17 agosto, 2009

Wellerismos


Las frases y los proverbios que se ponen en boca de cierto personaje (casi siempre imaginario), como es el caso del famoso “Veremos, dijo un ciego”, suelen denominarse “wellerismos”, en homenaje a un personaje de Dickens apellidado Weller, quien cumplía un rol comparable al de Sancho Panza en las aventuras algo quijostescas del señor Pickwick.

En "Los papeles póstumos del Club Pickwick", el personaje de Dickens suelta a menudo frases como: “Qué demonios quieres de mí, dijo el hombre cuando vio al fantasma” o “Ya es tarde para volver atrás, como dijo el verduro luego de cortarle la cabeza al hombre equivocado”.

En cuanto al ejemplo que ofrecí antes (el del ciego) es uno de los más famosos en nuestro idioma pero dista de ser el más repesentativo. En verdad, los “wellerismos” suelen componerse por lo general de tres partes: (a) un enunciado conocido (al borde del lugar común) , (b) un personaje que lo dice y (c) una acción que suele definir la ironía o el humor de la situación.

El resultado es algo así:

(a) Sobre gustos no hay nada escrito, (b) dijo un sapo (c) y se comió una mosca.

U otra de las tantas variantes alrededor de este mismo proverbio:

(a) Sobre gustos no hay nada escrito, (b) dijo la bruja (c) y besó a su sapo.

Están los que llaman “proverbios apologéticos” o “provebrios adjudicados” a los wellerismos. Y existen, desde luego, tratados y antologías al respecto, en especial “A Dictionary of Wellerisms”, editado por Wolfgang Mieder y Stewart A. Kingsbury (Oxford University Press, 1994).

El fenómeno es universal, aunque especialmente extendido en lengua inglesa. Los holandeses suelen emplear un wellerismo que reza (perdón si cometo algún error) algo así como "Alle beetjes helpen", zei de mug en hij pieste in zee" (“Todo sirve de ayuda”, dijo el mosquito y meó en el mar). En varios idiomas se encuentran variantes casi idénticas en torno a “Todo vuelve, dijo el capitán y escupió contra el viento”.

Por supuesto que en castellano hay wellerismos famosos; no podía ser de otra manera en una cultura tan adicta a los refranes. Desde "Algo es algo, dijo un calvo al encontrarse con un peine” (y sus variantes: “Algo es algo, dijo un calvo y se encontró un peine sin púas” o “Algo es algo, dijo un calvo cuando le creció un pelito”) hasta "Más vale prevenir que curar, dijo el cerdo al huir del carnicero”.

Por último están los wellerismos en rima (“Algo es algo, dijo al ver un hueso el galgo”), los que introducen la variante de no apelar a refranes conocidos (“Aramos, dijo el mosquito y estaba en el lomo del buey”) y los atribuidos a personajes históricos. Es el caso de chistes como: “Me haces perder la cabeza”, dijo María Antonieta”.

1 comentario:

Lauri dijo...

No sabía que se llamaban así. Gracias! Lauri