo del misterio de las antiguas invocaciones sagradas. Se vuelven otras, como dicen. Llamadle flor a la mariposa y caracol a la flor; interpretad toda la poesía o las cosas del mundo y encontraréis otro tanto de poesía y otro tanto de mundo en los términos de ese trastocamiento o de esa exégesis; cortad el ombligo serpentino que une a la palabra con la cosa y encontraréis que comienza a crecer autónomamente, como un niño; florece luego y madura cuando adquiere un nuevo significado común y transmisible. Condenada, muere y traspone el umbral hacia nuevos avatares lógicos o reales. Digo reales porque las metamorfosis de las palabras afectan a las cosas que ellas designan. Para dar un ejemplo sencillo: un perro que ronronea es más interesante que cualquier gato; a no ser que se trate de un gato que ladre, claro. Pensemos, si no, un solo momento, en esos tigres que revolotean en su jaulita colgada del muro, junto al geranio.

Todos aquí ayudamos a difundir la nueva lengua. Concienzudamente nos afanamos en decir una cosa por otra. A veces la tarea es ardua. Los niños tardan bastante en desprender el significado de las palabras. Diríase que nacen sabiéndolo todo. Otras veces, especialmente cuando hablo con mi mujer de cosas arbitrarias, llegan a pasar varias horas antes de que podamos redondear una frase sin sentido perfecta.

Salvador Elizondo: “El grafógrafo”

(gracias a José F, lector de este blog, quien a propósito de la entrada de ayer me recordó la existencia de este texto que yo había leído hace tiempo)


08 agosto, 2009

Significado

El verdadero significado de las cosas se encuentra al nombrarlas con otras palabras.

Charles Chaplin




- ¿A que te dedicas ahora? - le preguntan a Luder.
-Estoy inventando una nueva lengua.
- ¿Puedes darnos algunos ejemplos?
- Si : dolor, soñar ,libre , amistad...
- ¡Pero esas palabras ya existen!
- Claro, pero ustedes ignoran su significado.

"Dichos de Luder", Julio Ramón Ribeyro


06 agosto, 2009

Dos años ya...

Este blog cumple hoy dos años. Quién lo diría...
Gracias a todos los que pasan por aquí y un abrazo especial a los "asidués", como decía un amigo uruguayo.


05 agosto, 2009

El "sol" de Borges

El pasado jueves 30 de julio publiqué en este blog un fragmento de un breve texto de Julio Cortázar acerca del oficio de traducir en el que, entre varias cosas, señala un supuesto error de Borges en una traducción del francés.

Acabo de recibir un magnífico mail de Fernando Sorrentino que agradezco mucho porque pone las cosas en su debido lugar. Lo que Fernando envía es un artículo que él publico en octubre de 2002 con el título "Borges: acusado y absuelto".

Aunque esta misma aclaración figura al pie de la entrada original, he querido publicarla como entrada independiente por su extensión y sobre todo por su exactitud.


"Borges: acusado y absuelto"

Por Fernando Sorrentino



El número 17 de la tercera época de la revista Proa (Buenos Aires, mayo-junio, 1995) registra un breve texto inédito de Julio Cortázar titulado «Translate, traduire, tradurre: traducir».

En él, entre otros temas, compara el placer de traducir con el trabajo de traducir:

Trujamán silencioso, en mi juventud viví tiempos de delicia mientras traducía libros como Mémoires d’Adrien, de Marguerite Yourcenar, o L’immoraliste, de André Gide, y años después los pagué con jornadas de horror o de letargo frente a los informes de algunos expertos de las Naciones Unidas en las esferas (ellos lo escriben así) de la sociología / alfabetización / regadío / medios masivos de comunicación (sic) / biblioteconomía / reactores atómicos de agua pesada, etcétera, que en general merecían su denominación de informes pero en segunda acepción
.

Hay también algunas bromas sobre errores o disparates variados que se deslizan en traducciones y no falta —en su estilo de artificiosa oralidad— la simpática autotomadura de pelo:

He palidecido al releer fragmentos de mis viejas versiones literarias, como en el caso del célebre pero olvidado estudio del abate Brémond sobre plegaria y poesía, donde me equivoqué sobre el esprit en el sentido de ingenio o agudeza y lo traduje derecho viejo como ‘espíritu’, estropeándole el pasaje al buen abate.

Pero enseguida agrega:

Claro que peor le ocurrió a Borges que en un poema creo que de Francis Ponge tradujo sol por ‘sol’ en vez de ‘suelo’, pero ya se sabe que esas cosas pasan en las mejores familias, vide San Jerónimo.


Muy bien. Ocurre que, en toda su vida, Borges tradujo, del francés, tres poemas (o, mejor dicho, un poema y una suerte de prosa poemática):

1. El poema es «Paysage cruel» (constituido por cuatro partes tituladas «Trame», «Moments», «Animale», «Le temps de l’insecte»); esta obra pertenece a Édith Boissonnas (1904-1980).
2. Las prosas poemáticas pertenecen, en efecto, a Francis Ponge (1899-1988) y se titulan «De l’eau» y «Bords de mer».*

La revista Sur, en su entrega dedicada a la literatura de Francia (Buenos Aires, año 16, n.os 147-148-149, enero-febrero-marzo, 1947), incluye todos estos textos en versión bilingüe con páginas enfrentadas: en las pares se halla el original francés; en las impares, la versión española de Borges.

Por exceso de escrúpulo (Cortázar escribió «creo que de Francis Ponge») revisé también el texto de Edith Boissonnas: allí no aparecen los vocablos sol ni soleil.

Tampoco se encuentran en «Bords de mer». Pero sí en «De l’eau», según este detalle:

El vocablo sol figura cinco veces (a = Ponge; b = Borges):

a. Comme le sol, comme une partie du sol, comme une modification du sol.
b. Como el suelo, como una parte del suelo, como una modificación del suelo.
a. (…) se couche à plat ventre sur le sol (…).
b. (…) se acuesta boca abajo en el suelo (…).
a. (…) dans son désir d’adhérer au sol (…).
b. (…) en su deseo de adherirse al suelo (…).

En cambio, soleil sólo se halla dos veces:

a. Cependant le soleil et la lune sont jaloux de cette influence exclusive (…).
b. Sin embargo el sol y la luna le envidian esta influencia exclusiva (…).
a. Le soleil alors prélève un plus grand tribut.
b. El sol le arranca entonces mayor tributo.


Como vemos —y no podía esperarse otra cosa—, no hay ningún error en la traducción de Borges. Queda, por lo tanto, absuelto de culpa y cargo de la acusación de haber cometido tan grosero dislate.

En cuanto a la información suministrada por Cortázar, puede considerarse un ejercicio de literatura fantástica, a la que tan afecto era el imaginativo y cosmopolita narrador.

(*) Transcurrido más de medio siglo, adviértase la abismal diferencia de magnitud literaria que existe hoy entre los encumbrados creadores francófonos y el humilde traductor al español de entonces.

Encontrado en: http://cvc.cervantes.es/trujaman/anteriores/octubre_02/09102002.htm

04 agosto, 2009

Cinco libros: Viviana Paletta

Estoy pidiéndole a diversos escritores y artistas que recomienden cinco libros de ficción a los lectores de este blog y por qué no, de paso, al autor del mismo. No se trata, para nada, de un ránking ni mucho menos de una lista canónica. Se trata, más bien, de cinco libros que repentinamente ellos quieran proponer y compartir con los demás.

El voto de Viviana Paletta:


1. Las bodas de Cadmo y Harmonía, de Roberto Calasso

2. El sexo y el espanto, de Pascal Quignard

3. Trilce, de Vallejo

4. El maestro y Margarita, de Bulgákov

5. Ficciones, de Borges


Viviana Paletta (Buenos Aires, 1967) reside en Madrid desde 1991. Licenciada en Filología, en 1986 recibió el primer premio de Poesía en el I Certamen Literario para la Mujer Argentina y, en 1989, fue seleccionada en cuento y poesía en la Primera Bienal de Arte Joven de Argentina. En 2003 integró la antología "Estruendomudo" y publicó su libro de poemas "El patrimonio del aire". Sus relatos y poemas han aparecido en publicaciones de México, Colombia, España, Guatemala y Argentina, y en varias antologías como "Di algo para romper este silencio", libro-homenaje a Raymond Carver, coordinado por Guillermo Samperio (México, Lectorum, 2005) o "Los poetas interiores. Una muestra de la nueva poesía argentina", selección de Rodrigo Galarza (Madrid, Amargord, 2005). Junto a Javier Sáez de Ibarra dirige la colección de Narrativa Breve de la editorial Páginas de Espuma. Es editora de Veintisiete Letras.

02 agosto, 2009

Placeres singulares


La colección “Poésie” (editorial Gallimard, Francia) acaba de editar la muy necesaria y esperada “Anthologie de l’OuLiPo”, grupo literario del que ya he hablado en este mismo blog.

La edición de la antología estuvo a cargo de Marcel Bénabou y Paul Fournel, los últimos dos “presidentes” del grupo. El libro incluye autores muertos y textos ya clásicos (Queneau y sus ejercicios de estilo, Italo Calvino y las disquisiciones del señor Palomar , Georges Perec y sus lipogramas) junto a textos y autores mucho menos conocidos, pero no por ello menos interesantes: Jacques Bens, Luc Etienne, Hervé Le Tellier, Jacques Jouet, Anne Garreta y Harry Mathews, entre otros.

Harry MATHEWS


De este último (Mathews) la antología recoge una selección de su obra “Placeres singulares”: una serie de minitextos (entre descriptivos y narrativos) donde todos los personajes, hombres o mujeres de edades varias, se masturban en diferentes ciudades (o incluso a bordo de un avión) y en diferentes contextos. Por ejemplo:

El más grande masturbador del mundo vive en Budapest y se masturba todas las noches apenas vuelve a su casa, excepto los domingos y los feriados. Miembro del Politburo del Partido comunista de Hungría, habita un gran departamento. Tiene sesenta y cinco años, una robusta salud y un temperamento optimista. Al término de cada dura jornada laboral se dirige a su oficina donde ha colocado una inmensa alfombra, de seis metros por seis , cuyo dibujo es un mapa del mundo. En el centro de ese mapa está Hungría, más exactamente Budapest. Y más exactamente él mismo. Allí es donde él se coloca para observar como su esperma cae sobre el planisferio. Al hacerlo ríe abiertamente, pensando en todos los húngaros que están allí donde su esperma ha caído: húngaros que en ese mismo instante recorren universidades, empresas, bancos… Hoy Budapest, mañana el mundo. Y será un mundo mejor.