28 septiembre, 2008

Dos fábulas

El águila de Esopo, al ver un pedazo de carne lista para el sacrificio, la arrebató con sus garras y la llevó hasta su nido; pero justo había un carbón encendido pegado a la carne, que hizo arder de repente todas sus plumas.




Un asno y una mula iban muy cargados y atravesaban un arruyuelo. Uno cargaba lana; la otra, sal. El fardo de la mula se mojó por casualidad , pero la sal estaba en polvo, de modo que la carga se volvió entonces más ligera y los cargadores mucho más aliviados. La mula le contó esto al asno, quien pensó que podría obtener el mismo provecho mojando su carga en el charco siguiente. Así lo hizo, sin embargo su carga de lana se hizo mucho más pesada y el asno se cansó mucho más. Ocurre que una cosa es buena o mala según los diversos elementos y según las ocasiones.


Robert Burton, “Anatomía de la melancolía”

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