18 agosto, 2009

Los pasos perdidos


En mi jardín crecen zapatos. De todos los modelos, estilos, materiales y colores. De tacón de aguja, de ante, de hebilla, de piel, de charol, de suela de goma. Negros, rojos, marrones, verdes, amarillos. Calados, de bota, planos, con lunares, dibujos o rayas.

El primero brotó, sobre la petunia preferida de mamá, justo después de enterrar a tío Mario en el panteón familiar al fondo del jardín. Los demás asomarían, como flores de un mundo extraño, en los días siguientes.

Tío Mario nació sin piernas. Tío Mario pidió que nunca lo olvidáramos. Hoy hemos inaugurado la zapatería familiar que lleva su nombre.

Microcuento de Miguel Ángel Zapata Carreño (Granada, 1974), escriror y profesor de geografía e historia. Ha publicado el libro de relatos Ternuras interrumpidas (fabulario casi naïf) y un volumen de microficciones: Baúl de prodigios (Traspies, 2007).


2 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Maravilloso microrrelato.

Ángel dijo...

Fabuloso Zapata. Poesía botánico-bizarra. Enhorabuena.