30 julio, 2009

Traducir

Henri BREMOND

Pocas actividades son menos aleatorias y falibles que la del traductor, cosa que le da a este oficio una especie de simpática locura cuando se lo practica con humor y bonhomía. He palicedido al releer fragmentos de mis viejas versiones literarias, como en el caso del célebre pero olvidado estudio del abate Brémond sobre plegaria y poesía, donde me equivoqué sobre el “esprit” en el sentido de ingenio o agudeza y lo traduje derecho viejo como “espíritu", estropeándole el pasaje al buen abate. Claro que peor le ocurrió a Borges que en un poema creo que de Francis Ponge tradujo “sol” por “sol” en vez de “suelo”, pero ya se sabe que esas cosas pasan en las mejores familias.

Fragmento de “Translate, traduire, tradurre: traducir” (Julio Cortázar, 1978).

29 julio, 2009

Somerset Maugham: lector omnívoro


Una mujer cuyo hijo tenía inclinaciones literarias le preguntó a Somerset Maugham qué consejo le daría él para ayudarlo a convertirse en escritor. Seguro de que la mujer no le haría caso, el autor de "Cakes and Ale" propuso: "Déle ciento cincuenta libras anuales por el lapso de cinco años y dígale que se vaya al demonio". Años más tarde, Maugham cayó en la cuenta de que el consejo impartido era "mucho mejor de lo que yo había supuesto", porque "con ese dinero un joven no morirá de hambre pero a la vez, como es poco, no llegará a disfrutar más que de un pequeño confort" (y el confort, decía Maugham, es el "peor enemigo de un escritor"), y también porque "con ese dinero viajará por el mundo en condiciones que le permitirán ver aspectos de la vida más coloridos y variados que si viajara como lo hacen los pudientes".

Viajar y leer eran acaso las dos mayores pasiones de Maugham. En "Confesiones de un lector", Juan Carlos Onetti lo califica de "lector omnívoro" y le adjudica la siguiente historia: estaba una noche Somerset Maugham en una perdida estación de tren de la India cuando descubrió que sus valijas no había viajado con él, que llegarían horas más tarde en el tren siguiente. Obligado a esperar, se puso a hurgar los bolsillos, releyó los papeles que llevaba encima y que, en el fondo, conocía de memoria, y finalmente tuvo que conformarse con la guía telefónica del pueblo: nombres y apellidos apenas comprensibles, direcciones y números. Cuando el tren llegó con las valijas en las que estaban los libros que llevaba para el viaje, hacía rato que había agotado la guía. El pueblo, para su desgracia, tenía muy pocos habitantes.

28 julio, 2009

Oblogo


La revista Oblogo, que se reparte de forma gratuita en la ciudad de Buenos Aires, se nutre de textos cuyo director de contenidos (Gustavo Faigenbaum) selecciona de diferentes blogs de autores principalmente argentinos.

Por sus páginas ya pasaron Hernán Casciari, Pedro Mairal, Gustavo Nielsen, Jose Saramago, Carolina Aguirre, Diego Gualda, Marcelo Figueras, Artemio López, María Esperanza Casullo o Daniel Link.

En su número 10, Oblogo tuvo la gentiliza de reproducir mi entrada “De paseo con Borges”.

Ahora llega el turno del número 11, que incluye textos (entre otros) de Alejandro Rozitchner, Reynaldo Sietecase y Nicolás Correa Luna.

Todos los números de Oblogo pueden leerse online:

www.oblogo.com

27 julio, 2009

Aspecto y mirada



Durero fue el primer pintor obsesionado con su propia imagen. Nadie antes de él había pintado tantos autorretratos. Entre sus obras tempranas se encuentra un autorretrato en grafito dibujado a los trece años. El dibujo no sólo demuestra que era un prodigio, sino también que estaba convencido de que su aspecto era asombroso e inolvidable (...) Todos sus autorretratros revelan un sentimiento de orgullo. Se diría que la mirada del genio que él mismo percibe en sus ojos es un elemento más de la obra maestra que se ha propuesto crear en cada caso. En esto, sus autorretratos son la antítesis de los de Rembrandt.

DURERO A LOS TRECE AÑOS

¿Por qué se pinta un hombre a sí mismo? Uno de los motivos, entre muchos, es el mismo que lleva a cualquier persona a querer que la retraten. Para producir pruebas, unas pruebas que seguramente le sobrevivivan, de que ha existido. Su mirada permanece ; y el doble sentido de la palabra inglesa "look", que significa tanto "aspecto" como "mirada", sugiere el misterio o el enigma contenido en esta idea.


John Berger acerca de Alberto Durero
(los dos párrafos corresponden a Berger)

26 julio, 2009

Résumé

Dorothy PARKER


Dorothy Parker (1893-1967) nació como Dorothy Rothschild, hija de madre protestante y padre judío.

Empedernida bebedora y fumadora, fue coguionista del famoso film “Nace una estrella” (1937), colaboró desde muy joven con las revistas más prestigiosas (Vogue, Vanity Fair, Esquire) y animó las tertulias, más mundanas que literarias, del lujoso hotel Algonquin junto con la escritora Edna Ferber, el dramaturgo Ben Hecht, los humoristas James Thurber y Robert Benchley y los críticos Robert Sherwood y Alexander Woollcott.

En vida, “Dottie” publicó varios libros de poemas y tres destacados libros de cuentos: “Laments for the Living” en 1930, “After Such Pleasures” en 1934 y “Here Lies” en 1936. Pero en verdad fue “The Portable Dorothy Parker”, una especie de antología con el agregado de ciertos relatos inéditos, la obra que hizo de ella un clásico de la literatura estadounidense.

Parker tuvo dos maridos, por lo menos el doble de amantes y diversos intentos de suicidio. Un poema suyo (“Résumé”) habla acerca del suicidio con ese humor tan especial que atraviesa toda su obra. “Sería una injuria decir de su humor que es cruel o cínico”, escribió Somerset Maugham. “A veces lo es, pero también está lleno de compasión, de ternura y de comprensión. Es la expresión natural de su ironía frente a lo absurdo del universo”.


Razors pain you;
Rivers are damp;
Acids stain you;
And drugs cause cramp.
Guns aren't lawful;
Nooses give;
Gas smells awful;
You might as well live.


¿Cómo traducir “Résumé”? Parece imposible ser fiel al contenido sin sacrificar la música o la rima. Va una versión insoportablemente libre:

Si lastiman las navajas
Los ríos mojan por todas partes
Todos los ácidos manchan
y las drogas dan calambres
Las pistolas están prohibidas
Los nudos corredizos ceden
Hiede el gas de la cocina
A vivir, que es lo que se puede

PD: Me contaron que el periodista Diego A. Manrique (poca gente en España sabe de rock como él) solía recitar por radio la siguiente traducción libre: "Las navajas, sí. Pero hieren/ Los ríos, sí. Pero mojan/ Los ácidos, sí. Pero manchan/ Las drogas, sí. Pero acalambran / Las pistolas son ilícitas/ Con la horca una saca la lengua/ El gas, sí. Pero huele feo/ Mejor hacerse a la idea de vivir"

24 julio, 2009

El salto de Reichelt

El periódico “Libération”, de Francia, publicó hace una semana la historia de Francois Reichelt, quien inventó una especie de paracaídas y decidió probarlo saltando del primer piso de la torre Eiffel el domingo 4 de febrero de 1912.

Nacido en Viena, sastre y modista de profesión, Reichelt se llamaba en realidad Franz o Frantz y llegó a Francia en 1898, con 19 años de edad. Su intento de fabricar el primer paracaídas comenzó, según parece, entre 1909 y 1910.

En 1911 Reichelt hizo una primera prueba en Joinville. Saltó de una altura de no más de quince metros. Fue un fracaso. Así y todo, a comienzos de 1912 anunció que iba a probar su invento saltando de la torre Eiffel.

El 4 de febrero, pese a que hacía mucho frío, unos treintas curiosos y periodistas se reunieron al pie de la torre para presenciar el salto.



Un film de Pathé (disponible en Youtube) muestra paso a paso lo sucedido: Reichelt antes de subir; Reichelt antes de decidirse a saltar (la duda es muy larga, angustiante); Reichelt que salta y cae como una piedra, sin que el paracaídas se abra en ningún momento; y la absurda escena final: alguien que mide la profundidad del pozo causado por el cuerpo del muerto.

Como ha escrito Edouard Launet, uno tiene la impresión de estar asistiendo a un suicidio más que a un intento de hazaña o de experimento.

Tal vez Reichelt estaba loco o confiaba excesivamente en este invento suyo sin perfeccionar. Sus amigos argumentaron entonces que en verdad buscaba dinero para seguir con la investigación y el desarrollo del paracaídas. Saltando de la torre Eiffel deseaba llamar la atención de algún mecenas.


http://www.youtube.com/watch?v=BepyTSzueno

23 julio, 2009

Dos esposas

ESOPO


En los viejos tiempos, cuando a los hombres se les permitía tener muchas mujeres, hubo un individuo de mediana edad que tenía dos esposas: una de ellas era joven; la otra, una mujer vieja. Ambas lo amaban mucho y cada una deseaba que el hombre fuera como ella prefería.

El cabello del hombre empezaba a encanecer y eso no le agradaba a la joven, porque lo hacía demasiado viejo para ella. Por eso, todas las noches lo peinaba y aprovechaba para arrancarle cada cabello blanco que encontraba.

Por su parte, la vieja veía con agrado cómo su marido iba encaneciendo, ya que no le gustaba que la tomasen por su madre. Por eso, todas las noches, con la excusa de arreglarle el pelo, le arrancaba cada cabello negro que encontraba.

La inevitable consecuencia fue que el hombre, en poco tiempo, quedó con la cabeza totalmente calva.

Versión de "El hombre que tenía dos esposas" (fábula de Esopo)


22 julio, 2009

Orar y mendigar

Nunca me ha gustado la frase “la necesidad enseña a orar”. Suena a sarcasmo, como sonaría por ejemplo: “La necesidad enseña a perorar.” Un rezo extraído, por imposición del miedo y de la necesidad, de los labios de aquellos que en los buenos tiempos ni sabían lo que significaba un rezo, no es más que una mísera perorata.

No existe un dicho como: “La felicidad enseña a orar.” Una oración semejante de acción de gracias ascendería libremente como incienso aromático. Pero esto es pura especulación. Nuestro idioma alemán no es equivoca cuando hace que se parezcan como hermanas las palabras “beten” (orar) y “betteln” (mendigar). Hubo épocas en que la figura del mendigo formaba parte del paisaje de las puertas de las iglesias, como el picaporte; su presencia estaba, por así decirlo, legitimada por la gracia de Dios, como la del rey, de manera que éste tenía su extremo opuesto en la tierra, y el orante y el mendicante-de-Dios tenían a alguien frente al cual podían ejercer la función de Dios donante.


“Una mujer en Berlín” (Anónima), traducción de Jorge Seca.

21 julio, 2009

Santiago Porter

Ayer, en este blog, publiqué algunos fotos de Santiago Porter, correspondientes a su libro "La ausencia". El escritor Marcelo Birmajer escribió un texto para ese libro, en el que dice, entre otras cosas:

No todos somos capaces de hablar el idioma del dolor. Ni de entenderlo. No siempre el relato del deudo, ni nuestro afán de socorrerlo, nos permite comprender la magnitud de la pérdida, la marca de la tragedia. Las fotografías de Santiago Porter son un medio de comunicación entre aquellos que padecen lo indecible, y el resto de la humanidad.

Porter ha retratado la ausencia, la tristeza y el dolor. Haberlo logrado ya es un mérito. La posibilidad de narrar, por medio de fotografías, el peso de la ausencia, la infinita tristeza, el implacable dolor, permite que el resto de la humanidad pueda comunicarse con los deudos, que son también las víctimas.


Santiago Porter nació en Buenos Aires en 1971. Su obra, exhibida en muestras individuales y colectivas en la Argentina y en el exterior, forma parte de numerosas colecciones, tanto públicas como privadas. En 2002 recibió la beca Guggenheim y fue también becado por la Fundación Antorchas de Buenos Aires. En el mismo año fue invitado a participar de la residencia para artistas visuales del Banff Centre for the Arts, en Canadá. En 2007 fue becado para participar del programa Intercampos III en la Fundación Telefónica de Buenos Aires y obtuvo el primer premio de fotografía de la Sociedad Central de Arquitectos de Buenos Aires. En 2008 obtuvo el premio Petrobrás-Buenos Aires Photo. Es autor del libro "Piezas", publicado en 2003 y "La ausencia", publicado en 2007. Vive y trabaja en Buenos Aires.

20 julio, 2009

La ausencia

A las nueve y cincuenta y tres de la mañana del 18 de julio de 1994 una bomba estalló frente al edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina, la AMIA, ubicado en la calle Pasteur 633, en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. La explosión destruyó por completo el edificio de siete pisos y asesinó a 85 personas. En la AMIA se realizaban actividades civiles y sociales exclusivamente. Los autores materiales e intelectuales de la masacre continúan libres.

En homenaje a los fallecidos y en busca de justicia, Santiago Porter hizo un trabajo denominado "La ausencia". Algunos ejemplos:



Daniel y Gaby son el viudo y la hija de Silvana Alguea de Rodriguez. Silvana tenía 28 años y era asistente social. Trabajaba en el servivio social de la AMIA. Cuando su mamá murió, Gaby tenía 8 meses. Esta era la cámara de fotos de Silvana.


Carlos es el padre de Marisa Raquel Said. Marisa tenía 22 años.
Era estudiante de Ciencias de la Educación y trabajaba en la recepción de la AMIA.
Su padre conserva esta tarjeta que Marisa escribió con algunas reflexiones sobre su vida.




Rosa es la mamá de Sebastián Barreiros. Cuando explotó la bomba, minutos antes de las diez de la mañana del 18 de julio de 1994, Sebastián pasaba de la mano de su mamá por la puerta de la AMIA. Tenía cinco años y esta era su pelota de fútbol

16 julio, 2009

Tres poemas breves de Lalla Romano

Lalla ROMANO


Il fiume era estile e chiaro
é diventato enorme e fugge
come un animale ferito


El río era estrecho y claro
se ha vuelto enorme y huye
como un animal herido

......................................

Inverno, lenta
stagione

La sola vera:
l'altre, fiorite, un sogno


Invierno, lenta
estación

La única verdadera:
las otras, floridas, un sueño


.............................................

Io sono in te
come il caro odore del corpo
come l'umore dell'occhio
e la dolce saliva

Io sono dentro di te
nel misterioso modo
che la vita è disciolta nel sangue
e mescolata al respiro


Yo estoy en ti
como el querido olor del cuerpo
como el humor del ojo
y la dulce saliva

Yo estoy dentro de ti
del misterioso modo
en que la vida está disuelta en la sangre
y mezclada con la respiración

.................................................

La italiana Lalla Romano (1906-2001), más conocida como narradora que como poeta, tenía 35 años cuando dejó de lado la pintura para volcarse a las letras. En sus primeros libros (Flor y El otoño) abordó la prosa poética. De 1951 data el diario de sueños Las metamorfosis. Más tarde publicó sus novelas más difundidas, entre ellas El hombre que hablaba solo (1961) y En los mares lejanos (1987), escrita después de la muerte de su esposo Innocenzo Monti. Traductora de Flaubert y Delacroix, es además autora de ensayos y cuentos, de un texto sobre la fotografía (Lectura de una imagen), de una crónica de viaje por Grecia y de una autobiografía de infancia titulada Dall'ombra.

14 julio, 2009

Una historia contada en cartas


Versión resumida de la introducción que Guillermo Martínez escribió para “El punto de vista”, de Henry James (La Compañía).

Por Guillermo Martínez

A principios de 1879 Henry James ingresa en su cuaderno de notas el argumento de un nuevo relato: "Una historia contada en cartas, escritas alternativamente por una madre y su hija, y que den versiones totalmente diferentes de la misma situación". Poco después, en marzo del mismo año, vuelve en otro apunte sobre el procedimiento epistolar: "Descripción de una situación o incidente en una alternancia de cartas, escritas desde un punto de vista aristocrático y uno democrático, ambos iluminadores y sinceros".

“El punto de vista”, publicado por primera vez en 1882 en la Century Magazine , toma finalmente algo de ambas ideas. La joven Aurora Church escribe la primera de las cartas todavía a bordo del transatlántico que la lleva a ella con su madre de Francia -donde Aurora se educó desde niña- a Estados Unidos, su patria, que verá por primera vez, todavía para ella una terra incognita . Cuenta aquí la secreta razón del viaje: su madre consintió en volver "únicamente porque vio que, al carecer de dote, yo nunca me casaría en Europa". En la segunda carta, escrita por la madre, aparece en contrapunto uno de los conflictos predilectos de James, que alguna vez él resumió de esta manera: "el creciente divorcio entre la mujer americana (con su comparativo tiempo libre, cultura, gracia, instintos sociales, ambiciones artísticas) y el hombre americano, inmerso en la ferocidad de los negocios, sin tiempo para nada que no sean los intereses más sórdidos, puramente comerciales, profesionales, democráticos y políticos".

La madre escribe sobre las perspectivas de su hija en el nuevo mundo y comenta las quejas de Aurora: "Me dice que le he dado una falsa educación [...] ningún norteamericano se casará con ella, porque es demasiado extranjera, y ningún extranjero se casará con ella porque es demasiado norteamericana". Todo parece apuntar así a una típica novela de James, en que dos hombres que Aurora ha conocido durante el viaje, de puntos de vista, ideas políticas y temperamentos también opuestos tratarán de cortejarla cada uno a su modo apenas pongan pie en tierra. Sin embargo, a partir de cierto punto, esta línea inicial se disgrega y cede paso a un coro de personajes más amplio que conformarán, a través de las impresiones de sus respectivas cartas, un cuadro de situación vivaz, inmediato, y muchas veces admirablemente profético, de las costumbres, la cultura, la educación y la política americana en el despuntar de la democracia. Así, entre la novela epistolar y los apuntes de viaje, Henry James pasa revista a los cambios en su país natal después de su propia ausencia por largos años en Europa. Y las sucesivas cartas parecen las voces contrapuestas dentro de sí que argumentan a favor y en contra de cada novedad, en el forcejeo interior que sufrió en ese período el propio James entre establecerse otra vez en América o volver a Europa. Hay notas admirables sobre los viajes en tren, sobre los hoteles, sobre las formas de cortejo entre los jóvenes, sobre los cambios del idioma inglés en suelo americano. Aparece aquí una vez más, antes que el entomólogo de los sentimientos, el Henry James amante de Balzac, que también es capaz de registrar las modificaciones sutiles en las costumbres de la gran escena social.

Con una traducción impecable de Ernesto Schoo, “El punto de vista”, publicada por primera vez en castellano, permite apreciar una rara avis en la producción de Henry James, casi un experimento no deliberado: como si una de sus novelas habituales, bajo un aluvión de nuevas impresiones, demasiado cerca del imán imperioso del país recién recobrado, hubiera cedido hasta transformarse en un género diferente y los personajes, apretados en un puño durante el viaje transatlántico, se alejaran cada vez más unos de otros en la diáspora de cartas, sin posibilidad de volver a reunirse, en un territorio demasiado extendido donde todo sucede a otra escala. Pero también, y a la vez, “El punto de vista” puede verse como una ampliación de su cuaderno de notas: el laboratorio febril y cruzado de contradicciones de su reencuentro con la "áspera belleza americana" en que se empieza a gestar la próxima fase de su obra de novelista.

11 julio, 2009

La garantía del alma


Una financiera letona de nombre Kontora, con sede en Riga, concede préstamos de entre 50 y 500 lats (de 70 y 700 euros) con la única garantía del alma. El contrato establece que el solicitante no tiene que presentar ninguna documentación y que basta con que garantice que "su esencia inmaterial, es decir, su alma inmortal", no está comprometida en otro préstamo. Si uno no paga al cabo de 90 días, la compañía se queda con su alma. No he encontrado en la web de la compañía, cuyo eslogan es "dinero en libertad condicional", ninguna referencia a que el préstamo se limite a nativos, aunque en algunos sitios sostienen que es así.

"El negocio es el negocio. Damos a la gente dinero contante y sonante. Si un hombre valora su alma, devolverá el dinero del crédito. Es todo legal. Cada uno puede decidir por sí mismo qué es más importante para él”, ha declarado un representante de la firma al diario letón Vesti Segodnya, según Russia Today.

Versión resumida de un texto publicado por Luis Alfonso Gámez en El Correo Digital, de España, el 25 de junio de 2009.

09 julio, 2009

El avión y el paracaídas

Toda forma narrativa propone algún modo de invadir el espacio. En este sentido, el cuento se movería igual que un dardo y la novela, igual que un radar. Toda forma narrativa propone además un modo de manipular el tiempo. Desde esta perspectiva, la novela sería un todavía y el cuento, un de repente; las novelas dibujan un esquema temporal, van enlazando un conjunto de transiciones; los cuentos trazan un corte, fabrican un estado abrupto.

La novela es la luz del día, O de la luna llena. El cuento, sólo un golpe de linterna. O un fósforo en nuestra habitación a oscuras.


Escribir una novela se parece a pilotar un avión. Con su envergadura poderosa, su estructura compleja, su instrumental detallado. Escribir un cuento se parece, en cambio, a tirarse en paracaídas: un aparato frágil, poco margen de maniobra, sensación de vértigo. Y, hasta tocar tierra, uno jamás está seguro de si el maldito mecanismo ha funcionado.

Andrés Neuman, “El último minuto”


08 julio, 2009

El ayuno

Tallemant DES REAUX


Un cochero fue a confesarse. El sacerdote le ordenó que ayunara durante ocho horas.

-No puedo permitirme algo así, me arruinaría –le dijo al confesor.

-No entiendo por qué dice esto.

-Porque soy un hombre pobre, casado y con hijos. Y esta cuaresma he visto ayunar a mis amos: para ello hacen falta peras, arroz, espinacas, pasas de uva, higos y otros alimentos aún más costosos.


Gédéon Tallemant des Réaux: "Historiettes"


07 julio, 2009

El mundo

George SANTAYANA

Hay libros en los cuales las notas al pie, o los comentarios borroneados en los márgenes por la mano de algún lector, son más interesantes que el texto. El mundo es uno de esos libros.

George Santayana, “Realms of Being”


06 julio, 2009

Una familia muy normal

Akward quiere decir en inglés “torpe”, “incómodo”, “poco elegante”, o incluso "curioso".

El principio de awkwardfamilyphotos.com es muy simple: fotos de familias torpes o, si se prefiere, torpes fotos de familias.

El sitio lleva pocas semanas funcionando pero, según la prensa norteamericana, llegó a recibir más de 1 millón de visitantes diarios y algunas editoriales (Harper Collins, Penguin, Time Warner Book) han pensando en hacer un libro con las mejores fotos allí publicadas, que son así:





http://awkwardfamilyphotos.com/

05 julio, 2009

Joe Brainard


En una vieja entrada de este blog escribí acerca del libro “Je me souviens” de Georges Perec.

La editorial Sexto Piso ha editado, hace pocos meses, el libro que inspiró a Perec: “Me acuerdo”, del escritor y artista plástico norteamericano Joe Brainard (1942-1994).

La influencia es innegable y el propio Perec se encargó de explicitarla. Así y todo, creo advertir una diferencia notable entre ambos libros: los recuerdos de Brainard son en su mayoría individuales y autobiográficos, mientras que Perec (aun cuando escribe también en primera persona) apela a la memoria colectiva. El segundo de los recuerdos de Brainard que he recopilado más abajo es "perequiano", si se quiere; pero esta visión no es la que predomina en su libro.

Algunos recuerdos de Brainard:
Me acuerdo del placer que me daba hurgar en los cajones de mis padres en busca de condones (marca Peacock).

Me acuerdo de cuando la polio era la cosa más terrible del mundo.

Me acuerdo de cuando un niño me dijo que las hojas agrias con forma de trébol que solíamos comernos (con florcitas amarillas) tenían un sabor tan agrio porque los perros se meaban encima. Me acuerdo de que eso no impidió que siguiese comiéndolas.

Me acuerdo del primer dibujo que recuerdo haber hecho. Era una novia con un vestido con la cola muy larga.

Me acuerdo de mis primeras erecciones. Creía que tenía alguna horrible enfermedad o algo parecido.

Me acuerdo de la única vez que he visto a mi madre llorar. Me estaba comiendo una tarta de albaricoque

Me acuerdo de haber ido a una fiesta de «Vístete de tu personaje favorito» vestido de Marilyn Monroe.

Me acuerdo de lo mucho que tartamudeaba.

Me acuerdo de lo mucho que quería, en el instituto, ser guapo y popular.

Me acuerdo de cuando, en el instituto, si vestías de verde y amarillo los jueves significaba que eras gay.

Me acuerdo de cuando, en el instituto, tenía por costumbre meterme un calcetín en los calzoncillos.

Me acuerdo de cuando decidí hacerme pastor eclesiástico. No me acuerdo de cuando decidí no serlo.

Me acuerdo de que una vez me llené la cara de arañazos con mis propias uñas para que la gente me preguntara qué me había pasado y yo les contase que había sido un gato y ellos, claro está, sabrían que no había sido un gato.

“I Remember” fue publicado originalmente por Angel Hair, en 1970; en la actualidad se consigue en inglés en la edición de Granary Books.

www.joebrainard.org

www.sextopiso.com

04 julio, 2009

Narradoras argentinas

Amalia JAMILIS


La poeta y narradora María Teresa Andruetto lleva adelante un blog interesantísimo, dedicado a las mujeres escritoras argentinas:

http://narradorasargentinas.blogspot.com/

“He creado este blog con el propósito de ir subiendo, a medida que salgan, mis columnas sobre “Narradoras argentinas” escritas para el suplemento cultural del diario La Voz del Interior, y leídas luego en el programa El Dirigible, Radio Nacional/Córdoba. En esas columnas repaso, reviso o rescato, vida y obra de escritoras argentinas de todos los tiempos”, explica Andruetto en su blog.

Libertad DEMITROPULOS


La lista de autoras que presenta a fondo Andruetto en el blog incluye, entre otras, a Marta Lynch, Rosalba Campra, Libertad Demitrópulos, Reina Roffé, Noemí Ulla o Amalia Jamilis.

Acerca de cada autora, Andruetto analiza lo que han dicho ellas de su obra y lo que se ha dicho de ellas, además de adjuntar datos biográficos y fragmentos representativos. Como este texto de Paula Wajsman (1938-1995):

Pertenezco al pueblo de los memoriosos. Cuando uno de nosotros mata, todos velamos. No velamos al muerto sino al asesino. Así es costumbre entre nosotros. Debemos aceptar que nos ruegue perdón, pero nos repugna concederlo. El tiene lástima por la infamia del espejo que nos impone. Enfrentar su visión nos cegaría de horror y de vergüenza, pero se nos prohíbe olvidarlo.

El reo es representado por un paño negro que nos chupa los ojos. Mirándolo, pensamos. El paño lustroso cuelga de una de las paredes de un excusado en el que todos –hombres y mujeres por igual- permanecemos juntos un día y una noche. Evitamos mirarnos, y callamos. Quien necesita descargar sus tripas, lo hace al lado de los otros, sin interrumpir la meditación que nos une. Los vahos de dolor son más fuertes que cualquier pestilencia.


www.teresaandruetto.com.ar


02 julio, 2009

Cinco libros: Santiago Roncagliolo


Estoy pidiéndole a diversos escritores y artistas que recomienden cinco libros de ficción a los lectores de este blog y por qué no, de paso, al autor del mismo. No se trata, para nada, de un ránking ni mucho menos de una lista canónica. Se trata, más bien, de cinco libros que repentinamente ellos quieran proponer y compartir con los demás.


El voto de Santiago Roncagliolo:


CINCO NOVELAS CON BUENAS ESCENAS DE SEXO

1. "El animal moribundo" de Philip Roth:
La pareja del profesor Kepesh encuentra un tampax ajeno en el baño. Irrumpe en el comedor mientras Kepesh desayuno y se lo embute en la tostada. Gran momento.

2. "El sur de la frontera, al oeste del sol" de Haruki Murakami:
El encuentro final del protagonista con su novia de infancia te dejará temblando durante meses.


3. "La casa de las bellas durmientes" de Yasunari Kawabata:
Un anciano asiste a un burdel para acostarse con una doncella mientras ella duerme. Si te suena de algo, no es García Márquez. Es Kawabata.

4. "El teatro de Sabath" de Philip Roth (sí, otra vez):
25 páginas de diálogo telefónico ilegal entre el sexagenario protagonista y su amante menor de edad. Querrás tener sesenta años.

5. "La información" de Martin Amis:
Nadie como Amis puede describir el fracaso sexual de un cuarentón con un vocabulario tan amplio. He contado sesenta y seis palabras diferentes para referirse a la impotencia.

Santiago Roncagliolo (Lima, 1975), ganador del Premio Alfaguara de Novela 2006 por Abril rojo, vive actualmente en España y ha trabajado como guionista de televisión, periodista, traductor, negro literario y hasta autor de discursos políticos. Ha publicado los libros infantiles Rugor, el dragón enamorado (Alfaguara, 1999), La guerra de Mostark (Santillana, 2000) y Matías y los imposibles (Siruela, 2006). Su primera novela fue El príncipe de los caimanes (Ediciones del Bronce, 2002) , a la que le siguió el libro de cuentos Crecer es un oficio triste (Ediciones del Bronce 2003), elegido Nuevo Talento por la cadena de librerías FNAC en ese año. Otros de sus libros: Pudor (Alfaguara, 2005), Jet Lag (2007) y su más reciente novela Memorias de una dama (2009).