31 marzo, 2009

Doña Borreas y Don Favonio

Italo CALVINO


Doña Borreas quería casarse. Fue a casa de don Favonio y le dijo:

- Don Favonio, ¿quieres ser mi marido?

Favonio era un tipo apegado a su dinero y las mujeres no le caían bien. Así que respondió:

- No, doña Borreas, porque no tienes ni un centavo para la dote.

Doña Borreas, herida en su orgullo, se puso a soplar con todas sus fuerzas, sin detenerse, aun a riesgo de que le estallaran los pulmones. Sopló tres noche y cayó una intensa nieve: campos, montes y aldeas se cubrieron de blanco.

Cuando terminó de extender su plata por todas partes, le dijo a Favonio:

- Ahí tienes mi dote, tú que decías que no tengo nada. ¿Te alcanza?

Y fue a repponerse del cansancio después de tres días de soplar.

Favonio no dijo “sí” ni “no”. Se encogió de hombros y se puso a soplar él también. Sopló tres días y tres noches, y los campos, montes y aldeas sufieron una ola de calor que derritió hasta el ultimo copo de nieve.

Doña Borreas despertó de un sueño reparador y, al ver que no quedaba nada de su dote, corrió a ver a Favonio

- ¿Adónde fue a parar tu dote, doña Borreas? –se burló Favonio. –Todavía quieres que me case contigo?

Doña Borreas le dio la espalda.

- No, don Favonio. Nunca seré tu mujer. Porque un día serías capaz de hacer humo mi dote.


"Cuentos populares italianos", de Italo Calvino.


1 comentario:

Esteban Dublín dijo...

Pasa con Calvino que cuanto más lo conozco, más me enamoro de sus textos.

Gracias por este regalo. Excelente.