18 noviembre, 2008

Limericks

La palabra “nonsense” quiere decir en inglés, literalmente, “sinsentido” (cosa absurda, ilógica, irracional, según se encarga de explicar el diccionario), pero suele aplicarse también de forma peyorativa: “that’s nonsense” como equivalente de “eso es una ridiculez” o “eso es una tontería”.

La gran figura del “nonsense” inglés (o, siendo más estrictos, de la poesía absurda inglesa) fue el escritor y dibujante Edward Lear (1812-1888), autor de numerosos poemas (limericks), por ejemplo:


There was a Young Lady whose chin,
Resembled the point of a pin;
So she had it made sharp,
And purchased a harp,
And played several tunes with her chin

Lo que en mi torpe traducción queda reducido a:

Había una dama cuyo mentón
Era largo como un bastón
Su punta ella mandó a afilar
Y un arpa decidió comprar
Y así tocó mil canciones con su mentón

Como el lector habrá advertido, el limerick es un poema humorístico que responde a reglas formales: se organiza en 5 líneas y la rima suele ser "A-A-B-B-A"; es decir que las dos primeras líneas riman con la quinta, mientras que otra rima se produce entre las líneas tres y cuatro.

Nacido en un suburbio de Londres, criado por una hermana veinte años mayor que él, Lear no fue el inventor de estos poemas ni siquiera empleó la palabra “limerick” en sus libros (los entendidos dicen que la forma nació en Irlanda, acaso en el pueblo homónimo, y que el primer libro enteramente dedicado a estos poemas se editó en 1820), no obstante sí fue quien se encargó de consagrar y de difundir los limericks, a tal punto que hasta su contemporáneo Lewis Carroll sucumbió al encanto.

En un texto autobiográfico, el propio Lear cuenta que nació el 12 de mayo de 1812, que empezó a dibujar de muy niño para ganarse “el pan y el queso”, y que en 1831 fue empleado en la Zoological Society donde tuvo como misión hacer grandes ilustraciones de aves, primero, y más tarde de monos, gatos y otros animales. Por ejemplo:




Gran amante de los viajes, antes de cumplir la treintena pasó un tiempo en Roma, Sicilia y otras ciudades de Italia (acaso su país predilecto). Después anduvo por Malta, Grecia, Albania, Egipto, Suiza o Siria, siempre con un cuaderno donde hacer dibujos y poemitas.

La primera edición del “Book of Nonsense” apareció en 1846. La segunda, ampliada, en 1862.




Volcar a otro idioma los limericks (sean o no de Lear) es una trampa para traductores. A simple vista puede parecer una tarea sencilla, pero muy pronto se revelan los problemas: las exigencias de métrica y rima, los juegos de palabras y también (como indica César Aira en un libro acerca de Lear) el hecho de que cada poema viene de la mano de un dibujo puntual, que se encarga de denunciar toda o casi toda licencia que se toma el traductor.


Recomiendo vivamente: http://www.nonsenselit.org

5 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Extraordinario, Eduardo. No sé si tengas conocimiento de los poemas denominados haikus.

Eduardo Berti dijo...

Sí, Esteban. Me gustan mucho los haikus y hace ya tiempo publiqué en este mismo blog un texto en torno a ellos. Te invito a verlo:

http://eduardoberti.blogspot.com/2008/02/el-orden-de-los-factores.html

(22 de febrero de 2008)

Esteban Dublín dijo...

Espléndida historia. Dos haikus en un solo cuento. Y ambos bellísimos.

Alejandra Eme Vázquez dijo...

Hola, es un gran gusto encontrar este blog. ESoy mexicana y estoy haciendo una tesis sobre el limerick en Hispanoamérica tomando como base el caso de María Elena Walsh en Zoo Loco, pero el sustento teórico de mi método de análisis se da principalmente a partir de la traducción. Además del obligado libro de César Aira, había encontrado traducciones de Cabrera Infante, Ricardo Bada y ahora las tuyas, que son muy interesantes. ¿Tienes ensayos al respecto? Gracias y de verdad, un gusto encontrar este vínculo.

Alejandra Eme Vázquez dijo...

Hola, es un gran gusto encontrar este blog. ESoy mexicana y estoy haciendo una tesis sobre el limerick en Hispanoamérica tomando como base el caso de María Elena Walsh en Zoo Loco, pero el sustento teórico de mi método de análisis se da principalmente a partir de la traducción. Además del obligado libro de César Aira, había encontrado traducciones de Cabrera Infante, Ricardo Bada y ahora las tuyas, que son muy interesantes. ¿Tienes ensayos al respecto? Gracias y de verdad, un gusto encontrar este vínculo.