10 agosto, 2008

Un escritor y sus alrededores

Artículo consagrado a "Galaxia Flaubert", publicado el domingo 3 de agosto en el diario Perfil de Buenos Aires, Argentina.



Acaba de aparecer “Galaxia Flaubert”, un libro compilado por el escritor Eduardo Berti que reúne textos –algunos de ellos hasta ahora inéditos en español– de distintas personalidades que conocieron al autor de “Madame Bovary”, e intercambiaron opiniones sobre literatura con él. Louis Bouilhet, Maxime Du Camp, Louise Colet, Charles Baudelaire, George Sand, Ivan Turgueniev son sólo algunos de ellos.


Por Hernan Arias



Por unos meses, canal Encuentro transmitió un programa sobre artistas plásticos que parecía interesante. Durante una hora, un inglés de traje y anteojos caros se movía con confianza por los pasillos de los museos delante de las obras más relevantes de la historia de la pintura, y explicaba de qué manera cada uno de estos artistas había conmocionado a sus contemporáneos y modificado radicalmente la plástica de su tiempo sin otra herramienta que su extraordinario “genio”. De acuerdo con el criterio de este crítico, los artistas se parecían a seres de otros planetas que llegaban a la Tierra con conocimientos e ideas siempre novedosas, y le daban forma a sus creaciones en absoluta soledad.


Galaxia Flaubert, el libro que acaba de publicar Editorial Adriana Hidalgo y que compila Eduardo Berti, parte de una concepción del arte y de los artistas exactamente opuesta a la de este crítico inglés: se interesa por las zonas de confluencias entre las distintas obras de una misma época, por los intercambios entre artistas, por sus acercamientos y discusiones, y por las obras en tanto resultados de estos encuentros.


En este sentido, el caso de Gustave Flaubert es particularmente interesante, ya que, como se sabe, pasó la mayor parte de su vida recluido y trabajando en su propiedad de Croisset. Pero aun así no pudo evitar –tal vez nunca se lo haya propuesto– que otros escritores y amigos ejercieran una profunda influencia sobre él, y viceversa. Galaxia Flaubert lo demuestra al reunir breves escritos y fragmentos de cuentos y novelas de 14 autores que, por distintas razones y en circunstancias diversas, conocieron a Flaubert.


Entre otros, aparecen Victor Hugo, Alfred Le Poittevin, Louis Bouilhet, Maxime Du Camp, Louise Colet, Charles Baudelaire, George Sand, Ivan Turgueniev, Emile Zola y Alphonse Daudet. Y cada uno es presentado por textos de dos o tres páginas pertenecientes a Eduardo Berti, en los que el compilador explica de qué manera estos autores conocieron a Flaubert, cómo se relacionaron con él y el modo en el que esos vínculos se fueron transformando con el paso del tiempo. En estas presentaciones, además, Berti aprovecha para anotar datos poco conocidos de la vida del autor de Madame Bovary, como cuando habla de su interés por las obras en colaboración: “Pese a su fama de insociable, pese a haber plasmado sus libros en una suerte de celda monástica, Flaubert fue un ferviente adepto de la escritura a dos voces o del double pupitre, como dicen los franceses”.


Según Henri Troyat, biógrafo de Flaubert, a los 18 años éste tenía como principales referentes literarios a Montaigne, Rabelais, Chateaubriand y Victor Hugo. Y tuvo la fortuna de llegar a conocer personalmente a uno de ellos. En el atelier del escultor James Pradier, Flaubert se encontró con el autor de Los miserables, de quien, pocos días después, escribió en una carta: “Un hombre como los demás, de figura algo fea y de aspecto bastante común. Posee unos dientes magníficos y una frente soberbia, no tiene cejas ni pestañas. Habla poco, da la impresión de controlarse, de contenerse. Es muy pulcro y un poco afectado, pero me gusta mucho el sonido de su voz”.


En su libro La tentación de lo imposible, Mario Vargas Llosa afirma que en este encuentro confluyeron el autor de “la última gran novela clásica” y el creador de “la primera gran novela moderna”. Y asegura que el aporte fundamental de Flaubert al género llegó cuando éste “mató la inocencia del narrador, introdujo una autoconciencia o conciencia culpable en el relator de la historia, la noción de que el narrador debía abolirse o justificarse artísticamente”. De esta manera se distanció del romanticismo de su maestro, de sus “excesos de escritura”, y provocó, como lo señala Berti en el Prólogo, que a partir de su obra nada fuera igual: “Los narradores juzgaron menos y observaron más; no se extendieron ya tanto en explicaciones acerca de sus personajes y los mostraron más en acción”.


Galaxia Flaubert deja en claro que esta transformación del género no puede entenderse solamente como un logro personal, sino que además debe ser interpretada como el resultado de una búsqueda colectiva. Otro escritor con el que Flaubert compartió proyectos de escritura, discusiones y hasta el célebre viaje a Oriente (entre 1849 y 1851) fue Maxime Du Camp, a quien Julian Barnes calificó como “el álter ego social” del autor de Bouvard y Pécuchet. Se conocieron cuando Flaubert había publicado apenas tres o cuatro cuentos en revistas literarias, y sus intercambios de opiniones fueron fundamentales para ambos.

Aunque los textos traducidos en este libro son un tanto desparejos, en el conjunto cobran fuerza y trazan un sucinto panorama de las distintas poéticas que convivían en Francia a mediados del siglo XIX. Pero es en los textos de presentación, escritos por el compilador, donde encontramos los datos y las referencias más interesantes sobre Flaubert, y donde se traza el mapa de relaciones que posibilitó la aparición de su obra, y que ahora nos ayuda a comprenderla.

2 comentarios:

mejor no dijo...

se le daria difusion, pero ni las gracias das.

Eduardo Berti dijo...

Gracias