21 noviembre, 2009

Los cuadernos de Henry James


Por Eduardo Berti

En el ocaso de su vida, Henry James tomó algunas decisiones drásticas. Una de ellas fue desprenderse de su pasaporte estadounidense y pedir la nacionalidad británica para protestar contra la escasa determinación de Estados Unidos en la primera guerra mundial. Meses más tarde, en febrero de 1916, moría en su casa de Londres y Ezra Pound proclamaba que el novelista había trabajado “toda la vida por su país y un año por el honor de su país”. Otra decisión tajante fue la de quemar gran parte de su correspondencia y de sus papeles personales, para desencanto de los futuros investigadores. De esa fogata se salvaron, por fortuna, nueve valiosos cuadernos que finalmente se hicieron públicos en 1947, autorizados por sus herederos.

Apuntes y croquis compositivos, ideas para diálogos, listas con nombres y apellidos para bautizar a sus personajes de ficción (Portier, Rotherfield,. Almond), fragmentos de cartas, impresiones personales, escenas de la vida social, autocrítica literaria. De todo esto y mucho más se componen los Cuadernos de notas que James escribió en sus años de mayor creatividad (desde 1878 hasta 1911) y que acaba de reeditar en castellano el sello Destino, con traducción del novelista argentino Marcelo Cohen, a partir de la edición que en su momento hicieran dos especialistas en James: F. O. Mathhiessen y Kenneth B. Murdock. La edición precedente en castellano (también con traducción Cohen) data de fines de los años ochenta y llevaba largo tiempo agotada.


"Tengo mi cabeza repleta de visiones”, dice James en estos cuadernos, aún más copiosos que los de Chejov o Somerset Maugham. Y hasta se jacta: “Eso que aquí no relato ni la décima parte de las historias que podría”. La exhibición de fervor y sensibilidad es tan grande, que su famoso biógrafo, Leon Edel, no dudó en decir que en ningún otro libro se está, como aquí, “más cerca” de Henry James.

Versión reducida del artículo publicado hoy en el diario Público de Madrid, España.

Enlace: http://www.publico.es/culturas/271578/laboratorio/henry/james


3 comentarios:

hugo dijo...

Hola Eduardo,

Los que somos lectores y relectores de Henry James no podemos menos que sentirnos enhorabuena, ante esta nueva edición de Los cuadernos (traducidos por un excelente traductor como es Marcelo Cohen).
Pero, por otra parte siempre que existe la posibilidad de asomarnos al obrador de un escritor asistimos también a su inscripción en una realidad contante, sonante y prosaica. Es como si nos volvieran a decir que el 6 de enero los que vienen son los padres y no los Reyes. Pero somos lectores, contradictorios lectores ¡afortunadamente! y cuando aparece algo así acudimos prestos a enterarnos de la intrahistoria del artista, claro cuando se trata nada menos que del "great teacher" quién se resiste a la tentación.

Yo me tomaré mi tiempo y por la dudas ya sé por donde comenzaré mi carta a los Reyes Magos de 2010

¡muy buena reseña la que publicaste hoy en Público!

chau,
salut
hugo

flor dijo...

¿sabés si se conseguirá en Argentina?

Eduardo Berti dijo...

Querido Hugo: muchas gracias.

Querida Flor: no tengo certeza de que se vaya a distribuir, pero doy por descontado que algunos libreros (los buenos de siempre) importarán algunos ejemplares... Eso espero, al menos.