24 agosto, 2008

La libertad


La puerta de la jaula había quedado abierta. El pajarito, al cabo de un leve salto, se instaló en la entrada y observó desde allí el ancho mundo, primero con un ojo y luego con el otro. Su pequeño cuerpo sintió entonces un escalofrío de deseo por los amplios espacios para los cuales habían sido hechas sus alas. No obstante, enseguida pensó : "Si salgo, la jaula podría cerrarse... Y me quedaría ahí afuera, prisionero". Así que se volvió a meter y poco después vio con satisfacción como volvía a cerrase aquella puerta que sellaba su libertad.



Italo Svevo, "Fábulas"


2 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Ah, eso es porque el pajarito ese no conoce una cárcel colombiana.

Eduardo Berti dijo...

Seguramente!!!