04 agosto, 2008

Las máquinas de Da Vinci


Un aspecto característico del genio de Leonardo, que encuentro expuesto de manera brillante en un artículo de la revista “Scienze” (edición italiana de “Scientific American”) consistió en la capacidad del considerar a una máquina cualquiera, por primera vez en la historia, no como un organismo único, un prototipo irrepetible, sino como un conjunto de máquinas más simples.

Leonardo “descompone” las máquinas en elementos. En “funciones”. Así llegó a estudiar separadamente, por ejemplo, la “función” de rozamiento, y este estudio lo condujo a proyectar cojinetes con esferas y conos y hasta rodillos troncocónicos que, en efecto, se han fabricado en época reciente, para el funcionamiento de los giroscopios indispensables en la navegación aérea.

En estudios semejantes, Leonardo lograba incluso divertirse. Se ha descubierto hace poco un dibujo suyo que representa una invención burlesca: un “amortiguador para frenar la caída de un hombre desde lo alto”. Allí se ve al hombre que cae, no se sabe de dónde, frenado por un sistema de cuñas conectadas entre sí y, en el punto final de la caída, por un fardo de lana, cuya resistencia al choque es controlada y medida por una última cuña. Es probable que también haya que atribuir a Leonardo, por lo tanto, la invención de las “máquinas inútiles”, construidas por puro juego, para realizar una fantasia, diseñadas con una sonrisa…

Gianni Rodari, “Gramática de la fantasía”

5 comentarios:

Óscar David López dijo...

Ah, me ha hecho sonreír: toda una máquina.

:)

Òudi-Ló.

Óscar David López dijo...

Ah, me acabo de dar cuenta que tenemos un libro en la MEET. Genial.

Un abrazo desde México,

Òudi-Ló.

Eduardo Berti dijo...

Es cierto, ambos estuvimos por lo tanto en el puerto de Saint Nazaire, inolvidable por su triste belleza...
Un abrazo, igualmente!

JOHAN BUSH WALLS dijo...

Tengo una duda, ¿el texto es del autor del blog o de la persona que aparece citada al final?

Saludos

Eduardo Berti dijo...

El texto, desde luego, es de Gianni Rodari. Por cierto, ese libro de Rodari es altamente recomendable.
Un abrazo.