27 mayo, 2009

El espejo chino


Un campesino chino fue a la ciudad a vender su arroz. Su mujer le encargó un peine. Cuando fue a comprarlo se olvidó de qué le había pedido la mujer y el comerciante le sugirió que le regalara un espejo. Lo compró y se lo llevó a su mujer. Pero ésta cuando lo recibió se puso a llorar.

Llegó corriendo su madre y le preguntó por la causa del llanto, a lo que respondió: 'Mi marido ha comprado otra mujer'.

La madre cogió el espejo y respondió: 'Es verdad, pero bueno, no te preocupes, es muy vieja'.~


Jean-Claude Carrière: El círculo de los mentirosos, editorial Lumen.

4 comentarios:

Demian dijo...

Siempre hay recursos felices en los espejos, no?

Zeberio Zato dijo...

Se vería muy guapa, si se puso celosa de sí misma.

Eduardo Berti dijo...

La tuya es una lectura muy interesante, Zeberio. Da para escribir otra versión...

Carolina Andújar Córdoba dijo...

Está buenísimo.