13 agosto, 2008

Carlos Pujol

En la página web de Fernando Valls, "La Nave de los Locos", entre comentarios lúcidos y datos estimulantes, he encontrado los siguientes aforismos de Carlos Pujol ("Memorándum", sobre literatura), alguien a quien desconocía hasta hoy.

Según explica Valls, Pujol es poeta, ensayista, traductor (Shakespeare, Baudelaire, Verlaine, Henry James, Proust, Simenon, entre otros muchos gigantes) y narrador.

"Durante años fue profesor de Literatura Francesa, muy querido por sus alumnos, en la Universidad de Barcelona. En la actualidad trabaja en la editorial Planeta. Estos aforismos inéditos formarán parte de un libro que publicará Pre-textos a finales de año", escribe Valls.

Los aforismos valen la pena:


Carlos Pujol

En un escritor nada más peligroso que la facilidad para escribir. Es como tener siempre la puerta abierta para tonterías improvisadas.

Lo que se pueda decir en prosa que no se diga en verso; lo que se pueda contar sin ficción que no se cuente con el disfraz de la novela.


Escribir para quien sepa leer, lo cual no significa necesariamente una minoría.


Modas. Ni inventarlas ni seguirlas.


La difícil paciencia, corregir flaubertianamente.


El arte de las pausas, lo que significa el silencio bien organizado.


Se escribe con recuerdos e imaginaciones, no con lo que se ve.


Estilo de plomo que traiciona a su autor, ni una sola frase levanta el vuelo.


El cine, hijo adulterino de la novela, da consejos de oro a su madre.


En literatura el narcisismo da malos frutos. Mirarse demasiado al espejo hace perder el mundo de vista....


El talento de un escritor se suele agotar, y en cualquier caso se estropea fácilmente.


Aburrir al lector es un síntoma de impotencia literaria.


Hay poetas que se fabrican una lengua, un esperanto personal; otros extraen de la lengua común la música que les es propia.


Las palabras se orean en la calle.


Lo decorativo y lo hermético hacen buenas migas.


Críticos. Prescindir de ellos -de nosotros- no sería ninguna catástrofe.


Lo que ha de decidirse con palabras técnicas sólo tiene interés para los técnicos.


Enséñate a ti mismo a fuerza de equivocarte (a ser posible antes de publicar).


Es posible escribir sin lectores, pero no sin pensar en el hipotético servicio que se puede prestar no se sabe a quien.


Hay que cerrar los ojos para ver mejor lo que se está escribiendo.


Decir lo máximo con recursos mínimos. O que lo parezcan.


Experimentar es fácil, conseguir que el experimento sirva para algo fuera del laboratorio es dificilísimo.


Las críticas favorables son como los chupetes para los bebés, tranquilizan y confortan.


La música de lo que se escribe. Ha de ser persuasiva, irresistible y a poder ser discreta.


Poetas. Que antes de serlo aprendan a escribir bien en prosa cosas sencillitas. Primero andar y después bailar.


Una novela mete el mundo en un frasco de cristal; el contenido adopta su forma, pero la vasija ha de ser transparente.


La indiferencia, el desdén, un misericordioso olvido nos salvan de tanta ruindad, ineptitud y estolidez como andan sueltas por ahí.


La literatura de verdad sale de lo incomprensible.


En cada lengua hay unas pautas expresivas que no son traducibles.


Un escrito cualquiera es como un poema en cuanto precisión y economía de las palabras. No está eximido de la voluntad de expresarse lo mejor posible.


La página de Fernando Valls: "La nave de los locos"


http://nalocos.blogspot.com/


1 comentario:

Obvio dijo...

¿querés una linkeada? ;)