04 febrero, 2009

Adivinanzas

Hace ya un tiempo, animando en Buenos Aires un grupo de escritura creativa consagrado a las formas breves, y mientras analizábamos las “greguerías” de Ramón Gómez de la Serna, una participante llamada Graciela Ortega dijo que muchas de las greguerías de Ramón, sobre todo las que trabajan en la línea de las analogías, podían reformularse como adivinanzas.

Mejor explicado: que una greguería como “El hormiguero es el calambre de la tierra” podría convertirse en una especie de adivinanza: “Adivina, adivinador, qué es el calambre de la tierra”. Respuesta: “El hormiguero”.

Lo mismo, incluso, podría ocurrir al revés. Es decir, que a partir de una adivinanza clásica (“Redondo, redondo, barril sin fondo”), podría intentarse una greguería como “Los anillos son barriles sin fondo”.

Y ni hablar de la belleza de una adivinanza popular como: “Animalito bermejo, costillas sobre el pellejo”, que podría suscitar esta greguería: “El barril es el único animal con las costillas sobre el pellejo”.

He aquí unas adivinanzas basadas directamente en algunas greguerías de Ramón:

1) Somos los clavos peinados con la raya al medio.

2) Soy el agua con hipo.

3) Somos las gafas ahumadas de los oídos.

4) Soy la máquina de escribir de la muerte.

5) Soy la silla de tijera del alfabeto.


Debajo de la foto de Ramón, las respuestas (es decir, las greguerías de las cuales provienen estos acertijos).



Fuentes:

1) Los tornillos son clavos peinados con la raya al medio.

2) Soda: agua con hipo.

3) Los auriculares son las gafas ahumadas de los oídos.

4) La ametralladora suena a máquina de escribir de la muerte.

5) La X es la silla de tijera del alfabeto.