23 noviembre, 2009

Criar a un escritor

Henry JAMES

Según oí decir hace algún tiempo, Anthony Trollope sustentaba la teoría de que era posible criar a un niño para ser novelista, tanto como para cualquier otro oficio. Sobre este principio crió (o intentó criar) a su hijo, y el joven llegó a ser granjero en Australia. El otro día Miss Thakeray (Mrs. Ritchie) me dijo que ella y su esposo tenían la intención de criar de ese modo a su hija. De inmediato se me ocurrió (como se me ha ocurrido antes) que sobre esto se podría hacer una pequeña historia. Una dama de letras (endeble novelista), o bien un endeble hombres de letras -esto ha de determinarse- confiesa al narrador que ésa es la intención que alberga respecto de su hijito o su hijita. Posteriormente el narrador, a lo largo de varios años, encuentra de vez en cuando a padre e hijo en distintas partes del mundo, dándose por supuesto que la peculiar educación del niño está en marcha. Al fin, cuando el niño ha crecido, hay otro vislumbre: el pretendido novelista se ha entregado a alguna situación extremadamente prosaica, la cual constituye un comentario -una sátira- de las encumbradas miras paternas.

Henry James, "Cuadernos de notas (1878-1911)", traducción de Marcelo Cohen.

A partir de este apunte, aunque 14 años más tarde, James escribirá un relato titulado "Greville Fane" (1892)

2 comentarios:

costa sin mar dijo...

esta historia me dará vueltas y vueltas

chingón man!!!!!!

costa sin mar dijo...

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chingón man!!!!!!