26 agosto, 2008

El ajedrez y el nuevo mundo

Entre los diversos textos que conforman su libro “Las palabras y los días”, Abelardo Castillo le dedica un apasionante ensayo al juego del ajedrez, donde cita entre otras cosas la siguiente definición de Stefan Zweig: “Este juego pertenece a todos los pueblos y a todas las épocas y nadie puede saber de él qué divinidad lo regaló a la Tierra para matar el tedio, aguzar el espíritu y estimular el alma”.


Cuenta también allí Castillo que una partida de ajedrez resultó fundamental para que se concretara el primer viaje de Cristóbal Colón. El testimonio se encuentra, al parecer, en una carta de fines del siglo XV que relata la pasión del rey Fernando, el Católico, por el juego. “Sin tener conciencia de lo que está realmente escribiendo”, dice Castillo, el autor de aquella carta acaba por contar que un rival de turno del rey, un cierto Fonseca, “con la esperanza de distraer al temible adversario” se puso en cierta ocasión a filosofar que el mundo era cuadrado como el tablero, que estaba rodeado de agua y que luego venía el abismo.

Estas palabras provocaron, según parece, no solamente la intervención de fray F. De Talavera (“si el mundo está hecho así, Dios habría debido consultarme antes de crearlo; tal vez podría haberle dado unos buenos consejos”) sino además la reacción de la reina Isabel, quien aprovechó el diálogo para recordar el proyecto de Colón.

Como sea, la carta cuenta que la partida finalizó con la victoria del rey Fernando, quien festejó con euforia su triunfo, al grito de: “Y pienso ordenar a don Juan de Colona que extienda el nombramiento de Almirante a favor de Colón…”.

La conclusión a esta historia, una especie de ucronía fabulosa, la escribe Abelardo Castillo, de forma admirable:

“Es casi imposible no preguntar, trivialmente, qué hubiese ocurrido de ganar Fonseca : de todos modos, ni Pascal, pensando en la nariz de Cleopatra, pudo reprimir una tentación semejante. Más mágico es quizás imaginar que alguna vez, en cualquier club de ajedrez del mundo, dos jugadores repetirán o habrán repetido, sin saberlo, esa posición final. En algún caso, habrán ganado o ganarán las piezas de Fonseca, y será como si esta página se borrase o no hubiera sido escrita”.


2 comentarios:

Diego Fonseca dijo...

En realidad, hubo una confusión: el mundo era cuántico. Pero no había tal palabra en aquellos años y alguien dijo "algo como planos".

(Portar el apellido de los generosos obispos fundadores de Santiago de Compostela, ¿dará derechos?)

No pude resistirme...

Eduardo Berti dijo...

Y si no da derechos, está bien arrogárselos, ¿no?
Un abrazo.