09 septiembre, 2008

El dolor

Puede ser que, salvo en este pequeño planeta, en esta zona particular de polvo cósmico que desaparecerá mucho antes de que alcancemos la estrella más próxima, puede ser, digo, que en ningún otro lugar exista eso que llamamos dolor. (…) La capacidad de sentir dolor no le es necesaria al músculo, y por lo tanto no existe; sólo se necesita hasta cierto punto en la piel, y sólo en determinadas zonas del muslo hay zonas capaces de percibir el dolor. El dolor no es más que un consejero médico que nos informa y estimula. No toda la materia viva es capaz de sentir dolor, ni todo nervio, ni siquiera todos los nervios sensoriales. No hay el menor atisbo de dolor, de auténtico dolor, en las sensaciones del nervio óptico. Cuando el nervio óptico está herido, lo único que ve son destellos de luz, del mismo modo que una enfermedad del nervio auditivo no produce más que un pequeño zumbido en los oídos. Las plantas no sienten dolor; los animales inferiores, animales como la estrella de mar o el cangrejo de río, es posible que no sientan dolor. Sin embargo, los hombres, cuanto más inteligentes son, más velan por su propio bienestar y tanto menos necesitan el aguijón que los mantiene fuera de peligro. Jamás he oído hablar de algo inútil que, antes o después, no haya sido desterrado por la evolución. Y el dolor, no es necesario.


H.G. Wells, “La isla del Dr. Moreau”

No hay comentarios: