27 noviembre, 2009

El síndrome


El sábado pasado fui a abrir una de mis bitácoras preferidas (“El síndrome Chejov”, de Miguel Angel Muñoz) y me encontré con un mensaje de despedida que empieza citando las tres frases finales del célebre diario de Cesare Pavese (“No palabras. Un gesto. No escribiré más”) y anuncia el final del blog.

Creo que si algo voy a echar especialmente de menos de “El síndrome Chejov” son, ante todo, sus largas entrevistas a los escritores españoles en actividad: Hipólito G. Navarro, José María Merino, Andrés Neuman, Mercedes Abad, Antonio Orejudo y una veintena más. Lo excepcional de estas entrevistas (que no dudaría en comparar con las que desde hace décadas realiza la "Paris Review") es que los escritores, en su mayoría cuentistas, hablan a fondo de su oficio y sus lecturas, son invitados a comentar un texto propio y ofrecen conceptos preciosos para cualquiera que desee no sólo escribir, sino internarse en alguna aventura artística.

“Cuando todo va bien, se dice que no ha pasado nada”, apunta Antón Chejov en sus fascinantes “Cuadernos de notas”. Tal vez un “síndrome Chejov” consista en decirnos que ha pasado algo, que algo va mal... Y tal vez, por esto mismo, porque ha pasado algo, tras el cierre de su blog Miguel Angel Muñoz recibió decenas de mensajes de apoyo (y otros pidiéndole que revea su decisión), muchos de ellos a cargo de escritores como Eloy Tizón, Paul Viejo o Juan Jacinto Muñoz Rengel.

No pocos mensajes sugieren que, por suerte, la bitácora seguirá allí, al alcance de todos. Pero hoy mismo, queriendo releer alguna de las entrevistas, no he podido acceder al contenido.

Es probable que las entrevistas del “Síndrome” terminen conformando un libro, y sería un acto de justicia. Pero también sería justo que hubiese un modo de preservar iniciativas como éstas que, dicho sea de paso, suelen llevarse a cabo por mero amor al arte. Me refiero a un tema que está empezando a debatirse con más y más fuerza desde hace un tiempo: lo efímero de los contenidos de Internet y la falta de políticas para presevar o archivar la “memoria” de ciertas páginas (todas es imposible, supongo) o ciertos blogs especialmente destacables.


2 comentarios:

Armando Zeta dijo...

Sinceramente, qué bueno. Empezó diciendo que era mujer, luego que hombre, se metioa a cuanto blog hallaba para husmear y pescar enlaces, asi llegó hasta ahora.

Pero ni preocuparse, regresará, con otro nombre, pero lo hará. Al tiempo... ¡lo conozco!

Ruy Guka dijo...

Cuánto misterio. Suena bien todo esto.

Éste es otro pinche espam en busca de lectores: es un libro de cuentos: Trolebús maravilla en trolebusmaravilla.blogspot