23 diciembre, 2009

Por acá, Santa


La víspera de Navidad, dejo carteles. Corto una caja de cartón y con un marcador rojo escribo: "POR ACÁ SANTA" y dibujo flechas que le indican el camino. Siempre tengo miedo de que se pierda o de que no se moleste en venir, ya que los portones son todo un problema. Cuelgo los carteles de la cerca al final del sendero y sobre los portones de madera y uno adentro de la puerta que da al vestíbulo, donde está el árbol. Le dejo un vaso de cerveza negra y un pedazo de torta sobre la chimenea y me imagino que, para la mañana de Navidad, Santa debe estar borracho como una cuba.

(...) Me voy a la cama y me cuesta dormir. Soy la única persona de mi clase a la que Santa Claus todavía visita. Lo sé porque el maestro preguntó: "¿A la casa de quién va Santa Claus todavía?", y la mía fue la única mano levantada. Soy distinta, pero cada año siento que hay una posibilidad mayor de que no venga, de que vaya a pasarme lo que les pasa a los otros.


Fragmento del cuento "Hombres y mujeres", de la irlandesa Claire Keegan, incluido en Antártida. Traducción de Jorge Fondebrider.


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