10 junio, 2008

El pescador de piedras

El gran pescador ha vuelto a aparecer. Está sentado en un bote de maderas podridas y pesca desde que se enciende la primera lámpara en la madrugada hasta que se apaga la última por la noche.

Los habitantes de la aldea se sientan en el pedregullo de la costa y lo contemplan sonrientes. Trata de pescar arenques, pero sólo saca piedras.

Todos ríen. Los hombres se golpean los muslos, las mujeres se agarran el estómago y los chicos saltan de risa.


Cuando el gran pescador recoge su rotosa red y ve que en ella sólo hay piedras, no las esconde, sino que estira sus brazos morenos y fuertes, toma la piedra y la levanta para que la vean los desdichados.



(Bertolt Brecht: “El pescador de piedras", uno de sus cuentos más breves)

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