08 agosto, 2008

Galaxia Flaubert


Por Eduardo Berti

Gustave Flaubert, que era alto (un «gigante de 1,80», para los parámetros de su época) y con los años se volvió obeso (un «oso», según su hermana Caroline), propugnó con éxito la invisibilidad del autor y del narrador. También lo hizo fuera de su obra, en la esfera social, a tal punto que fue tenido por muchos como un misántropo.

Pese a su fama de insociable, pese a haber plasmado sus libros en una suerte de celda monástica, Flaubert fue un ferviente adepto de la escritura a dos voces o del «double pupitre». Escribió en colaboración con Louis Bouilhet, con Maxime Du Camp y con el Conde d’Osmoy, y faltó poco para que también lo hiciera con Alfred Le Poittevin o Guy de Maupassant.

Los biógrafos coinciden en que hubo dos momentos en que Flaubert salió, más que nunca, de su vida de clausura: 1) en ocasión de su viaje por Oriente, entre 1849 y 1851 («el acontecimiento central de su vida», a juicio de Henry James) ; 2) tras la publicación de Madame Bovary, durante un período que a grandes rasgos abarcó de 1857 a 1865 y marcó su ingreso en el mundillo literario.

En sus últimos años volvió a replegarse, es sabido, pero ya se había formado por entonces un heterogéneo círculo de discípulos y admiradores, de modo tal que, en ocasiones, el imponente Flaubert (prematuramente envejecido, según todos los testimonios) asistía, por ejemplo, a las Soirées de Médan que animaban, entre otros, Emile Zola, Paul Alexis o Guy de Maupassant.

Flaubert murió en 1880 y desde entonces sus libros no dejan de constituir una referencia para autores o incluso para escuelas literarias antitéticas, ya sea en Francia como fuera de ella. El legado es vasto y parte de una multitud de imágenes que, aun contradictorias, definen al autor de Madame Bovary: el ermitaño de Croisset; el primer novelista moderno; el padre del realismo; el verdugo del romanticismo; el puente que une a Balzac con Joyce; el precursor de Proust. Podría añadirse, apelando a Henry James, que Flaubert fue «el novelista de los novelistas». O que a partir de su obra nada fue igual: los novelistas juzgaron menos y observaron más; los novelistas no desplegaron tantas extensas explicaciones acerca de sus personajes y los mostraron más en acción.

Guy de Maupassant, que llegó a conocer a Flaubert como pocos, sostuvo que su maestro tenía «horror al movimiento» y que su misantropía no era «natural», sino consecuencia de un feroz desprecio hacia la «tontería humana». Quienes integran esta galaxia encarnaron, sin dudas, una excepción a ese desprecio, lo mismo que otros amigos como Théophile Gautier, Georges Feydeau o Catulle Mendès. Por lo demás, lo mejor sea acaso citar lo que le escribiera Flaubert a Louise Colet en 1852 : «¡Qué admirable invento del diablo son los vínculos sociales!».~




Fragmento del prólogo a “Galaxia Flaubert” (Adriana Hidalgo Editoria, Buenos Aires), con selección, notas y traducciones a cargo de Eduardo Berti. El libro es una antología en torno a la figura del célebre escritor francés, en la que se recorre su vida y su obra a través de diversos textos de autores cercanos a él: desde la sombra de su ídolo Victor Hugo o de sus maestros más inmediatos Alfred Le Poittevin, hasta las páginas de algunos de sus “hijos espirituales” como Maupassant o Zola (desde el romanticismo hasta el naturalismo), pasando por sus amigos de los primeros tiempos como Louis Bouilhet o Maxime Du Camp, por sus compañeros de las tertulias literarias de la adultez como George Sand o el temible crítico Saint-Beuve, por una amante escritora como Louise Colet o por algunos de sus principales interlocutores: Charles Baudelaire, Alphonse Daudet, los hermanos Goncourt o el ruso Ivan Turgueniev. Para ello, se ha recurrido a varios textos inéditos o muy poco difundidos en lengua española. El resultado excede el primer objetivo: las obras seleccionadas pueden leerse como el retrato de una época, corazón del siglo XIX, en la que Francia se ubicó al frente de la producción y el debate literarios, o también pueden recorrerse las semblanzas de los catorce autores aquí reunidos como una impensada “comedia humana”.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

es que no tengo guita pa comprarlo,que diferencia hay con el loro de flaubert???de barnes,ya que tampoco vi aquel de georgie.


un abrazo.
manuel.

Camilo Jiménez dijo...

Flaubert es de los infaltables, y esta colección pinta muy bien. ¿Algún plan para distribuirlo fuera de la Argentina? ¿En Colombia, por ejemplo? ¿En España?

Agradezco cualquier información.

Saludos.

Eduardo Berti dijo...

Hola Camilo,
El libro fue editado por Adriana Hidalgo que normalmente distribuye sus títulos en España.
No sé qué si sus libros llegan a Colombia, en cambio...
Un abrazo grande!

Q. dijo...

Berti, tiene idea de cual es la mejor biografiamas fiable de Flaubert? La clasica es la de Lottman, no?
un saludo desde Francia
Q.

Eduardo Berti dijo...

La de Lottman es la más citada, y está muy bien.
A mí me gustó mucho en su momento la de Maurice Nadeau. Y hay una biografía simple, pero bastante bien, de H. Troyat.
Un saludo.

Q. dijo...

Muchas Gracias. Muy util la info. Idem para con el blog.
Q.